María Laura Jiménez, de Amanda a Zulién: crecer frente a las cámaras

Hay niñas que juegan a ser actrices frente al espejo. María Laura Jiménez lo hizo frente a las cámaras. Tenía apenas siete años cuando comenzó y, desde entonces, no ha dejado de aprender, de crecer y de ganarse, personaje a personaje, un lugar en el cariño de los televidentes.

En casa de María Laura Jiménez, el trabajo y la vida cotidiana se mezclaron esta vez más que nunca. Con sus padres, Geoberti Jiménez y Heydis Salazar, y su hermano Javier en el elenco de Entre aguas, la joven actriz ha dado vida a Zulién, una bailarina clásica que la separa y la acerca a la vez de aquella Amanda que conocimos en Asuntos pendientes. Todo, bajo la dirección de Felo Ruiz y mientras cursa Actuación en la Escuela Nacional de Teatro. Pero su familia no es la única que la acompaña en este camino.

Hay también un público que la saluda en la calle como si la conociera de toda la vida. Con la sencillez y la gratitud de quien sabe que cada oportunidad es un regalo, María Laura conversó con el Portal de la TVC sobre su trayectoria, sus sueños y los días en que una sonrisa ajena lo cambia todo.

—¿Qué recuerdas de aquella primera experiencia frente a las cámaras y qué significó para ti comenzar de esa manera?

—En realidad, mi primera experiencia frente a las cámaras fue unos años antes, en la segunda temporada de la serie LCB, dirigida por Roly Peña y Miguel Sosa. Luego participé en otros proyectos, por ejemplo, el videoclip El mambí, de Roly Peña y Alejandro Pérez, entre otros, hasta llegar a Asuntos pendientes, mi primera telenovela y mi personaje más largo hasta ese momento.

«Fue una experiencia hermosa que me regalaron Felo Ruiz y Tamara Castellanos, sus directores. Allí conocí y trabajé junto a actores que admiraba y con los que aprendí muchísimo. Además, pude experimentar por primera vez lo que era compartir con el público, salir a la calle y que las personas me reconocieran, me pidieran fotos… Sin dudas, algo que llevaré siempre conmigo».

María Laura Jiménez junto a Yía Caamaño en la telenovela Asuntos pendientes.

—Han pasado algunos años desde aquel debut. ¿Cómo ha sido tu camino en la actuación desde Amanda hasta Zulién? ¿Has tenido la oportunidad de mantenerte vinculada al trabajo actoral de manera constante?

—Gracias a Dios, y a quienes me han dado la oportunidad, sí. Desde que comencé, con 7 años, hasta hoy, he podido trabajar de manera constante en distintos proyectos. Claro, en cosas más largas o más cortas, de más o menos audiencia, pero haciendo algo. Y creo que eso es lo más importante, porque es lo que me permite aprender e ir mejorando.

«Además, son oportunidades que no tiene todo el mundo; por eso trato de aprovecharlas y las agradezco».

—Cuando miras a aquella pequeña Amanda de Asuntos pendientes, ¿qué diferencias encuentras entre aquella niña que comenzaba en la televisión y la actriz que hoy vemos en Entre aguas?

—La diferencia es mucha y, a la vez, no es tanta. Yo diría que aquella niña que se iniciaba en este mundo es la misma que hoy continúa ese camino con las mismas ganas y mucha ilusión, pero un poquito más grande, con otra visión, con más experiencias y con algunas herramientas que me ha dado, por ejemplo, haber comenzado a estudiar Actuación en la Escuela Nacional de Teatro hace dos años. Eso sí, siempre con la misma pasión, ganas y voluntad de seguir aprendiendo.

Félix A. Correa Álvarez/ TV Cubana 

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