Grigalashvili, dueño de su cuarto trono universal
En el apartado varonil, el georgiano Grigalashvili arribó a su cuarto cetro universal y de paso recuperó el dorsal rojo que había cedido un año antes. Ahora discutió con un ídolo local, el azerí Zelim Tckaev, en una pelea épica, primero de lucha por el agarre y después de ataques, contraataques y pura resistencia.
Los seguidores de ambos países ondeaban banderas y coreaban sus nombres. En regla de oro solo uno podía ganar y un wazari —que hubo que ver en video y ratificarlo por la mesa de árbitros— le dio el éxito a uno de los mejores judocas del mundo en la actualidad.
Kaju, bicampeona con nervios de acero
Entre las féminas, la nipona Haruka Kaju se coronó bicampeona mundial frente a una joven israelí, Kerem Primo, que puede estar orgullosa de su gran actuación plateada, pues no estaba en los cálculos de los especialistas y demostró nervios de acero para los combates decisivos, menos frente a la monarca defensora.
Maylín del Toro: «Hoy no es un día de entrevistas»
La santiaguera Maylín del Toro, quien cedió en su primera salida ante la croata Nina Simic por wazari tiene un recuerdo especial por Bakú: aquí discutió un bronce en 2018 que le fue esquivo por milésimas de segundos, pero terminó en un quinto lugar que es su mejor desempeño en lides universales.
La capitana de nuestra selección había llegado en la madrugada del martes después de 30 horas de viaje y se subió al tatami sin protestar, a pesar de que el cambio de hora tenía huellas en su forma física.
Maylín ha tenido que lidiar este año con grandes tensiones familiares, especialmente de su mamá, y ha seguido llevando a sus compañeras el ejemplo que aprendió de Ronaldo Veitía:
«Que no te venzan los problemas, tú tienes que ser superior a ellos».
Y así se lo ha repetido en este esfuerzo final de cara a la clasificación de unos Juegos Olímpicos que serán los últimos de su carrera deportiva.
Sentada en el tatami de calentamiento y luego en las gradas de la instalación, descubrimos que sus ojos se perdían y no precisamente de sueño. Se perdían porque nadie como ella siente que hasta ahora ningún cubano haya podido ganar un combate (quedan tres por salir todavía) en este mundial. Se perdían porque quería regalarle al menos una alegría a su madre, quien se recupera de un tratamiento de cáncer. Se perdían porque tiene vergüenza y solo pudo decir, sudada y con falta de aire tras la derrota:
«No me salieron las cosas, hoy no es un día de entrevistas».
Y el periodista apagó el celular. Entonces salieron estas líneas a su inmensa gallardía para hacer judo en Cuba en tiempos tan duros como un clásico ippón.
Una jornada de pocas sorpresas
La cuarta jornada de este campeonato mundial reservó quizás la menor cantidad de sorpresas si la comparamos con las precedentes. Con los oros de Grigalashvili y Kaju, el certamen mantiene a sus favoritos en lo más alto, mientras la delegación cubana sigue en busca de su primera victoria. (ALH)
