Una ola de calor abrasadora ha causado la muerte de cientos de personas en toda Europa esta semana, y es España el país con el mayor número de fallecidos, ya que las temperaturas superaron los 40 °C (104 °F) y se batieron récords en todo el continente.

Las autoridades españolas han vinculado más de 200 muertes al calor extremo, según el sistema de seguimiento de la mortalidad del país.

Alemania reportó más de 20 fallecimientos, muchos de ellos por ahogamiento, cuando la gente buscaba alivio en ríos, lagos y piscinas. Francia confirmó varias muertes relacionadas con el calor, incluyendo niños, mientras que Italia también ha reportado múltiples fallecimientos, ya que los hospitales atendieron a un número creciente de pacientes que sufrían golpes de calor y deshidratación.

La ola de calor azotó gran parte de Europa occidental y meridional.

París registró su día de junio más caluroso de la historia con 40,9 °C, y Gran Bretaña su temperatura más alta jamás registrada en junio, con 36,4 °C. Suiza también estableció un nuevo récord para el mes de junio, mientras que las autoridades de toda la región emitieron alertas rojas, cerraron escuelas, cancelaron servicios de trenes e instaron a los residentes a permanecer en sus casas durante las horas de más calor.

Los meteorólogos han atribuido las temperaturas extremas a una persistente “cúpula de calor” que ha atrapado el aire caliente sobre Europa, impidiendo la llegada de sistemas meteorológicos más fríos.

Las condiciones han sido especialmente peligrosas en las ciudades densamente pobladas, donde el hormigón y el asfalto retienen el calor durante la noche, ofreciendo poco alivio tras la puesta del sol.

El creciente número de víctimas mortales ha reavivado el recuerdo de la catastrófica ola de calor de 2003 en Europa, que se estima que causó decenas de miles de muertes adicionales en todo el continente, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia moderna europea.

Según los expertos, Europa sigue siendo especialmente vulnerable porque gran parte de su parque de viviendas fue diseñado para conservar el calor durante los inviernos fríos, en lugar de mantener los hogares frescos en verano.

A diferencia de Norteamérica y muchas partes de Asia, el aire acondicionado residencial aún es relativamente poco común en gran parte del continente, lo que deja a millones de personas expuestas durante períodos prolongados de calor extremo.

Los gobiernos advirtieron que es probable que el número de muertos aumente aún más a medida que persista la ola de calor, e instan a la población a mantenerse hidratada, evitar las actividades al aire libre durante las temperaturas máximas y cuidar de sus familiares mayores y otras personas vulnerables. (ALH)

Tomado de Cubadebate

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