El personal de salud le llama el «Café de la alegría», las dependientes prefieren nombrarle el » Café de la energía»; lo cierto es que ese sorbo alegra y estimula a las doctoras y enfermeras que se llegan hasta la esquina de Contreras y Compostela, dónde aguardarán por algún transporte que los acerque hasta el Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño.

Entonces surge el saludo espontáneo y ya habitual de las dependientas de Café Compostela, junto a la invitación a disfrutar de una taza de café recién elaborado con ese aroma vivificante que despierta los sentidos.

La mayoría de las veces las dependientas no aceptan el pago de estos profesionales de batas blancas, conscientes de su entrega y sacrificio ante un panorama tan complejo.

El negocio pertenece a Lídice Ceiro, quien también atiende de manera especial a los galenos y enfermeras. Junto a ellos, laboran Dalia, La China, y Leici, las siempre sonrientes vendedoras.

Ha surgido entre todas una química especial, que este punto de venta devino en visita obligada para una parte del equipo de salud al regresar a casa

Siempre se llegan hasta el Café Compostela para tomar el cafecito de la alegría, y hacer alguna compra mediante transferencia, porque allí nunca se les niega acceder a los productos a través de las pasarelas de pago.

Dalia, La China reconoce que esas horas de la tarde, cuando van de regreso al hogar, difícilmente encuentren los establecimientos abiertos, por eso allí siempre encontrarán las puertas abiertas, una sonrisa, un café, y el agradecimiento por la labor tan sensible que desempeñan.

Sin dudas un gesto de admirar y que el colectivo de la institución médica agradece.

Hospital Pediátrico Provincial Eliseo Noel Caamaño de Matanzas/ Perfil de Facebook

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