La Universidad de Matanzas inició el curso 2026-2027 con una organización diferente para los estudiantes del curso diurno. La docencia alternará períodos presenciales y semipresenciales, con una frecuencia aproximada de 21 días para cada etapa, de acuerdo con las características de los diferentes años académicos.

El calendario contempla una distribución cercana a la mitad del curso para cada modalidad, además de seis semanas destinadas a los exámenes finales, según la planificación de cada carrera.

“En nuestra institución, el curso diurno se organizará por bloques de presencialidad, en los que se alternarán los estudiantes de primer y segundo años con los de tercero y cuarto, en períodos de aproximadamente tres semanas. Durante el tiempo en que no estén en la Universidad, el proceso docente continuará mediante actividades presenciales y a distancia, con vínculo directo con los centros y filiales universitarias municipales, así como con los consejos populares del municipio Matanzas”, afirmó Ailen García de León, vicerrectora primera de la Universidad de Matanzas.

Durante las etapas semipresenciales, los estudiantes desarrollarán Tareas de Impacto y acciones de extensión universitaria en territorios y comunidades. Estas actividades permiten vincular la formación académica con diferentes escenarios sociales.

“A pesar de que regresar a las aulas trae retos para estudiantes y profesores, era necesario recuperar ese contacto directo y fortalecer la relación entre ambos. La presencialidad permite recibir aquí la mayor parte de los contenidos y luego sistematizarlos durante los períodos semipresenciales. Para nosotros es un reto adaptarnos a estos cambios cada tres semanas, pero no es lo mismo tener al profesor delante que recibir una clase desde la pantalla de un teléfono”, comentó Flavia de los Ángeles Contreras, estudiante de Periodismo.

“Nunca será igual la semipresencialidad que la presencialidad, porque aquí podemos aclarar las dudas de primera mano con nuestros profesores. Estas primeras semanas han sido intensas, con una carga de estudio elevada, pero contamos con el apoyo y la orientación de los docentes para asimilar los contenidos. También desarrollamos tareas de impacto social en nuestros municipios. En mi caso, formo parte del contingente Educando por amor, donde primero impartí clases a estudiantes de secundaria básica y ahora de preuniversitario. Es una experiencia enriquecedora, porque podemos compartir conocimientos y orientar a niños y jóvenes desde nuestras propias vivencias”, señaló Amanda Perdomo, estudiante de Turismo.

La presencialidad del curso por encuentros tendrá una frecuencia quincenal. El resto de las actividades responderá a la organización establecida para cada modalidad y año académico. (ALH)

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