En 1892 José Martí comentó ampliamente el libro de uno de sus grandes amigos.
Fueron dos las oportunidades en que José Martí comentó el libro Ensayos políticos, de Rafael Serra. Ambas fueron en 1892, el mismo año de su publicación. La primera vez en la reseña que tituló “Ensayos políticos”, que publicó en Patria, el 16 de abril de 1892:
“De las manos del puertorriqueño Modesto Tirado, hombre generoso y artista de la imprenta, ha salido, con la cubierta azul, el libro nuevo de Rafael Serra. Serra, como aquel maestro Rafael, de Puerto Rico, que fue llevado en hombros a la tumba por cuanto San Juan tiene de culto y bueno, funda escuelas para los hombres con el producto de sus ahorros; y descendiente de esclavos como es, ayuda sin ira y sin sosiego, a crear hombres libres. El objeto de su libro, él mismo lo dice: «No es el odio, ni el despecho, ni la presunción, el móvil que me impulsa a ofrecer este libro. Mostrar y combatir con hechos los errores de los que, sin tacto ni amor quieren guiar los destinos de Cuba, y dividen más los elementos que la previsión nos aconseja unir: probar las condiciones favorables en que se encuentra nuestro pueblo para conseguir y mantener su libertad, es el tema de esta obra».
En el libro no hay palabra que no resulte acción. Si dice bien de un cubano en sus primeras páginas, lo dice de modo que no ofenda a otro cubano. El artículo sobre La Liga, el discurso en la fiesta de Los Independientes, todos los discursos políticos de los Ensayos son como toma de posesión del derecho propio, y sentencia de la violación del derecho ajeno. En «La prisión de Juan Gualberto Gómez» raya, de pura fuerza de justicia, en el elogio clásico. No están a destajo, como pudiera parecer, los apéndices del libro. Uno es hecho de opiniones diversas sobre el cubano negro, opiniones del español Conte, del Acosta y Albear que cargó armas españolas con sus manos de Cuba, de Labra, cubano de la Península, de dos cubanos que trabajan en la revolución: y las cierran unos párrafos del catalán Pi y Margall, donde dice que la sana política tiene por objeto «derribar, y no levantar, vallas». Los otros son la constitución de la República de Cuba, donde no se habla de blancos ni de negros; y el reglamento de «La Liga», el corazón de Serra, donde se sientan juntos negros y blancos.
De otros libros se alaba principalmente la frase torneada, y lo formal más que lo íntimo; pero en éste la forma saca una indudable belleza de la virilidad y ternura del pensamiento;― «Hay que sentir de veras amor por los que sufren de injusticia; y los que sufren de injusticia han de amar el deber de conquistar su decoro». «Las clases oprimidas, que lejos de pensar en el porqué de su infortunio se complacen en mantener su existencia entre los vicios, podrán luego tratar de redimirse por la violencia; pero serán por sus mismas flaquezas débiles y vencidas». «Debo usar de la palabra para advertir, aunque son siempre amargas las verdades, que si los cubanos en general, faltos de lógica, faltos de bondad y de viril acción, luchan por obtener una libertad a medias, una libertad exclusivista, una libertad «sin todos ni para todos», lucharemos y volveremos a luchar, moriremos luchando; pero no serán para provecho nuestro las ventajas geográficas de nuestra virgen tierra». «Del buen deseo de servir a la patria, equilibrando mediante la instrucción y la armonía los elementos que la pueblan, ha nacido «La Liga». «Hay que sentir de veras vocación, audacia, desinterés, seguridad de la propia pujanza, patriotismo, siempre el amor por los que más padecen, y más virilidad de la que algunos manifiestan, para educar, fortalecer y redimir a un pueblo». «Hemos venido aquí, de puro amor, a bendecir con frases de cariño».
El observador menudo notará aquí y allá, en estas páginas cordiales y profundas, faltas que una revisión ligera hubiese podido suprimir; pero el que vea adentro de las cosas hallará en los Ensayos aquella virtud de fondo, y consiguiente excelencia de expresión, que valen más que las gramáticas deleznables y meticulosas. Hallará un estilo eslabonado y creciente, en que por sobre la sintaxis aún difícil, lucen en marco robusto la viveza y pasión de las imágenes. Hallará el corte osado, la abundancia enérgica, el epíteto feliz. Hallará, sobre todo, un corazón de libertad que ha sabido salir puro, sin ceder ni odiar, de las afrentas de la esclavitud”.
Un mes más tarde, José Martí escribió “Sobre los Ensayos políticos”, que también apareció en Patria, el 28 de mayo de 1892:
“Patria busca la virtud y la pone donde se la vea, aún cuando cause enojo al virtuoso. Por eso hurta de la mesa de trabajo de Rafael Serra, de entre un libro de Antropología y otro de Constituciones, dos cartas valiosas de entre las muchas que le ha valido su libro de Ensayos políticos. A la política de interés se le tiene por acá repulsión, y en cuanto se ve vanidad o ansia de provecho, o se subordina la patria sagrada a la persona ambiciosa, ya se arisca la noble gente, y clama por la virtud equitativa y módica. En pro de esta política vive Serra, y escribe con un brío suyo que se alaba y reconoce”.
