En su larga y fecunda existencia, la Revista Bimestre Cubana contó con la colaboración de varios intelectuales matanceros.

Portada del primer número de la Revista Bimestre Cubana en 1831. Archivo del autor.

El primer número de la Revista y Repertorio Bimestre de la Isla de Cuba vio la luz en abril de 1831. Lo hizo bajo la dirección del catalán Mariano Cubí y Soler. Poco después la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana asumió como propio ese proyecto. Se publicó entonces bajo el título de Revista Bimestre Cubana. Comenzó así la historia de una de las publicaciones más trascendentes de la historia de Cuba.

La Revista Bimestre Cubana tuvo diez números en su primera etapa. A Cubí le sucedió José Antonio Saco como director. Entre las firmas que la prestigiaron estuvieron los nombres de Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero, Felipe Poey, y Domingo del Monte, entre otros. Aunque impreso, el décimo número no pudo circular, debido a la censura y la prohibición de la revista por el gobierno colonial de Miguel Tacón en 1934.

Debieron pasar 76 años. En 1910 la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana decidió retomar la publicación de la Revista Bimestre Cubana. En esta oportunidad Fernando Ortiz asumió la dirección. Al dar inicio a la nueva época este sabio cubano afirmó:

“Abrase, pues, de nuevo el histórico sagrario de nuestra cultura y vengan a él todos los cubanos… cuidando de que brille por los siglos de los siglos en el ara de la patria libre el fuego sacro de la civilización y de la democracia”.

Se inició entonces un período que duró hasta 1959, en el que las brillantes plumas de escritores cubanos y de otros países legaron páginas llenas de ciencia y patriotismo. Entre ellas se destacaron las de varios matanceros.

Temas varios

El venerable historiador y poeta Emilio Blanchet fue de los primeros que publicó en la Revista Bimestre Cubana, en su nueva etapa, entre los nacidos en Matanzas. Lo hizo con “La catástrofe del cráter” (1910) y “La muerte de Garibaldi” (1914). Otro poeta matancero, Agustín Acosta, insertó en sus páginas “Poesías cubanas contemporáneas” (1926) y “La campana de La Demajagua” (1927).

Emilio Blanchet, un laborioso erudito matancero

Una gloria de la medicina cubana, el yumurino Juan Guiteras Gener, estuvo entre los matanceros que publicaron en la Revista Bimestre Cubana. Dos de sus escritos los dedicó a otra gran personalidad médica: “El Doctor Carlos J. Finlay. Apuntes biográficos” (1912), que fue el discurso de recepción como académico de número que pronunció en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y “En honor de Finlay” (1924). De su producción científica se dio a conocer “Estudios demográficos. Aclimatación de la raza blanca en los trópicos” (1913).

Juan Guiteras, matancero ilustre

Hortensia Lamar, relevante educadora matancera, fue autora de varios ensayos publicados en la Revista Bimestre Cubana. Por el contenido que tratan, son ejemplo de las luchas feministas en Cuba. Fue el caso de “Lucha contra la prostitución y la trata de blancas” (1923), “Lucha contra las drogas heroicas” (1923) y “Protección y defensa del hogar cubano” (1923), los tres leídos en el Primer Congreso Nacional de Mujeres. Además, fue autora de “Nuestra escuela pública y la segunda enseñanza del pueblo” (1944).

Hortensia Lamar del Monte: una mujer que hizo historia

Trabajos del matancero Juan Portell Vilá como “El psicoanálisis y su aplicación al estudio del niño” (1928) y “El niño inestable y su tratamiento” (1929), fueron publicados en la Revista Bimestre Cubana. Del colombino Salvador Salazar Roig apareció “La cesión de los bienes del Estado, como medio de aumentar la población y proteger las clases menesterosas” (1913). Esta fue su tesis para el grado de Doctor en Derecho Público. Con “Varios discursos de José María Gálvez” (1938), se recordó la obra del matancero que fuera presidente del Partido Liberal Autonomista. De su hijo Wenceslao Gálvez se dio a conocer la novela “Nicotina” (1932).

