José Martí elogió los libros de lectura que publicó el matancero Eusebio Guiteras.
En dos oportunidades José Martí mencionó los libros de lectura de Eusebio Guiteras. La primera en la sección “En casa”, del periódico Patria, el 26 de marzo de 1892:
“Los Guiteras son hombres de veras. A los padres no los olvidaremos los cubanos, que en ellos aprendimos a leer, en sus libros de lectura, y en su Historia de Cuba, y en su traducción de la Eneida”.
Un año después, a propósito de la muerte de Eusebio Guiteras, en el artículo que le dedicó en Patria, el 28 de diciembre de 1893, escribió:
“En sus libros hemos aprendido los cubanos a leer: la misma página serena de ellos, y su letra esparcida, era como una muestra de su alma ordenada y límpida: sus versos sencillos, de nuestros pájaros y de nuestras flores, y sus cuentos sanos, de la casa y la niñez criollas, fueron, para mucho hijo de Cuba, la primera literatura y fantasía”.
Los libros
Los datos de portada de la primera edición de cada uno de los cuatro libros de lectura de Eusebio Guiteras, son los siguientes:
Libro primero de lectura. Filadelfia, Imp. de J.K. y P.G. Collins, 1856.
Libro segundo de lectura. Filadelfia, Imp. de J.K. y P.G. Collins, 1857.
Libro tercero de lectura. Filadelfia, J. K. y P.G. Collins, 1858.
Libro cuarto de lectura. Matanzas, 1868.
Los libros de lectura de Eusebio Guiteras: un tesoro matancero para la niñez cubana
El autor
Eusebio Guiteras Font (1823-1893) fue un destacado educador cubano. Cursó estudios en su natal ciudad de Matanzas y en el colegio de Carraguao, de La Habana. Viajó junto a su hermano Antonio por países europeos para estudiar los sistemas educacionales más modernos y ensayarlos en Cuba. Regresó a Cuba en 1845. Desde muy joven sufrió prisión por sospechas de infidencia. Dirigió el colegio La Empresa, en Matanzas, entre 1850 y 1852. En 1853 viajó a Filadelfia por motivos de salud. Regresó en 1858 y se dedicó a la enseñanza. Fue miembro del Liceo de Matanzas.
Colaboró en publicaciones como Revista de la Habana, Liceo de Matanzas, La Verdad Católica, Faro Industrial de la Habana, La Aurora de Matanzas, Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, Revista Habanera y La Ilustración Cubana, de Barcelona. En 1869 se radicó en los Estados Unidos debido a la situación imperante en Cuba. Realizó varias traducciones. Entre sus libros estuvieron, además: Guía de la Cueva de Bellamar. A guide to the Cave of Bellamar (1863), Un invierno en Nueva York; apuntes de viaje y esbozos de pluma (1869?), Cartilla de Guiteras (1879) e Irene Albar. Novela cubana (1885-1886, 2 vol.). (ALH)
