Hace pocos días aprecié en la televisión cubana una retransmisión del primer capítulo del programa Las formas del libro, donde se menciona breve pero significativamente, al ensayo Nuestra América de José Martí. La forma en que se hace la mención del emblemático texto martiano, que en enero cumplió 135 años, atrajo mi atención.
El espacio lo dirige y conduce hace un lustro el periodista e investigador Raúl Cazal. Se trata de una producción televisiva del Centro Nacional del Libro de Venezuela, transmitido en ese país desde el 16 de noviembre de 2021.
A propósito de la actividad intelectual de su director, Dimas Raúl Nicolás Cazal Acosta, natural de Paraguay y exiliado en Venezuela desde los 11 años por la actividad revolucionaria de su familia, en marzo de este año fue nombrado titular del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
El mencionado programa inicia con una entrevista al escritor venezolano Vladimir Acosta, sobre su libro “Salir de la colonia” que en ese momento se homenajeaba en la Feria Internacional del Libro de Venezuela.
El libro publicado en 2020 por la Editorial Galac, aborda la colonización de las tierras americanas por las potencias europeas y estadounidense, desde el siglo XVI hasta nuestros días. Su periodización permite profundizar en las consecuencias materiales y espirituales del coloniaje para la identidad de nuestros pueblos, así como su expresión en la economía, la lengua, la cultura y en su manifestación político-religiosa.
Para adentrarse en el tema del programa televisivo, su conductor muestra dudas sobre el uso de la expresión “la historia latinoamericana”. Aunque no somos latinos _dijo.
Al respecto su entrevistado señaló…”es un nombre que se impuso y es el menos pésimo de todos”.
El concepto, ha sido motivo de diversos debates, enfrentado a otras expresiones como hispanoamericano o latinoamericano. Estos términos, descalificados por su carácter reduccionista, deja fuera a los pueblos que al sur del Río Bravo hablan otras lenguas distintas a la española o la portuguesa.
Algo semejante ocurre con el concepto de latinoamericano que a su vez deja al margen a los países del área que hablan el idioma inglés o neerlandés, en tanto ajenos a las lenguas romances.
Desde esa perspectiva Vladimir Acosta, desaprueba el concepto de “Nuestra América”, proclamado por Martí. En su opinión el nombre “le encantaría a los Estados Unidos”.
Es cierto que al gigante de las siete leguas no le faltarían ganas de engullirse nuestros empobrecidos pueblos. Pero de eso se trata, de reconocer el ancestral apetito con que la nación norteña arribó al convite de las potencias europeas.
En el ensayo del más universal de los cubanos quedan expresadas las formas, anunciados los riesgos y definida la geografía. Nuestra América no puede ser otra que ésta cuya sangre, cultura y medios de vida crecen más abajo del Río Bravo.
Empero, Vladimir Acosta, resume idéntica visión en tanto señala la necesidad de enfrentar el coloniaje desde la hegemonía cultural que representa.
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas (…)” advirtió Martí a los pueblos americanos descreídos de sus propios valores, que depositan confiados el futuro de su gente en la farsa estadounidense que se les inculca.
“Tenemos que conocer al monstruo por dentro”, repite con Martí, Vladimir Acosta.
“…a pesar de cinco siglos, seguimos empatados en una relación colonial que ahora es peor porque creemos que no existe”.
Por estas razones, tales argumentos deberían debatirse con mayor frecuencia, entre los especialista capaces de resumir y divulgar la diversidad de opiniones que han de construir finalmente el sólido valladar en el que se estrellen las apetencias del astuto imperio.
El primer capítulo del programa televisivo, que motivó estas líneas, acaso tardíamente, aborda con su primer entrevistado un recorrido semejante al programa de gobierno que en Cuba enfrenta la colonización cultural.
El mismo fue televisado por primera vez en Multivisión durante el verano de 2023. Desde entonces ha sido retransmitido en varias oportunidades manteniendo igual interés.
La referencia martiana aporta nuevos retos al permanente estudio de su pensamiento revolucionario.
El ensayo “Nuestra América” sustenta un programa para la descolonización de nuestros pueblos de América. Con el podemos y debemos construir las bases de un proyecto social latinoamericano, anticolonial y antimperialista.
