A veces las instituciones no se reducen al espacio físico que ocupan. Sería un sacrilegio limitarlas solo a lo material, aun cuando su vida se debe a objetos reales, tangibles, pues sus alcances van mucho más allá de lo que vemos y tocamos.

A veces el espíritu de esos sitios habita más en lo que resguardan en su alma, en la subjetividad y trascendencia de lo que protegen, en la importancia que allí le conceden a ese estudiado pero aún indescifrable fenómeno de la memoria.

Todo lo que acontece a nuestro alrededor, por lo general, tiene un origen o, al menos, un precedente que motivó su desarrollo. El existir en Matanzas una historia cultural vasta, con exponentes suficientes y paradigmáticos de todas las manifestaciones artísticas y en todas las épocas, condicionó de alguna manera el nacimiento aquí de una institución única de su tipo en Cuba, el 29 de abril de 1994.

Lo que surgió como el Centro de Investigaciones e Información y luego se bautizó como Centro de Documentación e Investigación de las Artes Escénicas Israel Moliner Rendón, en 2010 se convirtió en la Casa de la Memoria Escénica.

La denominación bien retrata su vocación más cercana a la calidez del hogar que solo a un lugar de trabajo. “Es un nombre que surge en el año 2010. Me pareció muy lindo que se llamara Casa de la Memoria Escénica porque vemos la casa como un espacio en que la gente pueda ser acogida, no solo con sus documentos y su historia sino también como persona.

“Esa evolución tiene que ver en que también cambiamos las estructuras, estudiamos los diferentes centros de documentación que había en diferentes lugares del mundo, los más avanzado, los que tenían una relación con lo que nosotros queríamos y lo adaptamos a la realidad cubana.

“A partir de esa estructuración, de definir una metodología nueva, creamos las diferentes áreas que un lugar como este necesita; por eso tenemos una sala que se llama Abelardo Estorino, creamos la galería La Vitrina, un homenaje a Albio Paz, uno de los primeros dramaturgos en donar toda su documentación a la Casa de la Memoria Escénica y posteriormente también inauguramos el patio Vagos rumores, que rendía homenaje a esa obra imprescindible de la dramaturgia cubana inspirada en la figura de Milanés y la biblioteca La selva oscura, en homenaje a Rine Leal”, rememora el dramaturgo, crítico y escritor Ulises Rodríguez Febles, director de la Casa de la Memoria Escénica.

Miembro de la Red Iberoamericana de Archivos, la Casa de la Memoria atesora más de 30 mil fondos documentales, desde 1958 hasta la actualidad y sus especialistas mantienen constante diálogo con el mundo a partir de intercambios con más de 60 instituciones nacionales e internacionales, colaboraciones en cuanto a publicaciones de libro y procesos de investigación.

“Nosotros somos Fondo Cuba UNIMA por lo que tenemos una bibliografía que no la hay en Cuba de la manera en que está organizada en este lugar, con libros de todas las personalidades más importantes del teatro de títeres del mundo.

“Tenemos en nuestros fondos, por ejemplo, toda la cinematografía relacionada con Dámaso Pérez Prado, el Rey del Mambo que incluye más de 19 películas, toda su música; poseemos también una serie de materiales donados por importantes figuras de la cultura cubana, entre ellos los fondos del espacio Entre Puentes, del periodista Fernando Rodríguez Sosa, donde están las grabaciones de las entrevistas a personalidades que van desde Rosita Fornet hasta Rogelio Blain o Enrique Molina.

“Aquí tenemos materiales de Freddy Artiles que donó toda su documentación y sus materiales. Tenemos materiales de Amado del Pino. Tenemos toda una cátedra dedicada a la dramatología como ciencia. También hemos tenido siempre la colaboración de nuestros directores teatrales. De cada uno de los festivales internacionales a los que han ido han aportado todos los catálogos, los afiches, materiales que forman un fondo que no tienen nada que ver con Matanzas propiamente sino que sostienen ese diálogo de la cultura matancera con el mundo.

