Desde el primer año de su carrera en ingeniería mecánica, Danay Sánchez Orama comprendió que el verdadero deber de un ingeniero va mucho más allá de resolver un problema técnico; implica, de manera obligatoria, hacerlo con eficiencia y con un sumo respeto y cuidado hacia el entorno.
Su fascinación por la sostenibilidad comenzó cuando un profesor de Introducción a la Mecánica la instó a implementar la economía circular en su proyecto final.
Al ser un concepto nuevo para ella, decidió incursionar a profundidad en el tema e investigar su aplicación en las centrales azucareras de su provincia.
Para su segundo año, esta curiosidad se transformó en una sólida pasión por las energías limpias.
Durante la Jornada Científica de ese período, indagó sobre la integración de bioeléctricas en la industria azucarera, un trabajo que consolidó definitivamente su camino en el campo de las energías renovables y que hizo que recibir este reconocimiento ambiental fuera una sorpresa tan grata como profundamente agradecida.
Lejos de lo que dictan los estereotipos tradicionales, su condición de mujer no ha representado ningún obstáculo en una carrera mayoritariamente masculina. Respaldada por la máxima de sus profesores de que «todos somos futuros ingenieros», Danay sostiene que lo fundamental en esta disciplina es la capacidad intelectual para comprender conceptos y la creatividad para resolver problemas. Su formación técnica la adiestró para concretar siempre el impacto social, económico y medioambiental de cada idea, integrando la dimensión ambiental como un pilar indispensable en todas las asignaturas.
Este prestigioso reconocimiento es el resultado de una trayectoria constante en la investigación y el activismo científico desde la vida cotidiana. Danay ha participado activamente en las Jornadas Científicas Estudiantiles de su universidad acumulando varios premios, entre los que destaca el galardón de Destacado en el FORUM Nacional de Estudiantes de Ciencias Técnicas gracias a su propuesta de bioeléctrica integrada. Su impacto también ha trascendido la academia: como miembro de CUBASOLAR, formó parte de un proyecto territorial sobre corrientes marinas como fuente de energía limpia con gran repercusión en el gobierno local del municipio Martí. Actualmente, para su ejercicio de culminación de estudios, desarrolla el diseño de un parque solar fotovoltaico destinado a sustituir el alto consumo eléctrico de las bombas de transporte de petróleo.
Asimismo, cuenta con publicaciones y ha representado a la comunidad científica juvenil en eventos nacionales e internacionales como Intergest, el Congreso de Agrodesarrollo, SAVE 2025 y el congreso UNIVERSIDAD 2026.
La obtención de este premio no ha modificado su convicción de que las ingenieras jóvenes son completamente necesarias en la lucha contra la crisis climática, una batalla que exige capacidades técnicas sin distinción de género; sin embargo, sí ha reforzado su certeza y le ha otorgado una plataforma de mayor visibilidad.
Danay asume hoy la gran responsabilidad de demostrar con soluciones concretas —como sus proyectos con CUBASOLAR y la industria azucarera— que las mujeres en la ingeniería mecánica son profesionales que aportan de forma tangible al desarrollo sostenible, anhelando que este certificado sirva de inspiración para que otras jóvenes vean que es un camino totalmente posible.
Finalmente, su mensaje para las futuras profesionales que sueñan con contribuir al cuidado ambiental es que no confundan la falta de referentes visibles con una falta de capacidad.
Reconoce que es normal sentir dudas, pero insiste en la importancia de empezar con las herramientas que se tienen a mano: investigar, preguntar y tocar puertas. En su experiencia, la clave para hallar aliados y oportunidades radicó en acercarse a sus profesores, integrarse a CUBASOLAR y defender sus propuestas en eventos científicos.
Su llamado es a no esperar las condiciones perfectas, sino a transformar cualquier problema ambiental del barrio, la universidad o la industria en un proyecto concreto, pues este premio es el testimonio vivo de que con curiosidad y constancia sí se puede lograr.
Tomado del perfil en Facebook de Citma Matanzas
