La Agencia Internacional de la Energía (AIE) lo declaró sin ambages a comienzos de 2026: “la era de la electricidad ha llegado”.
El dato que sostiene esa afirmación es una aceleración del consumo eléctrico que duplica el ritmo de crecimiento de la demanda energética total.
Según el informe Global Energy Review de la AIE, la demanda mundial de electricidad creció tres por ciento en 2025, aproximadamente 2,3 veces más rápido que la demanda energética global.
Ello estuvo impulsado no solo por la industria y los electrodomésticos, sino por dos fuerzas que hasta tiempo reciñen eran marginales: los vehículos eléctricos con un aumento de demanda de 38 por ciento y los centros de datos, que crecieron 17.
El dato más revelador del cambio de época es inversor: en 2025, la inversión global en centros de datos alcanzó los 580 mil millones de dólares para superar la inversión en el suministro de petróleo de 540 mil millones.
El volumen absoluto confirma la tendencia. Según estimaciones de Ember recogidas por Advanced Energy Technology, la demanda mundial de electricidad en 2025 fue de 31,779 TWh, 2,8 por ciento más interanual.
Las cifras varían según la fuente —la AIE y el Instituto de Energía manejan datos algo más optimistas que la Administración de Información Energética de Estados Unidos — pero la dirección es unánime: un crecimiento casi lineal del 2,6 al 2,7 por ciento anual.
El informe de la AIE proyecta que, en el escenario de políticas declaradas, el consumo eléctrico aumentará cerca de mil TWh anuales hasta 2035, una magnitud acumulada de 10 mil TWh que.
Como señaló Laura Cozzi, directora de Sostenibilidad y Perspectivas de la AIE, equivale a “la electricidad que consume hoy Estados Unidos, Canadá, toda Europa, Japón, Surcorea y Australia juntos”.
Ese volumen se añadiría en solo una década. La geografía de ese crecimiento también está mutando.
Durante los últimos 20 años, China fue el motor indiscutible. En 2025 generó 10 mil 583 TWh, más del doble que Estados Unidos (cuatro mil 520 TWh), y su incremento absoluto de 491 TWh superó con holgura el de cualquier otra economía.
Pero la AIE advierte que el relevo demográfico y económico está en marcha: China ha alcanzado su pico poblacional y perderá unos 50 millones de habitantes hacia 2035, mientras India y el Sudeste Asiático sumarán 230 millones de personas.
El centro de gravedad de la demanda eléctrica se desplaza hacia esas regiones con un crecimiento anual de 7 por ciento en el Sudeste Asiático y se proyecta que pase de mil 300 TWh en 2024 a dos mil 100 TWh en 2035.
La expansión de la demanda choca con una infraestructura que no avanza al mismo ritmo.
El informe de la AIE citado por el China Energy News señala una asimetría preocupante: desde 2015, la inversión en generación eléctrica creció casi 70 por ciento, pero el gasto anual en redes fue la mitad de esa cifra.
El resultado es una tensión creciente entre la electricidad que se puede producir y la que se puede transportar.
CAMINO ELÉCTRICO INELUDIBLE
En 2025, los accidentes de seguridad energética atribuidos a sistemas eléctricos representaron el 75 por ciento del total.
La transición hacia fuentes renovables variables —solar y eólica— agrava esa fragilidad: aunque las renovables ya representan el 51,5 por ciento de la capacidad instalada mundial, la capacidad de respaldo flexible alcanza el 6,2 por ciento.
Europa ilustra el problema: con 48 por ciento de generación renovable en 2025, enfrenta dificultades de conexión, problemas de absorción y precios negativos que obligaron a varios gobiernos a moderar sus objetivos de transición.
El panorama de la generación eléctrica mundial muestra, no obstante, un hito histórico.
Según el Global Electricity Review 2026 de Ember, que analiza datos de 215 países, las renovables superaron al carbón en la generación global por primera vez en más de un siglo: 33,8 frente a 33 por ciento.
La solar, con un crecimiento récord de 30 por ciento en un solo año, totalizó 8,7 del mix global y superó a la eólica y casi igualó a la nuclear.
