En 1893 José Martí comentó el libro Desde Yara hasta el Zanjón, escrito por Enrique Collazo.

Desde Yara hasta el Zanjón. Apuntaciones históricas tuvo dos ediciones en el propio año de su publicación: 1893. Escrito por Enrique Collazo, reflejó parte de sus vivencias y opiniones acerca de la Guerra de los Diez Años, sobre todo, las causas de su fracaso. Polémico y militante, fue un libro que no pasó desapercibido para partidarios y enemigos de la libertad de Cuba. De hecho, provocó más de una polémica entre destacados representantes del independentismo cubano.

Dos textos en Patria

José Martí comentó el libro Desde Yara hasta el Zanjón en tres artículos de no han sido incluidos en sus obras completas. El primero se tituló “De Yara al Zanjón. Libro nuevo” y apareció en el periódico Patria, el 21 de enero de 1893. Cuidadoso y con extremo tacto, el Apóstol señaló las virtudes de la obra y su autor:

“Con este libro se va a aumentar, según dice una carta habanera, la literatura de la revolución; y ha de abundar en datos de interés, porque lo ha escrito uno de los hombres que en la alborada de la vida, todo se pospusieron al soberbio goce de pelear a cielo libre por la emancipación de sus hermanos. Esos diez años se elevaron en la vida, de modo que no es posible sacudirse la luz de ellos, y la narración de aquellas privaciones y glorias, que recuerdan las de Washington, triunfante al fin en Yorktown; las de Páez, que sacó a España de América en la segunda guerra; las de Juárez que con sus treinta inmaculados echó al fin un imperio a la mar, brillará con el fuego de la vida en las páginas de un historiador que compró con su sangre en la pelea el derecho de hablar de ella,―de Enrique Collazo”.

Primer texto que José Martí dedicó al libro Desde Yara hasta el Zanjón. Archivo del autor.

Dos meses más tarde, nuevamente en Patria, el 14 de marzo de 1893, se publicó el segundo texto martiano. En esta oportunidad con el título “Desde Yara hasta el Zanjón”:

“Se ha leído con avidez y agradecimiento el primer libro cubano donde se narran en orden y conjunto los sucesos de la época armada de la revolución; el libro vigoroso y sincero que con el título Desde Yara hasta el Zanjón ha publicado en la Habana el comandante Enrique Collazo. Una onza de oro que cargaba en un pequeño portamonedas salvó un día en campaña la vida del cubano útil que, con la misma mano valiente que recogió la bala deshecha contra su corazón, escribe hoy, sin pompa ni disfraz, los hechos revolucionarios de que a su juicio se desprende la necesidad de dar a la guerra de Cuba una organización ejecutiva, que bien se puede conciliar con las garantías y prácticas esenciales al crédito de la guerra, dependiente de la buena política y organización real y eficaz de la república. Patria aborrece la lengua inútil, y celebra el estilo entero que, como el del libro de Collazo, fía su interés y hermosura a la firmeza y verdad del pensamiento. Largamente tratará Patria de la obra donde se cuentan con suficiente estudio, y sin más pasión que la de un convencimiento leal, los comienzos desordenados, y por eso fatales, de la guerra de Yara, la presidencia amarga y trágica de Carlos Manuel de Céspedes, el gobierno de Salvador Cisneros Betancourt, ahogado en las Lagunas de Varona, la limpia y breve administración de Juan Bautista Spottorno, el esfuerzo cívico y extraordinario del presidente Tomás Estrada Palma, y las negociaciones de la paz;―de una paz útil, al fin, puesto que por ella se ha probado que la revolución es superior a sus yerros, y que en sus miserias y grandezas creó hijos sagaces que, al verla renacer, procuran, según su honrada luz, señalar el camino por donde sería más fácil su victoria”.

