José Martí hizo referencia, en 1882, a un libro francés dedicado a Túnez.
El 10 de febrero de 1882, en la “Sección constante” del periódico La Opinión Nacional, de Caracas, José Martí escribió:
“—Acaba de publicarse en Francia un libro notable, de M. Albert de La Berge, sobre la expedición francesa a Túnez. El libro compara la vasta región de Magreb, que se extiende al sur del Mediterráneo, de Tánger al golfo de Hammamet, a un gigante de piedra y tierra fecunda, cuya cabeza acariciase el Atlántico, y cuyos pies bañase el mar de Grecia. Junto al Atlántico tiene los picos nevados de Marruecos, y junto al Cabo Bon tiene las colinas tunecinas, sembradas de olivares y laureles. En ese golfo de Túnez estuvo Cartago la famosa, de la que no quedan hoy más que unas doce cisternas, arcos rotos y trozos de columnas. De Cartago dijo Gustave Flaubert, aquel cincelador del lenguaje, que era como galera anclada en la arena líbica. Alzábase en anfiteatro a lo largo de la costa, y vigilaba el angosto paso del Mar Mediterráneo entre África y Sicilia. Hoy viven en miseria aquellas costas llenas un tiempo de ricas factorías; y están abandonados junto a la capital de la Regencia los campos en que crecían antes la vid frondosa y el jugoso olivo, y de donde exportaba Italia la cosecha abundantísima de los trigales. No habría más que regar un poco aquella tierra entumecida, y como hecha a no producir, para volverle su primitiva fecundidad. Aún se hallan por el sur de Túnez ruinas de antiguas calzadas romanas, lo que muestra que Roma invadió de lleno la comarca de su odiada rival. Hoy vagan árabes nómades donde hubo magníficas ciudades, y están tan solitarios como los ricos valles del Medjerdah y el Sahel que se extienden al norte de la Tunicia. ¡Parece que un soplo helado ha detenido la vida en aquellas regiones fertilísimas! Los bosques han sido talados. Nadie cuida las riquezas naturales. Todo el libro va encaminado a demostrar cuán fácil y meritoria sería la tarea de Francia, si se diese al cultivo y aprovechamiento de esta hermosa región, perdida hoy para los hombres”.
El libro
Los datos de portada de este texto son los siguientes:
En Tunisie. Récit de l’Expédition Française. Voyage en Tunisie. Histoire. Par Albert de la Berge. Paris. Librairie de Firmin-Didot et Cie. 56, Rue Jacob, 56. 1881.
Algunas de las frases de José Martí fueron tomadas de partes de este libro:
Donde se compara al Magreb con un gigante de piedra:
“Les immenses solitudes du désert qui s’étend de l’Océan à Tripoli n’ont-elles point reçu dans leur lit les vagues de l’Atlantique et les ondes de la mer d’Ionie? La science confirmera peut-être plus tard ces séduisantes hypothèses de la fable et de la légende. Ce qui frappe lorsqu’on regarde ce dôme de roches et de verdure qui s’allonge en ligne droite de Tunis à Tanger, c’est l’unité de cette région qui semble un géant de pierre et de terre féconde dont la tête serait penchée sur l’Océan et dont les pieds baigneraient dans la mer de Grèce. La tête, ce sont les hauts pics neigeux du Maroc; les pieds, ce sont les collines de la Tunisie qui vont mourir au cap Bon sous un manteau d’oliviers et de lauriers roses”. (p.132)
Acerca de las ruinas de Cartago:
“Les ruines apparentes de la grande cité punique se composent de dix-huit grandes citernes, de quelques arcades et quelques fûts de colonnes”. (p.168)
Acerca del estado de la agricultura:
“Les forêts des massifs montagneux du centre et l’est, qui protégeaient les vallées contre les vents du sud et contre la sécheresse, ont été détruites par les incendies et par les troupeaux des tribus nomades. Il ne faudrait cependant qu’un demi-siècle d’un gouvernement éclairé et d’une administration honnête et prévoyante pour rendre à ce pays son ancienne richesse, au moins dans les districts du Sahel, de la côte nord et de la vallée de la Medjerdah, c’est-à-dire dans toutes les régions où il y a de la terre végétale, un peu d’eau et des populations à demeure fixe”. (p.265)

El autor
Albert Raphaël Marchais de la Berge (1845-1894) fue un periodista y político francés. Estuvo entre los opositores del gobierno imperial de Napoleón III. Se desempeñó como diputado de la izquierda republicana por Loire, desde 1888 hasta 1889. Después fue senador desde 1891 hasta su muerte. (ALH)

