El espectáculo del Ballet Nacional de Cuba (BNC) aún resuena hoy en las tablas del Teatro Bolshói, luego de la presentación por la primera bailarina Viengsay Valdés, de la Giselle de Cuba.

El intenso y cerrado aplauso del público durante los minutos finales de la presentación, hicieron que una y otra vez, los solistas salieran a proscenio para continuar ofreciéndoles el testimonio de su admiración, como muestra de lo que representa esta puesta para los rusos amantes del arte cubano.

A la también directora de la compañía la acompañó en el rol principal de Albrecht, el primer bailarín Dani Hernández, acompañados por Ernesto Díaz como Hilarión, Ana Pessino interpretando a la Reina de las Wilis; y Yankiel Vázquez y Clotilde Peón, en los personajes de Wilfred y la madre de Giselle, respectivamente.

“Esta es una visita histórica del BNC a Rusia tras casi cuatro décadas. Estar aquí, en los escenarios sobre todo tan importantes como lo son el Teatro Mariinsky, de San Petersburgo, el Bolshói en Moscú, para nosotros representa muchísimo, porque el que conoce la historia de la danza, sabe lo que significa estar aquí presente hoy”, comentó Valdés en exclusiva a Prensa Latina.

Asimismo, acotó que llegar con Giselle es una carta de triunfo, “porque es un ballet icónico en nuestro repertorio que fue muy bien logrado, en la versión de Alicia Alonso, nuestra querida Alicia Alonso”, sentenció.

Por otra parte, destacó el valor de imbricar a los más conocedores de la agrupación con las jóvenes generaciones para lograr un paso seguro y riguroso, en aras de que así perdure el legado de la escuela cubana de ballet.

Igualmente, para Dani Hernández es una responsabilidad presentarse ante el público ruso, tan conocedor del ballet, y poder demostrar las habilidades, la fuerza y el carácter de la escena de la nación caribeña.

“Es algo único, es algo grande, es algo que hace que uno como bailarín se sienta pleno de alguna manera con las oportunidades que se presentan, y sobre todo, poder marcar esa diferencia aun cuando el lenguaje del ballet es único y universal. Cómo nosotros podemos identificar a través de nuestro baile, de nuestras características propias, de nuestra identidad, una Giselle única, la de Alicia Alonso”, sentenció el primer bailarín del BNC.

La representación de Giselle en el Bolshói constituye la segunda puesta de una gira iniciada el 24 de septiembre en el Teatro Mariinsky, de San Petersburgo, que también comprenderá actuaciones en las ciudades rusas de Nizhny Novgorod (29 de septiembre) y Samara (3 de octubre). La compañía presenta la reconocida versión coreográfica de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, sobre la original de los coreógrafos franceses Jules Perrot y Jean Coralli, y la posterior reconstrucción de Marius Petipa, con música de Adolph Adam.

La función de este 27 de septiembre tuvo lugar en El Nuevo Escenario del Teatro Bolshói, inaugurado en 2002 junto al edificio histórico principal, y que desde entonces ambas salas comparten la intensa programación de ballets y óperas de la institución.

Para los cubanos esta sala tiene un significado especial, porque en ella se celebró la gala del Teatro Bolshói por los 90 años de Alicia Alonso, en 2011. En aquella ocasión actuaron primeras figuras del Ballet del Bolshói y el Ballet Nacional de Cuba.

A la puesta en escena de este domingo asistieron el embajador de Cuba en Rusia, Enrique Orta, así como otros integrantes de la misión estatal de la nación caribeña en Moscú, quienes estuvieron acompañados por el subdirector de la Cancillería rusa para América Latina, Andrei Guskov, el embajador ruso en La Habana, Víctor Koronelli y el viceministro de Educación Andrey Korneev, entre otros representantes de instituciones políticas y culturales de Rusia. (ALH)

Tomado de Prensa Latina

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