Miles de italianos se movilizaron este viernes en rechazo a las políticas económicas de la primera ministra Georgia Meloni y el incremento del gasto militar en detrimento de la inversión pública.
La huelga general fue convocada por la Unión Sindical de Base (USB), aunque cuenta con la adhesión de otras organizaciones sindicales y colectivos estudiantiles. Comprende bloqueos de carreteras, ocupaciones de instalaciones portuarias y otras acciones de protesta en alrededor de 50 ciudades.
Los movilizados demandan aumentos salariales y de pensiones acordes con el costo de la vida, medidas para contener los precios de los alimentos, los alquileres y las facturas de energía, así como mayores inversiones en sanidad, educación y servicios públicos. De acuerdo con reportes de prensa, ocurrieron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales en algunas ciudades.
En la capital, Roma, la marcha principal, de carácter pacífico, recorrió el centro. Se reportó que un grupo de alrededor de 300 participantes se separó de la movilización y avanzó hacia el Coliseo, en cuyas inmediaciones levantaron barricadas con contenedores de basura, lanzaron objetos contra los agentes y prendieron fuego a materiales en la calle. Un medio local, Rai News, dio cuenta de que otros manifestantes llegaron a los Foros Imperiales, donde instalaron tiendas de campaña, y una parte se desvió hacia la zona de Pirámide.
Alrededor de 30.000 personas se movilizaron en Milán, según estimaciones difundidas por medios italianos. En esa ciudad del norte, los manifestantes ocuparon durante cerca de hora y media un tramo de la circunvalación oriental, que quedó cerrado al tráfico. Con posterioridad, marcharon en dirección a la plaza Leonardo da Vinci.
También se registraron incidentes en Turín, donde las fuerzas policiales utilizaron cañones de agua y gas lacrimógeno para dispersar a manifestantes que lanzaron huevos, botellas y pintura contra los agentes desplegados frente a la Prefectura, en Piazza Castello.
También estallaron tensiones en la región norteña del Véneto, especialmente en Vicenza, donde la policía desplegó cañones de agua y lanzó gas lacrimógeno después de que los manifestantes lanzaran petardos. En Mestre, un intento de romper una barrera policial fue repelido por los agentes, con el resultado de varias personas heridas. Aproximadamente mil estudiantes marcharon por el centro de la ciudad de Treviso, donde se produjeron actos de vandalismo.
En Bolonia, miles de trabajadores y estudiantes ocuparon durante más de una hora un tramo de la circunvalación y sectores de la autopista A14, lo que provocó cierres y afectaciones a la circulación.
Manifestantes, agricultores y transportistas ocuparon en Cosenza, de manera pacífica, una parte de la autopista A2.
Alrededor de 15.000 personas desfilaron en Génova —entre trabajadores portuarios, estudiantes y ciudadanos en general— y expresaron su rechazo al tráfico de armas, los conflictos bélicos y el encarecimiento de la vida.
Las operaciones y el tráfico del puerto de Rávena quedaron bloqueados debido a una movilización de trabajadores del transporte marítimo.
Reportes desde Nápoles, Livorno y Trieste indicaron que se realizaron concentraciones en las inmediaciones de sus terminales marítimas, como parte de una jornada internacional de protesta de trabajadores portuarios contra el comercio de armamentos. Más de un centenar de puertos de los cinco continentes se implicaron en esta jornada de lucha, según sus organizadores.
Otras movilizaciones tuvieron lugar en Palermo, donde alrededor de 5.000 personas, según estimaciones de medios de prensa, participaron en una marcha de estudiantes y trabajadores, así como en Bari, Andria, Brindisi, Taranto, Lecce, Pisa y Aosta, entre otras localidades.
Durante las últimas semanas, miles de estudiantes salieron a las calles para reclamar mayor inversión en educación, protestar el alto costo de la vida y rechazar las cuantiosas inversiones en el ámbito militar bajo el paraguas belicista de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la presunta amenaza de invasión por Rusia. La protesta juvenil recibió el apoyo de la activista Greta Thunberg. A lo largo del año también ocurrieron otras movilizaciones contra el rearme y el genocidio que comete el Estado sionista de Israel en Gaza y Cisjordania. (ALH)
