El equipo de Matanzas, que en el pasado mes de febrero celebró su campeonato en la Serie Nacional de Béisbol, se encuentra en una situación completamente opuesta en esta temporada de la Liga Élite meses después.
Pasar de ser los reyes del béisbol cubano a ocupar la última posición es un contraste que mantiene sorprendidos a aficionados y analistas.
La clave de su éxito en la temporada anterior radicaba en un cuerpo de lanzadores excepcional, que se destacaba por la combinación del talento joven con la calidad de los más experimentados.
En ese campeonato resultó esencial además la presencia al bate de figuras como Ariel Martínez y Yurisbel Gracial.
Sin embargo, este año, la ausencia de varias piezas fundamentales en el montículo por contratos en el extranjero como Yoennis Yera, Yanmichel Perez y Pedro Mesa, ha sido un golpe devastador para los Cocodrilos.
Así mismo los matanceros sienten la pérdida de fuerza al bate que aportaban Martínez y Gracial.
La imposibilidad de que Armando Ferrer continuara al mando del conjunto por problemas de salud también afectó a los saurios al inicio del torneo. Si bien Cárdenas asumió la tarea con la misma profesionalidad y amor a la camiseta, con Ferrer es que han alcanzado tres medallas de Campeón(2 Series Nacionales y 1 Liga Élite).
La presión de defender el título y las expectativas de los aficionados hacen que la situación sea aún más complicada. Los errores defensivos y la falta de consistencia en el pitcheo y al bate han permitido que los rivales capitalicen las oportunidades.
El béisbol es un deporte impredecible y, aunque este año trajo consigo muchos tragos amargos, no hay que subestimar la capacidad de los jugadores para adaptarse y superar adversidades.
La historia del deporte está llena de equipos que han sabido levantarse después de caídas, y Matanzas tiene el talento necesario para hacerlo. Solo queda esperar que logren reencontrarse con su esencia y volver a ser el equipo temido del año pasado.
