En 1881 José Martí comentó un libro sobre el presidente estadounidense James A. Garfield, asesinado ese mismo año.

En la historia de los Estados Unidos el día 2 de julio de 1881 es inolvidable. Ese día, en la estación de tren de Washington, Charles J. Guiteau disparó dos veces contra el presidente James A. Garfield. Durante los siguientes 70 días el país entero siguió la agonía del herido, hasta su muerte el 19 de septiembre. Después, se mantuvo el interés en el proceso seguido contra su asesino, que murió en la horca el 2 de julio de 1881.

Fueron varios los escritos que José Martí dedicó a estos sucesos, con su maestría periodística inigualable. Uno de ellos fue un comentario, que apareció en la “Sección constante” del periódico venezolano La Opinión Nacional, el 16 de noviembre de 1881. En este texto el Apóstol mencionó un libro que recogía pensamientos del asesinado mandatario. Dice así:

“—Garfield decía de Lincoln: «Los pocos libros que llegaban a su alcance, los devoraba con la divina hambre del genio». De la lengua griega dijo Garfield: «El griego es tal vez el instrumento más perfecto del pensamiento inventado jamás por el hombre, y su literatura no ha sido nunca igualada, ni en pureza de estilo, ni en osadía de expresión». Otra vez exclamaba Garfield generosamente: «Haya en hora buena arrugas sobre nuestra frente, pero no las haya jamás en nuestro corazón. El espíritu no debe envejecer». Innumerables observaciones, proverbios sentenciosos, juicios de libros, resúmenes de lecturas, opiniones sobre hombres, trozos de sus discursos han sido acumulados felizmente en un libro que acaba de compilar la buena casa editorial Houghton y Mifflin de Boston. El nombre del libro es Garfield’s Words: Palabras de Garfield”.

El libro

Los datos de portada de este libro son los siguientes:

Garfields’s Words: Suggestive pasajes from the public and private writings of James Abram Garfield. Compiled by William Ralston Balch. Boston: Houghton, Mifflin and Company. The Riberside Press, Cambridge. 1881. (Inter Folia Fructus.—Library Motto of James A. Garfield)

Portada del libro. Archivo del autor.

Las frases que José Martí citó en su comentario se vinculan con los siguientes pensamientos de Garfield que aparecen en este libro:

  • «Los pocos libros que llegaban a su alcance, los devoraba con la divina hambre del genio»: “The few books that came within his reach he devoured with the divine hunger of genius”. (p.68)

  • «El griego es tal vez el instrumento más perfecto del pensamiento inventado jamás por el hombre, y su literatura no ha sido nunca igualada, ni en pureza de estilo, ni en osadía de expresión»: “Greek is perhaps the most perfect instrument of thought ever invented by man, and its literature has never been equaled in purity of style and boldness of expression”. (p.56)

  • «Haya en hora buena arrugas sobre nuestra frente, pero no las haya jamás en nuestro corazón. El espíritu no debe envejecer»: “If wrinkles must be written upon our brows, let them not be written upon the heart. The spirit should not grow old”. (p.33)

El autor

Retrato oficial de James A. Garfield en la Casa Blanca. Archivo del autor.

James Abram Garfield (1831-1881) fue un militar y político, vigésimo presidente de los Estados Unidos. Recibió la primera educación en el seno familiar. Estudió en el Western Reserve Eclectic Institute, en Ohio, y en la universidad de Williams, Massachusetts, donde se graduó en 1856 con brillantes notas. Impartió clases de griego y latín en el Eclectic Institute, donde fue director. Estudió derecho y ejerció como abogado desde 1860. Se estrenó en la política como senador por Ohio en 1859. Enemigo de la esclavitud, participó en la Guerra de Secesión y alcanzó el grado de general mayor por sus brillantes servicios.

En 1863 fue electo miembro de la Cámara de Representantes por el Partido Republicano. Ganó las elecciones presidenciales de 1881. Meses después de asumir el cargo fue herido de bala por el abogado Charles J. Guiteau en la estación ferroviaria de Washington. Murió por complicaciones de la herida y mala manipulación médica. Fue el segundo presidente asesinado en su país después de Abraham Lincoln.

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