El sepelio de Armando Carnot se caracterizó por la cantidad de flores que lo acompañaron.

Armando Carnot recibió sepultura el 21 de septiembre de 1926. Según todos los testimonios, fue algo imponente. La comparación se remontaba a otro multitudinario entierro, 28 años atrás, cuando murió el doctor Domingo L. Madan, en medio de la Reconcentración y el bloqueo estadounidense a Cuba. Carlos M. Gómez publicó en el Diario de la Marina, también el día 22, una versión de cómo sucedió todo:

“A las cuatro de la tarde se puso en marcha el cortejo fúnebre con motivo del sepelio del doctor Armando Carnot, preeminente figura del Partido Liberal y ex-alcalde de la ciudad de Matanzas”.

“La calle en donde residía el llorado político matancero se hallaba cubierta de ofrendas florales, colocadas a lo largo de las aceras, mientras que el público las cargaba en los siete carros que habían de conducirlas al Cementerio. Seis de dichos carros pertenecían a las agencias funerarias y el séptimo era el carretel del Cuerpo de Bomberos del Comercio”.

“Cuatrocientas mujeres del pueblo, algunas de ellas llevando en brazos a sus hijos, marchaban en primer término; después seguía numeroso público con una banda de música que entonaba una marcha fúnebre y una comisión de los bomberos. Entonces fue sacado el féretro de la residencia del doctor Carnot, pero la muchedumbre no dejó que el ataúd fuera introducido en el carro fúnebre, y sobre unas parihuelas hechas de madera rústica, construidas allí mismo por los simpatizadores del finado”.

“El cadáver fue conducido a pie desde la casa mortuoria hasta el Cementerio, renovándose de tiempo en tiempo las personas que cargaban con el féretro. Después siguió el acompañamiento que ocupaba unas tres o cuatro cuadras, perteneciente a todas las clases sociales”.

“En la imposibilidad de dar detalles acerca del acompañamiento, haré constar que estaban representadas todas las profesiones, el comercio, banca, industria, así como las sociedades, gremios obreros y agrupaciones cívicas: comisiones de jornaleros de todas las industrias y una multitud heterogénea y compacta”.

“Como decimos más arriba las ofrendas florales fueron conducidas en siete carros, siendo necesario llevar muchísimas en brazos del público”.

Armando Carnot atendiendo un paciente. Foto de 1924. Archivo del autor.

“Presidían el duelo el vicepresidente de la República señor La Rosa, representando también al General Gerardo Machado; el secretario de Sanidad y Beneficencia doctor Francisco María Fernández; el gobernador provincial doctor Juan Gronlier; el alcalde municipal señor Ramiro Álvarez; el Presidente del Consejo Provincial señor Israel Pérez: y secretario y vicepresidente del mismo; señor Jesús Castillo con los familiares del doctor Carnot; el vicario de la Catedral doctor Jenaro Suárez y dos sacerdotes suministraron los oficios religiosos. Entre las ofrendas florales destacábanse la del Honorable señor presidente de la República, la del señor vicepresidente don Carlos de La Rosa, las del Gobierno y Consejo de la Provincia, la del Ayuntamiento y Cuerpo Médico de Matanzas, la del Comité Ejecutivo Amigo del doctor Carnot”.

“El itinerario del cortejo fue el siguiente: tomó por Milanés hasta Compostela, para. cruzar frente al Círculo Político del doctor Carnot. Allí la emoción de la muchedumbre fue muy intensa, produciéndose escenas conmovedoras”.

“Despidieron el duelo, haciendo emocionantes elogios fúnebres los señores La Rosa, y los doctores Porfirio Andreu y Mario Fernández, este último uno de los más decididos partidarios del doctor Carnot. A las siete y media de la noche, ya con las luces encendidas, regresó a la ciudad el acompañamiento del sepelio, que ha sido monstruoso, no recordándose otro semejante. Hay quienes aseguran que superó en concurrencia al del doctor Domingo Madan, que teníase como el mayor que ha habido en la ciudad de Matanzas”.

“En el hogar del doctor Carnot, antes de partir la fúnebre comitiva, hombres y mujeres hicieron sentidas demostraciones de afecto hacia finado”.

“Cuando el ataúd fue depositado en la fosa del panteón de la familia Carnot, numerosos partidarios de su candidatura arrojaron sobre él cédulas electorales, haciendo renunciación a toda política. Los teatros esta ciudad han suspendido las funciones que tenían preparadas para hoy y el Liceo tiene cerrados sus salones, así, como toda la ciudad presenta un triste aspecto”.

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