Pueden que hayan sido más las veces en que el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán le haya recibido lanzamientos al líder histórico de la Revolución Cubana, pero hay dos que resultan significativas.
Solo habían transcurrido tres meses del enero victorioso, cuando un día antes de iniciar un viaje a los Estados Unidos y otras naciones del continente americano: Canadá, Argentina, Uruguay y Brasil, el martes 14 de abril Fidel dejó inaugurada en el Stadium del Cerro la temporada 76 de la Liga Internacional de Béisbol.
Correspondió a Camilo actuar como receptor en el momento en que el Comandante en Jefe realizó el lanzamiento de apertura. Previo a ese instante se abrió una enorme pelota colocada detrás del box, de la que salieron 26 palomas blancas como símbolo de la paz.
Tras la lanzar la primera bola, el mandatario cubano estrechó la mano de Ángel Scull, un cubano que jugaba con el Toronto, vencedor de los Cuban Sugar Kings, 6 a 4, en el choque inicial del torneo.
La segunda ocasión en que Camilo recibió envíos de Fidel es más conocida y quedó como muestra irrefutable de la lealtad del Héroe de Yaguajay hacia el guía de la Revolución.
Con el propósito de recaudar fondos para el financiamiento de la Reforma Agraria, se había pactado para el viernes 24 de julio de 1959 un encuentro beisbolero entre los equipos Barbudos y Policía Nacional Revolucionaria en el Grand Stadium de La Habana, hoy Estadio Latinoamericano.
“Todos a la pelota” anunció el suplemento deportivo del diario Revolución, en el cual se publicó una foto de Camilo, con el siguiente pie: “Aunque en esta foto aparece actuando como receptor, en la noche de hoy el Comandante Camilo Cienfuegos será el pitcher rival de Fidel Castro en el juego de Barbudos y Policía Revolucionaria”.
Por la mañana, previo al partido, Camilo se estuvo preparando durante más de tres horas en el patio de una casa. «No quiero hacer un papelazo», comentó.
La sorpresa se apoderó de los miles de personas que concurrieron al Coloso del Cerro aquel día cuando vieron a Camilo en el terreno vistiendo el uniforme de Barbudos, en lugar del traje de la Policía.
El legendario combatiente ocupó la posición de receptor, para recibirle los lanzamientos al Comandante en Jefe, al explicar a la prensa los motivos del cambio de equipo, Camilo exclamó: «Yo no estoy contra Fidel ni en la pelota».
Fue otra razón más para comprender por qué el 8 de enero de 1959, a su entrada al campamento de Columbia, mientras pronunciaba un discurso Fidel se volvió hacia Camilo y le preguntó: «¿Voy bien, Camilo?».
Era esta una interrogante hecha, como afirmó el Che, “a un hombre que merecía la total confianza de Fidel, en el cual sentía, como quizás en ninguno de nosotros una confianza y una fe absoluta”.
Fidel retiró por la vía de los strikes a Peñalver, el primer bateador que enfrentó y luego, cuando le tocó empuñar a la ofensiva, fue puesto out al disparar un roletazo por primera.
Al concluir el segundo inning se dio por terminado el simpático encuentro con el propósito de los organizadores cumplido: recaudar fondos para la Reforma Agraria.
“Estos muchachos se tomaron en serio este juego”, declaró el Comandante en Jefe al concluir el partido y argumentó: “Se me pusieron a esperar strikes, a esperar que la pasara por ahí”.
“Cuando llegué a la lomita y me dispuse a lanzar sentí que un sudor me recorría el cuerpo. No lanzo hasta que no pueda practicar un poco más”.
Otra expresión de Fidel reflejada en el periódico Revolución del 26 de julio de 1959 fue: “Pero Camilo, te poncharon”, aunque muchos consideraron que si el toque de bola del Señor de la Vanguardia no llega a salir de foul, se hubiera anotado un jit.
Pocos días antes de desaparecer físicamente, Camilo y Fidel coincidieron también el 6 de octubre de 1959, cuando los Sugar Kings ganaron la llamada Pequeña Serie Mundial frente al monarca de la Asociación Americana, el Minneapolis.
Fotografías de la época, como relata Félix Julio Alfonso López en su libro Con las bases llenas, muestran a los dos grandes líderes junto a Felipe Guerra Matos cuando felicitaban al jugador cubano Daniel Morejón, autor del jit decisivo.
Osvaldo Rojas Garay /ACN
Foto: Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado
