Como quien regresa del futuro, Fidel solía advertirnos de los fantasmas que acechaban la obra que emprendíamos y de los sueños que aguardaban poco más allá de lo vivido.

Y ahora, cuando asistimos al centenario de su nacimiento, cuanto le agradecemos que siga ahí alertándonos cada recoveco del camino. La obra construida no es sino otra demostración de esa certeza.

«Fidel Castro tenía la rara facultad de viajar al futuro, para luego regresar a contarlo», dijo de nuestro Comandante en Jefe el expresidente argelino Abdelaziz Bouteflika, y la afirmación nos regala una de las imágenes más expresivas de esa capacidad extraordinaria de Fidel, de extraer experiencias del pasado para atisbar el futuro.

Así fue en el Moncada, cuando aseguró la definitiva absolución de la historia, y en la Sierra, cuando avistó el triunfo revolucionario una vez reunido un puñado de fusiles.

Apenas alcanzada la victoria de enero de 1959, Fidel alertó que en lo adelante todo podía ser más difícil, al tiempo que aseguraba el porvenir glorioso de la Patria.

Se dio a construir una Revolución a la que le hacía falta un ejército de maestros y de médicos, y entre la sabia propia del pueblo halló la materia necesaria.

Apenas el 15 de enero de 1960, cuando miles de técnicos y profesionales habían abandonado el país tras los ofrecimientos del imperio, Fidel indicó … “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”, para convertir   años más tarde, la afirmación, en una de las principales fortalezas de la Revolución.

Soñó el crecimiento de la cultura como patrimonio de todo el pueblo y convirtió la nación cubana en una verdadera escuela de las artes y las letras.

Avistó el futuro cuando la práctica del deporte devino un derecho del pueblo, y desde entonces una legión de atletas conquistó los podios más altos de la gloria deportiva.

En ese permanente viajar al futuro, Fidel identificó la solidaridad entre los pueblos, con el internacionalismo proletario. Argelia, Vietnam, Angola y muchos otros pueblos conocieron hasta nuestros días, de la solidaridad sin límites del pueblo cubano.

El 26 de julio de 1989, en la ciudad de Camagüey durante la celebración del Aniversario 36 del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el líder cubano intuía la posible desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, advirtiendo al mundo que aún en esa circunstancia Cuba permanecería como un bastión inexpugnable del socialismo.

“Solo les digo una cosa: Volverán”, sentenció Fidel, refiriéndose a los Cinco Héroes prisioneros del imperio. El 17 de diciembre de 2014 regresarían a la Patria agradecida.

La historia de Fidel se escribe con admiración, pero sin sobresaltos. En el todo es constancia, coherencia y confianza absoluta en la victoria.

Un día nos alertó desde el Aula Magna de la Universidad de La Habana que las revoluciones podían sucumbir por culpa de los propios revolucionarios. Era una reflexión objetiva que miraba con optimismo el futuro, pero establecía la necesidad de cuidarse de los propios errores.

Desde entonces cerramos filas y apretamos el paso. Con Fidel, de regreso desde todos los tiempos, Cuba vencerá. (ALH)

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