La Copa Caribe Femenina de Balonmano de Santo Domingo 2026 ya tiene dueña, y es la anfitriona.
República Dominicana se tomó la revancha ayer, al derrotar a Cuba (30-28) en una final vibrante que se decidió en los minutos finales, dejando a las nuestras con la medalla de plata pero con la satisfacción del principal objetivo cumplido: el de la clasificación a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 que estaba asegurado desde el día anterior.
El partido por el título dorado resultó lo que se esperaba y más. Se enfrentaban dos equipos que apenas 24 horas antes habían protagonizado un duelo de altísima intensidad en el cierre de la fase regular, con victoria cubana por 31-27.
Esta vez, las dominicanas ajustaron sus piezas, corrigieron errores y, empujadas por su público, lograron inclinar la balanza a su favor por una diferencia mínima de dos goles.
El duelo parecía una partida de ajedrez en el orden táctico, en el que cada movimiento se realizaba en función de no permitir ventajas al rival.
Se esperaba que el desgaste físico del choque del viernes pasara factura a ambos conjuntos, y así fue. Sin embargo, República Dominicana supo administrar mejor sus recursos en el segundo tiempo.
Las cubanas, dirigidas por Jorge Coll, volvieron a mostrar la intensidad defensiva que las caracterizó durante todo el torneo, pero esta vez se encontraron con una arquera dominicana inspirada y un ataque local que encontró soluciones en el uno contra uno cuando el reloj más apretaba.
Cuba tuvo opciones de empatar en los últimos minutos, pero la falta de precisión en los lanzamientos exteriores —algo que no había sido problema en los partidos anteriores— le costó caro.
Aun así, el equipo nunca bajó los brazos y perdió compitiendo, fiel al espíritu de lucha que mostró desde aquella derrota inicial ante Puerto Rico que parecía un mal presagio, y terminó siendo el punto de partida de una reacción memorable.
Si se mira el recorrido completo, el balance de Cuba en esta Copa Caribe es ampliamente positivo. El equipo terminó la fase regular como líder, con balance de tres victorias y una derrota, y solo cedió el título ante las anfitrionas en un partido que perfectamente pudo haber tenido otro desenlace.
La medalla de plata probablemente sabe a poco para un grupo que mostró carácter, evolución y hambre de éxito, pero el verdadero premio ya estaba en su poder: el boleto a Santo Domingo 2026.
Además, el torneo dejó constancia del crecimiento de una selección que supo sobreponerse a la adversidad. Del debut fallido ante Puerto Rico (26-31) a la goleada histórica sobre Costa Rica (54-20), de la victoria con oficio sobre México (37-29) al triunfo sobre Dominicana en la fase regular, Cuba demostró que tiene madera para competir de tú a tú con las mejores de la región.
