Un invento superfirolítico, el más reciente estreno de la Compañía Teatro de las Estaciones, llevado a las tablas de la Sala Pepe Camejo el 6 de junio último, supuso creativo agasajo a Pelusín del Monte cuando siete décadas de creatividad respaldan al Títere Nacional de Cuba.

La versión titiritera en un prólogo y cinco cuadros de Rubén Darío Salazar, realizado a partir del texto Viaje a la Luna, perteneciente a la destacada escritora para niños Dora Alonso, trajo a las tablas los rasgos más significativos de la marioneta nacida en el poblado de Máximo Gómez.
Con diseño de vestuario, muñecos, luces y escenografía de Zenén Calero Medina; música original de Raúl Valdés Lima y la dirección general del propio Darío Salazar, la puesta estrenada durante la recién culminada edición del Festival Internacional de Artes para las Infancias Corazón Feliz, procuró ser muestra de las más de tres décadas de trayectoria de la agrupación teatral.
Para Teatro de Las Estaciones -sostuvo Rubén Darío Salazar Taquechel-, Pelusín del Monte es un títere querido, amado y rescatado, un regalo valioso de Dora Alonso y un compromiso disfrazado de muñeco que llegó a las manos del colectivo con la certeza de permanecer abrigado siempre.
Estrenar «Un invento superfirolítico» es ser coherente con nuestra manera de querer y defender al Títere Nacional, enfatizó acerca de la puesta donde intervienen marionetas reconocidas como Bebita, Gelasito, Abuela Pirulina, Gruñón, Chilingo, Tontolina y el propio Pelusín.
Cada texto de Pelusín escrito por Dora resulta un viaje a la cubanía, a nuestra manera de alimentarnos, a nuestra fauna y flora, a lo más lindo y natural de la infancia en la mayor de las Antillas, refirió el Maestro de Juventudes acerca de la importancia de llevar obras como esta a las nuevas generaciones.
Distinguido por la pasión, la resiliencia y el compromiso con las infancias, el grupo se creció ante la mirada ansiosa del público, dispuesto a esperar, desde la admiración, la llegada de los títeres.

Está la grey infantil que espera a su títere querido, hay un público cubano que sabe del regalo más lindo que Dora pudo hacerle a la literatura en el Caimán dormido: el de concebir a un niño con la imagen de Pepe Camejo, con sombrero de yarey, guayabera y pañuelo al cuello, señaló.
Siete décadas de Pelusín, devienen la mayor inspiración para nosotros. Fue una experiencia única darle voz a cada personaje, encontrar el tono, lograr que el mensaje llegara al público y a la vez un reto trabajar un espectáculo completo con la técnica tradicional cubana del guante en la manipulación del títere, argumentó actor Ale García.
En la obra resalta la campiña cubana, la algarabía de niños vestidos con ropa cómoda, jugando en el medio del monte y un invento nacido de la ilusión propia de la edad de los sueños y las aventuras. En cada detalle de «Un invento súper firolítico» habita la magia que desprenden las manos de Zenén Calero Medina.

Esa ingenuidad de la infancia se ve reflejada en los materiales utilizados en la confección del cohete, entre los que resaltan los utensilios de limpieza de la abuela Pirulina, en el overol sinónimo del personaje asumido por ellos durante el juego. Cada detalle está inspirado en lo que utilizarían los niños, recalcó Calero Medina.
«Un invento superfirolítico» supone para Estaciones más que el estreno último.
Con cada pieza de este rompecabezas, resaltó Zenén: pretendemos que los pequeños lleguen a ver, a partir de la puesta, las raíces del trabajo hecho en Matanzas para la infancia, que logren apreciar y respetar esa esencia, esa semilla de donde venimos.
Fotos de la autora
Flavia de los Angeles Contreras Vega/ ACN
