La selección de Irlanda venció 3-0 a Israel este domingo en la UEFA Nations League, en un encuentro disputado en Debrecen, Hungría, que estuvo marcado por una serie de protestas contra la guerra en Gaza.

Los futbolistas de Irlanda llevaron brazaletes negros en solidaridad con “todas las vidas perdidas en este conflicto”. Durante la interpretación del himno nacional de Israel, bajaron la mirada hacia el césped con las manos detrás de la espalda. No hubo intercambio de banderines ni apretón de manos entre los capitanes Dara O’Shea (Irlanda) y Manor Solomon (Israel). Tampoco se produjo el tradicional saludo entre los equipos antes del saque inicial.

En el plano deportivo, Irlanda resolvió el partido en la primera mitad. Troy Parrott abrió el marcador al minuto 13, Adam Idah amplió la ventaja tres minutos después y Jack Moylan anotó el 3-0 al 25’. Tras marcar su gol, Moylan se retiró el brazalete negro, lo besó y lo levantó en el aire en un gesto de solidaridad con Gaza.

La negativa de Bazunu y la votación del plantel

El partido estuvo en duda hasta la víspera. Los jugadores irlandeses debatie­ron durante cuatro horas en su hotel de concentración si jugaban o no, y finalmente una “mayoría significativa” votó a favor de disputar el encuentro. La decisión se tomó para evitar sanciones de la UEFA, según confirmó el director ejecutivo de la Federación Irlandesa (FAI), David Courell.

El portero Gavin Bazunu, de 24 años, se negó a participar en los dos partidos contra Israel y abandonó la concentración. En un comunicado, explicó:

“Mi decisión se basa exclusivamente en mi convicción personal de que matar a personas inocentes está mal. Mi postura no va en contra del pueblo israelí ni de la comunidad judía, sino contra las atrocidades que se cometen en la región”.

La ausencia de Bazunu obligó a la FAI a inscribir de emergencia al defensor Jimmy Dunne como tercer portero ante los requerimientos de la UEFA.

Contexto y reacciones

El partido, oficialmente organizado como local por Israel, se disputó en terreno neutral en Hungría debido a que Israel no puede albergar encuentros internacionales en su territorio por la situación de seguridad. El estadio Nagyerdei estuvo prácticamente vacío.

El seleccionador irlandés, Heimir Hallgrimsson, reconoció que “nadie está cómodo por jugar estos partidos por muchas razones” y describió el entorno como “una de las semanas más difíciles” de su carrera. La Federación de Fútbol de Israel, por su parte, afirmó que “el fútbol ha ganado” y defendió la separación entre deporte y política.

El segundo partido entre ambas selecciones se disputará el 4 de octubre en Backa Topola, Serbia, a puerta cerrada. (ALH)

Tomado de Cubadebate

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