El matancero José Mauricio Quintero dejó una obra historiográfica marcada por el amor a su ciudad natal.

En los inicios del siglo XIX, el 22 de septiembre de 1807, nació José Mauricio Quintero Almeida, en la entonces pequeña y poco atractiva ciudad de Matanzas. Creció en el seno de una familia con posibilidades económicas. Estudió, como muchos de su clase, en el colegio de Ambrosio José González, primera institución educativa que comenzó a tejer la abnegada historia de relevantes maestros matanceros.

Se le nombró, en 1827, Mayordomo de Propios, cargo que desempeñó hasta 1835. Esta era la persona designada por la Corona española, que se encargaba de recaudar y administrar el dinero necesario para el funcionamiento de una ciudad, comarca o provincia. Por estos servicios, recibía de un uno a un cinco por ciento de lo que recaudase. Además, le correspondía una compensación anual.

Después fue designado tasador de costos, responsabilidad que ocupó por una década. Al parecer, también ejerció funciones relacionadas con la agricultura, así como cargos en el gobierno local. Recibió la condición de Gentil Hombre de Cámara de Su Majestad el 27 de agosto de 1836. Formó parte de la Diputación Patriótica de Matanzas.

Obras de un historiador

Portada del libro Apuntes para la Historia de la Isla de Cuba con relación a la ciudad de Matanzas, desde el año 1693 hasta 1877 (1878). Archivo del autor.

Amante de la historia de la ciudad en que nació y vivió, José Mauricio Quintero comenzó su labor como cronista histórico en 1860. En esa fecha publicó en el periódico Aurora del Yumurí, unas “Noticias históricas matanceras”, entre los meses de junio y julio. Esta fue la génesis de su libro Apuntes para la Historia de la Isla de Cuba con relación a la ciudad de Matanzas, desde el año 1693 hasta 1877 (1878).

Para escribirlo tuvo en cuenta el texto Memorias de un matancero (1854), del también historiador Pedro Antonio Alfonso. Sobre esa base inicial, buscó nuevos datos en bibliotecas y archivos oficiales y privados. Aunque el bibliógrafo matancero Carlos M. Trelles lo consideró “…un libro desordenado, hecho sin plan y sin método”, se le ha revalorizado y se considera una obra valiosa por la riqueza de información que incluyó en sus páginas. Fue, según algunos autores, la primera historia de Matanzas que incluyó una cronología de hechos históricos.

En el “Prospecto” de este libro, su autor escribió:

“Sin otro deseo que el de ser útil a país, y particularmente a la ciudad en que tuve la dicha de ver la luz primera, me he dedicado a formar mis apuntes, que primero por curiosidad y después por la intervención que en los negocios públicos hubieron de permitirme los diferentes cargos que en ella he desempeñado, logré reunir datos y de cuya veracidad y exactitud respondo, porque los he tomado de los más fidedignos documentos y libros. Y como quiera que desde luego me persuado que ellos pueden ser de alguna importancia para los que en posesión de las dotes de que carezco, se dediquen a escribir la historia del país, los doy a luz ajeno a toda pretensión”.

“Estos trabajos, por la utilidad y luz que sobre la verdad histórica proporcionan, se recomiendan por sí mismos, y todos los que desean un perfecto conocimiento de la historia patria se apresurarán a adquirirlos”.

“Estas consideraciones me mueven a fijar a mi obra (con la que no intento especular) un precio que la ponga al alcance de todas las fortunas, a lo que también contribuirá la circunstancia de repartirse por entregas”.

A partir de esta obra, José Mauricio Quintero publicó Apuntes históricos de Matanzas (1881), edición que se vinculó a la Exposición de Matanzas celebrada ese mismo año. Además de una cronología, incluyó una “Descripción de Matanzas”. Apuntes históricos de Matanzas tuvo otra edición en 1964, esta vez como parte del décimo Cuaderno de Historia Matancera. Se trató de una reproducción de la célebre obra del destacado historiador matancero del siglo XIX. Contó con una nota biográfica por Israel M. Moliner.

Portada del libro Apuntes históricos de Matanzas (1881). Archivo del autor.

Hay que señalar que antes de estos textos José Mauricio Quintero había publicado otro libro. Este se tituló El mayoral del ingenio (1875). Aunque no fue una obra histórica, se considera que en sus páginas se reflejó la desaparición palatina de ese personaje histórico. Esto sucedió, sobre todo, como consecuencia de la interrelación de varios factores. Entre ellos el proceso de concentración azucarera, la desaparición de los antiguos ingenios y las disposiciones legales que desembocarían en la abolición definitiva de la esclavitud en 1886.

Portada del libro El mayoral del ingenio (1875). Archivo del autor.

Sentido de una vida

José Mauricio Quintero falleció a los 79 años de edad el 28 de abril de 1887. Su corazón dejó de latir en su amada ciudad de Matanzas, a la que había consagrado todos sus esfuerzos intelectuales. Tiempo después, Vidal Morales sintetizó en una frase el sentido de la vida de este historiador yumurino:

“…no se ocupó en toda su vida más que de recopilar datos y documentos para la historia de Matanzas…”.

Noticia sobre uno de los libros de José Mauricio Quintero. Archivo del autor.

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