Andrea Torriente Campanioni, educando con amor

Andrea Torriente Campanioni, máster en Ciencias de la Educación y actual metodóloga provincial, aún recuerda sus años en la antigua Escuela formadora de maestros Enrique José Varona, en Camagüey, lugar donde nació su amor por la profesión. Con emoción rememora su llegada al centro con tan solo 11 años y el sexto grado aprobado.

«Una vez graduada me ubicaron en una escuela primaria en el campo, un internado. Me tocó trabajar con un grupo de sexto grado en el que los estudiantes tenían la misma edad que yo, 16 años en aquel entonces, y también mayores: algunos de 18 y hasta 19.

«Fue una experiencia bien fuerte, porque yo era una niña todavía y allí estaban todos esos jóvenes a los cuales yo tenía que enseñarles e impartirles las clases correspondientes al nivel de sexto grado», agregó.

Su mirada parece iluminarse al relatar el cariño y respeto con el que la trataban sus primeros alumnos. Cuenta lo entrañable que resultó su relación con ellos puesto que, a pesar de ser ella su profesora, no dejaban de tener ideas afines debido a la cercanía de edades.

«Tuve que prepararme mucho para estar a la altura, y lo logré gracias al colectivo tan grande y competente con el que trabajaba. Todos ellos eran maestros de años de experiencia que me acompañaron y acogieron, y me ayudaron a ser la profesional que hoy soy», añadió.

En su experiencia como educadora ha transitado por otros niveles educativos como la secundaria básica, en dónde relata haberse desempeñado no solo como profesora, sino también como directora de escuela. Torriente Campanioni trabajó además en institutos preuniversitarios, en la educación técnico-profesional y en la de adultos.

A lo largo de su trayectoria laboral como maestra, Andrea ha resultado merecedora de las medallas José María Mendive y Pepito Tey y la Distinción por la Educación Cubana. De igual forma en el año 2014 se desempeñó en la hermana nación de Venezuela como Jefa de la Misión Educativa en el estado de Aragua.

«Fuimos allí a contribuir con la alfabetización de personas de 80 y hasta 90 años. Fue tremendo regocijo ver el entusiasmo con que esas personas, que hasta ese momento no sabían ni estampar su nombre, escribían palabras como Gracias, Chávez; Gracias, Fidel; Gracias, Cuba».

Al concluir la misión Andrea Torriente Campanioni se incorporó a la Escuela provincial Pedagógica “René Fraga Moreno” para contribuir al desarrollo de la nueva generación de maestros. (ALH)

Daniela Pujol Pérez, estudiante de Periodismo.

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