Teatro de las Estaciones celebra aniversario 30 del estreno de «La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón»

Teatro de las Estaciones celebró el trigésimo aniversario del estreno de «La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón» en el Museo Farmacéutico de la ciudad de Matanzas, sitio de la primera puesta en escena de la obra. 

«Los padres y las madres con sus hijos les encanta celebrar los cumpleaños. ¿Por qué celebrar el día que nace algo? Y la niña que riega la albahaca es un parto feliz, amorosísimo de Zenén y mío en el año noventa y seis que cumple hoy justamente treinta años.

«»Se lo estamos celebrando actuando. Como al público que vino hace treinta años a este patio bellísimo, a ver ese rescate, del único texto para títeres escrito por Lorca», expresó el director artístico de la puesta, Rubén Darío Salazar.

Marcia Brito Hernández, Directora del Museo Farmacéutico explicó que los vínculos de la institución con las Artes Escénicas se remonta a sus días como Botica Francesa.

«Treinta años de que específicamente se hizo por primera vez en Cuba, en el mundo, «La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón», hecha por Rubén Darío y Zenén Calero, o sea es una colaboración entre ellos dos, en cuanto a diseño, dirección y puesta en escena. Desde entonces hasta hoy no se había repetido en este lugar aunque ha recorrido el mundo entero. Para el museo resulta una satisfacción que vuelva «La niña…» después de treinta años de su primera puesta en escena», agregó.

De conjunto a la puesta en escena del unipersonal del Premio Nacional de Teatro, Rubén Darío Salazar, la agrupación inauguró una exposición que muestra el recorrido de la obra a lo largo de tres décadas.

El también Premio Nacional de Teatro, Zenén Calero, recuerda con especial cariño la puesta en escena en honor al centenario de natalicio de Federico García Lorca, autor del texto, en su natal España.

«En el centenario de Lorca fuimos invitados especialmente a clausurar el evento. Lorca en el tiempo que nosotros llegamos con «La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón» con tanto color, él era visto de una manera muy diferente. Era visto como un poeta muerto. Era visto como en grises, en sepia pero nunca con color.

«Y cuando ellos vieron este tratamiento de la plástica, del espectáculo, decían que lo veíamos vivo. Porque también ahí está el espíritu cubano. Realmente uno siempre hace las cosas que salen por las manos pero con el pensamiento de la idiosincrasia que uno tiene. Son muchos recuerdos, muchas cosas bonitas», abordó Calero.

Con la función 250 de «La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón» Teatro de las Estaciones revive con más fuerza el cuento homónimo del escritor español Federico García Lorca.

Fotos: Carrete Producciones.

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