Las operaciones de extinción se reanudaron a primera hora con más de 25 bomberos en tierra y cinco helicópteros desplegados en esa estación agrícola de alta montaña situada en la orilla suroeste del lago Wakatipu, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.
De acuerdo con un reporte de Fire and Emergency New Zealand, el terreno escarpado de McKinlays Creek y los fuertes vientos dificultan el avance de los equipos, que priorizan la protección de la casa principal de Walter Peak Station y del ganado.
Las autoridades sanitarias recomendaron a la población mantener puertas y ventanas cerradas, usar sistemas de aire en modo recirculación y proteger a niños, ancianos y personas vulnerables ante la exposición al humo.
El comandante distrital Blair Kiely señaló que, pese al progreso, queda mucho trabajo por hacer; mientras el alcalde John Glover advirtió que las colinas secas de la región son altamente vulnerables a incendios de gran escala. (ALH)