Manuel Valdés Rodríguez, un pedagogo matancero

Del destacado pedagogo matancero Manuel Valdés Rodríguez la Revista Bimestre Cubana dio a conocer dos importantes trabajos. Estos fueron “Las Escuelas Normales y Correccionales de los Estados Unidos (1913) y “José de la Luz y Caballero” (1913), discurso que pronunció en la Universidad de La Habana. La “Cartilla de agricultura internacional” (1911), obra póstuma del biólogo y profesor universitario José I. Torrabas también apareció en sus páginas.

Historia y algo más

Acerca de la obra de los historiadores nacidos en la Atenas de Cuba, la Revista Bimestre Cubana publicó unas “Cartas del historiador D. Pedro José Guiteras” (1941). Otro matancero, José Augusto Escoto, trató un tema de palpitante actualidad en “La Isla de Pinos a través de su historia como parte integrante del territorio de Cuba” (1925). Por su parte, del filósofo Fernando Lles se dio a conocer el artículo de homenaje que tituló “Un educador matancero; Arturo Echemendía” (1951).

Fernando Lles: un filósofo en la ciudad de los puentes

Del historiador Francisco José Ponte Domínguez se incluyeron varios trabajos en la Revista Bimestre Cubana. Dos de ellos escritos en defensa de la mujer: “Derecho al sufragio político de la mujer cubana” (1928) y “La mujer en la revolución de Cuba” (1933). Además, fue el autor de “Eliseo Giberga” (1931), “Our Cuban Colony de Leland H. Jenks, y versión española” (1931) y “Epopeya de un libertador cubano: Ignacio Agramonte Loynaz” (1942).

Otro cultor de la ciencia de Clío, Herminio Portell Vilá, fue de los autores matanceros más representados en la Revista Bimestre Cubana. De este cardenense se publicaron artículos históricos por el estilo de “El pasado glorioso como lección de energía” (1928), “Sobre el ideario político cubano del siglo XVIII” (1931), “Cubí y Soler, y el presidente Monroe” (1932), “Las conspiraciones cubanas de 1850” (1940) y “Revaloración de Céspedes y de su obra revolucionaria” (1941). Un tema de actualidad lo trató en “La industria azucarera y su futuro” (1942).

Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba

Al mismo tiempo, Portell Vilá fue autor de varios análisis sobre la economía y la sociedad de los Estados Unidos. Estos fueron “La economía regional de los Estados Unidos: su influencia en la grandeza y la posible decadencia del país” (1937) y “La población negra norteamericana como factor de la vida nacional” (1937). Se deben mencionar, además, “Conflictos de población y de razas en los Estados Unidos: resultantes sociales y problemas del futuro (1938), y “Lo «español» en los Estados Unidos” (1938).

Carlos Manuel Trelles Govín, historiador y bibliógrafo

Portada de uno de los números de la Revista Bimestre Cubana en 1910. Archivo del autor.

La obra del bibliógrafo matancero Carlos M. Trelles ocupó un lugar especial en la Revista Bimestre Cubana, de la que fue uno de los más ilustres colaboradores. En ella se dio a conocer uno de sus trabajos más emblemáticos: “El progreso y el retroceso de la república de Cuba” (1923). Igualmente, fue autor de “La hacienda y el desarrollo económico de la República de Cuba” (1927) y “La Inquisición en Cuba desde 1518 hasta 1610” (1935). Además, hay que mencionar “Cuba de 1500 a 1511” (1936) y “Discurso pronunciado en la Sociedad Geográfica de Cuba con motivo de haber recibido la medalla «Enrique José Varona»” (1941).

Por último, entre 1924 y 1929, la Revista Bimestre Cubana publicó en varias entregas la obra testimonial “Aquellos tiempos… Memorias de Lola María”. Se trató de los recuerdos de la matancera Dolores María de Ximeno y Cruz, quien recogió en sus vivencias numerosos pasajes de la historia de Matanzas, su ciudad natal. Esta obra quedó recogida en forma de libro, en dos tomos, en 1928. Formó parte de la Colección Cubana de Libros y Documentos Inéditos o Raros, que era dirigida por Fernando Ortiz.

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