El libro
Los datos de portada de este libro son los siguientes:
Rafael Serra. Ensayos políticos. New York: Imprenta de El Porvenir. 1892.

Las frases que José Martí citó textualmente como el “objeto de su libro”, aparecen como “Al lector” en la página 5.
El artículo sobre La Liga, se tituló “La Liga”, y está en las páginas 17-22.
A su vez, el “Discurso pronunciado en Hardman Hall, en la velada artístico-literaria a beneficio del Club político cubano Los Independientes, la noche del 16 de Junio de 1890”, se lee en las pp. 23-33.
Los discursos políticos que José Martí mencionó son: “Discurso pronunciado en la fiesta patriótica del 10 de Octubre de 1888, celebrada en Masonic Temple”, pp. 34-42; “Discurso pronunciado en la inauguración la Sociedad Protectora de la Instrucción La Liga, el 22 de enero de 1890”, pp. 43-60; “Breves palabras pronunciadas al inaugurarse la Sociedad Puertorriqueña de Mutuos La Fraternidad, el 27 de Octubre de 1889”, pp. 61-64; “Discurso pronunciado en una reunión política el 5 de Diciembre de 1890, pp.65-86; “Discurso pronunciado en la fiesta patriótica del 10 de Octubre de 1891, celebrada en Hardman Hall”, pp. 87-93.
“La prisión de Juan Gualberto Gómez” se localiza en las páginas 94-100.
La parte del libro que recogió opiniones diversas sobre el cubano negro, se llamó “Cuestión social. Fragmentos”. Entre las opiniones están las que José Martí menciono. Del “español Conte”, pp. 101-103; de Francisco Acosta y Albear “que cargó armas españolas con sus manos de Cuba”, pp. 112-115; de Rafael María de Labra, “cubano de la Península”, pp. 103-109; de “dos cubanos que trabajan en la revolución”, que eran el propio Martí, pp. 109-111, y Gonzalo de Quesada, pp. 111-112; y “las cierran unos párrafos del catalán Pi y Margall, donde dice que la sana política tiene por objeto «derribar, y no levantar, vallas»”, pp. 115-117.
La constitución de la República de Cuba se refiere a la Constitución de Guáimaro, pp. 118-123. El reglamento de «La Liga» se puede leer en las páginas 124-131.
Las frases que José Martí citó, aparecen en las siguientes páginas:
«Hay que sentir de veras amor por los que sufren de injusticia; y los que sufren de injusticia han de amar el deber de conquistar su decoro». (p. 18)
«Las clases oprimidas, que lejos de pensar en el porqué de su infortunio se complacen en mantener su existencia entre los vicios, podrán luego tratar de redimirse por la violencia; pero serán por sus mismas flaquezas débiles y vencidas». (p. 19)
«Debo usar de la palabra para advertir, aunque son siempre amargas las verdades, que si los cubanos en general, faltos de lógica, faltos de bondad y de viril acción, luchan por obtener una libertad a medias, una libertad exclusivista, una libertad «sin todos ni para todos», lucharemos y volveremos a luchar, moriremos luchando; pero no serán para provecho nuestro las ventajas geográficas de nuestra virgen tierra». (p. 92)
«Del buen deseo de servir a la patria, equilibrando mediante la instrucción y la armonía los elementos que la pueblan, ha nacido «La Liga». (p.17)
«Hay que sentir de veras vocación, audacia, desinterés, seguridad de la propia pujanza, patriotismo, siempre el amor por los que más padecen, y más virilidad de la que algunos manifiestan, para educar, fortalecer y redimir a un pueblo». (pp. 18-19)
«Hemos venido aquí, de puro amor, a bendecir con frases de cariño». (p. 25)
Las cartas que mencionó José Martí en la segunda referencia son de Tomás Estrada Palma y Joaquín Granados. Aparecen en el mismo número de Patria, pp. 2-3.
El segundo artículo de José Martí no ha sido incluido en OC.
El autor
José Rafael Simón Agapito Serra Montalvo (1858-1909) fue un escritor, maestro y político cubano. Trabajó como tabaquero, periodista y maestro. Emigró a los Estados Unidos, donde fundó varios periódicos para apoyar la causa independentista cubana. Formó parte del “Plan Gómez-Maceo”, en 1884. Se radicó en Nueva York. Fue miembro del Partido Revolucionario Cubano y gran amigo de José Martí. Participó en la política y fue electo representante a la Cámara en la República, desde 1904 hasta su muerte. (ALH)