Sumada a la hidroeléctrica (14 por ciento) y la eólica (8,5), las fuentes bajas en carbono representaron el 42,6 por ciento de la electricidad mundial en 2025, frente al 33,5 de 2015.
El declive de los combustibles fósiles estuvo impulsado por un hecho inédito en este siglo: China e India redujeron su generación fósil simultáneamente, en 56 TWh y 52 TWh respectivamente, gracias al récord solar y eólico y a un crecimiento más moderado de la demanda.
La capacidad instalada confirma la velocidad del cambio. La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) informó que en 2025 se añadieron 692 GW de capacidad renovable, un récord absoluto, elevando el total mundial a 5,149 GW.
La solar aportó 511 GW, aproximadamente el 75 por ciento de todas las adiciones, y la eólica 159 GW; juntas representaron el 96,8 por ciento del crecimiento neto renovable.
Asia concentró el 74,2 por ciento de esa expansión, con el aporte de China de 440 GW.
África registró su mayor crecimiento histórico (15,9 por ciento, 11,3 GW) y Medio Oriente alcanzó un incremento de 28,9 por ciento, liderado por Arabia Saudita.
La AIE proyecta que la capacidad renovable global sumará cuatro mil 600 GW adicionales hasta 2030, con la solar representando cerca del 80 por ciento de ese aumento.
Pero el avance cuantitativo oculta una distribución desigual del capital y una creciente complejidad operativa.
La inversión energética global alcanzó 3,3 billones de dólares en 2025 (un billon equivale a un millón de millones), más de 20 por ciento por encima de los niveles de 2015, y cerca de dos tercios se dirigieron a tecnologías bajas en emisiones.
Ese capital se concentra en China, Estados Unidos y Europa, mientras África y América Latina siguen rezagadas, pese a un crecimiento de la demanda que no cesa.
El consumo per cápita de electricidad promedia 3,9 MWh anuales en el nivel mundial, aunque supera los 25 MWh en algunos países y no llega a un MWh en otros, principalmente en África subsahariana.
La tasa de electrificación global ronda el 85-88 por ciento, y la mayoría de los países que quedan por debajo son productores de petróleo, gas y minerales críticos, una paradoja que subraya la fragilidad de sus sistemas eléctricos.
La presión de los centros de datos introduce una variable adicional de incertidumbre. Consumieron 448 TWh en 2025, con las cargas de inteligencia artificial de alrededor de 20 por ciento de esa demanda, según un informe de la Universidad de Naciones Unidas.
La AIE proyecta que el consumo total de los centros de datos podría alcanzar los 945 TWh en 2030, con la cuota de la IA elevándose al 40 por ciento.
En Estados Unidos, los centros de datos podrían representar cerca de la mitad del anunciado crecimiento de la demanda eléctrica hasta el final de la década.
Esa concentración geográfica —más del 80 por ciento de las nuevas instalaciones se ubican en Estados Unidos, Europa y China— ejerce una presión localizada sobre redes ya congestionadas, y ha introducido un costo invisible.
De ahí que el “impuesto por retraso” que pagan los operadores cuando la conexión a la red tarde de tres a cinco años, mientras un centro de datos puede construirse en 18 meses, con pérdidas superiores a los 10 mil dólares por megavatio y día.
El sistema eléctrico mundial se encuentra, así, en una tensión constitutiva. La electricidad es el vector sobre el que se construye la descarbonización, pero las redes que deben transportarla envejecen o no se construyen con la velocidad necesaria.
Las renovables baten récords de instalación, pero su variabilidad exige respaldo, almacenamiento y flexibilidad que los mercados aún no remuneran adecuadamente.
La demanda crece impulsada por la industria, el aire acondicionado y la movilidad eléctrica, pero también por una IA cuya huella energética comienza a ser materia de política pública.
Y mientras el sur global observa desde la distancia, la brecha entre quienes tienen electricidad abundante y quienes carecen de ella sigue siendo uno de los indicadores más brutales de la desigualdad global.
La era de la electricidad ha llegado, pero su infraestructura aún no está a la altura de su promesa. (ALH)