“Tenemos digitalizado todos los afiches de la década del 60 y del 70 de la cultura, en Matanzas o en Cuba relacionada con el cine, con eventos nacionales y provinciales, con instituciones culturales, con personalidades o con acontecimientos que han sucedido en Matanzas o en Cuba”.

Resulta igualmente importante recalcar el interés y protagonismo de la Casa de la Memoria Escénica dentro de la formación y la superación.

“Somos un espacio pedagógico de intercambio y confrontación teórico e histórico porque todos los eventos relacionado con la escena se realizan en nuestra Casa y eso es un acervo que también conservamos.

“A partir de eso tenemos las voces desde el año 1994 hasta ahora de importantes personalidades de la escena mundial que han venido a Matanzas. También hemos sido sede de variedad de eventos culturales: Ferias del Libro, el Premio Fundación de la Ciudad, coloquios, y eso permite que se enriquezca nuestro archivo y que estos espacios contribuyan a la formación pedagógica de la ciudadanía matancera”.

No solo a las artes escénicas se refieren los fondos documentales que atesora la Casa. Incluyen también programas, libros, afiches, fotografías, archivos de audio, audiovisuales, carteles y documentos relacionados con las múltiples expresiones culturales de Matanzas, Cuba y algunos países del mundo.

No obstante, entre sus mayores aciertos se encuentra el no definirse solo como un archivo, una biblioteca o un espacio de promoción. “También creamos proyectos comunitarios como el proyecto Corazón Guamacaro y, en algún momento, desarrollamos proyectos de desarrollo local.

“Nosotros generamos también dinero por diferentes vías a partir de las potencialidades que tenemos como institución, con una propuesta tan sugerente y única como un Museo de Esculturas en Madera”.

La Casa de la Memoria Escénica ha consolidado su presencia y accionar en Matanzas a fuerza de profesionalidad, seriedad y respeto hacia lo patrimonial, la población y la cultura. A pesar de la indiscutible importancia de su existencia, su historia nunca ha estado exenta de dificultades.

“Ha sido una historia compleja. Siempre hemos contado con el apoyo de las presidencias del Consejo provincial de Artes Visuales. En Matanzas existen las instituciones emblemáticas y paradigmáticas de la cultura.

“Me refiero, por ejemplo, al teatro Sauto o el Museo Farmacéutico, que son instituciones del siglo XIX y que tienen un legado histórico universal y único en el cual nos sentimos prestigiosos. Existen instituciones que surgieron durante el siglo XX y el XXI; algunas que se han convertido en paradigma y otras que no lo son.

“Yo a veces siento que, a pesar de que somos muy conocidos reconocidos en el mundo por muchos científicos, universidades, instituciones, agrupaciones e instituciones que colaboran con nosotros, se fijan en nosotros, en nuestra ciudad no se nos tiene en cuenta de igual forma porque nosotros, por ejemplo, turistas extranjeros que nos visitan constantemente me preguntan qué cosa es nuestro museo porque no aparecemos en ninguna de las pocas guías turísticas que existen”.

Sede también del Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana, su archivo es fuente imprescindible para estudiosos, historiadores, estudiantes y creadores del universo de las artes escénicas que pretendan adquirir información, desarrollar algún tipo de búsqueda de datos y referencias.

La Casa de la Memoria Escénica no se reduce al espacio físico que ocupa. Su connotación va mucho más allá de sus valores patrimoniales, históricos, sociales y culturales. Su mayor acierto, entre tantos, ha sido defender una esencia que muchas veces parece extinta, lo que atenta contra la evolución de los proyectos y hechos. Más allá de ser el sitio donde se protege, conserva y difunde los acontecimientos, procesos y personalidades de las artes, esta es una Casa Templo donde se reverencia lo mejor de la cultura cubana.

Jessica Mesa Duarte/ Radio 26

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