El parque de los chivos, el que semeja un balcón sobre el paseo de Narváez en la plaza fundacional de la Atenas de Cuba, vive uno de sus momentos más inciertos.
Allí, donde en 1693 se avecindó una treintena de familias canarias para dejar oficialmente proclamada la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas, la indisciplina y el abandono, dejan sus huellas.
El parque concebido sobre las ruinas de un edificio malogrado, contó una vez con un chivo de hormigón sobre un promontorio de piedras concebido por Gallardo, un destacado escultor citadino.
En ocasión de los festejos por el aniversario 325 de la ciudad, el parque cobró un nuevo diseño, dos murales cerámicos mostraron la imagen del lugar en el siglo XIX y una placa recordaba el sitio de la fundación.
El descuido de su jardinería, la rotura y desplazamiento de bancos, la carencia de luces, el daño a los murales y el arrojo de basura, atentan inescrupulosamente contra su extinguido encanto.
Competencias de patinetas, el trasiego de bicicletas, actividades organizadas sin el debido control y la falta de personal de cuidado limpieza, condujeron a su estado actual.
Próximos a un nuevo aniversario de la ciudad, su mantenimiento y limpieza pueden devolver su dignidad a la histórica plaza.