Es evidente que este segundo texto fue escrito por José Martí después de haber leído Desde Yara hasta el Zanjón. Se demuestra, además del uso correcto de su título, al mencionar, como parte de su breve reseña, el tema principal de los capítulos del volumen: “I.―Diez de octubre de 1868”, pp.1-18; “II.―Carlos Manuel de Céspedes”, pp.19-58; “III.―Salvador Cisneros Betancourt”, pp.59-72; “IV.―Juan Bautista Spotorno”, pp.73-75; “V.―Tomás Estrada Palma”, pp.77-104, y “VI.―La Paz”, pp.105-157. Además, el libro tenía otro capítulo: “VII.―Organización militar”, pp.159-208, y como conclusión un “Epílogo.―La Emigración.―Las Expediciones”, pp.209-227.

El artículo “La batalla de Palo Seco”, que se publicó en Patria, el 26 de agosto de 1893, contiene la última referencia martiana al libro de Collazo. Comenzó con esta introducción:

“Mucho piden a Patria el número en que apareció, el cuadro de la Batalla de Palo Seco, por Joaquín Barroso. No hay un número más, y se repite el cuadro hoy, con el boceto que describe a su héroe en la espera del destierro: ¿qué tierra es la de Gómez sino aquella por la que se expuso tantas veces a morir?”.

Después, para complacer a los lectores, José Martí transcribió lo que apareció en Desde Yara hasta el Zanjón sobre este famoso combate de la Guerra de los Diez Años:

“La batalla, el libro de Enrique Collazo la cuenta así:

“Proponíase el general Gómez atacar á Guáimaro, cuando tuvo noticias de que el enemigo marchaba a sorprender, conducido por un presentado, el depósito del parque del general Vicente García, y, cambiando de parecer, dio orden inmediatamente de ir a su alcance, emprendiendo marcha y destacando a vanguardia al Comandante Baldomero Rodríguez con 30 o 40 hombres y con orden de cargar al divisarlo. Al salir a la Sabana de San Joaquín, terreno limpio y llano de bastante extensión, divisa la columna enemiga y sigue impávida y tranquilo, haciendo caso omiso del movimiento que para envolverlo estaba efectuando la caballería contraria: rompe el fuego y avanza. A los tiros de Rodríguez carga el general Gómez y jinetes y españoles y cubanos hácense una sola masa, que va a caer sobre la fuerza de infantería para desbaratarla en poco más de un cuarto de hora, dejando 507 muertos sobre el campo y 53 prisioneros, entre ellos el comandante Martitegui, que se había refugiado en la trinchera de Palo Seco, y los cuales fueron puestos en libertad más tarde. El gobierno español suprimió el parte de la acción, contentándose con dar por disuelto el batallón Valmaseda, sin decir quién había el disolvente”.

“En esta acción, cuyo éxito se debe en primer término al jefe de la vanguardia, Baldomero Rodríguez y la fuerza e impetuosidad del ataque de nuestra caballería y el orden y disciplina con que se lleva a efecto, no orden táctico, pero sí según nuestra costumbre y conveniencia; procedimiento puesto en práctica en distintas ocasiones de igual manera, y que  a la vez prueba nuestra aptitud para batirnos en orden y al descubierto. Nuestras bajas en Palo Seco fueron casi insignificantes comparativamente, pues no llegaron a 15 entre muertos y heridos”.

El autor.

Enrique Collazo Tejada (1848-1921) fue un destacado militar e historiador cubano. En 1857 se radicó en España con su familia. Allí cursó el bachillerato y alcanzó el grado de alférez en la Academia de Artillería de Segovia (1866). Al estallar la guerra de los Diez Años viajó a Estados Unidos y se incorporó a Cuba como expedicionario en 1869. Más tarde fue enviado a la emigración por encontrarse enfermo. Regresó a Cuba en 1876. Después del Zanjón viajó con Máximo Gómez a Jamaica.

Enrique Collazo. Imagen que publicó la revista La Ilustración Española y Americana el 30 de octubre de 1895. Archivo del autor.

Más tarde se radicó en La Habana y emigró a Nueva York en 1894. Tuvo una áspera polémica con José Martí en 1892, a propósito de la crítica que este último hizo al libro A pie y descalzo (1890), de Ramón Roa. Sin embargo, tiempo después dio su apoyo al plan de alzamiento organizado por Martí y fue uno de los firmantes de la orden que le dio inicio. Regresó a Cuba como expedicionario y alcanzó el grado de general de brigada del Ejército Libertador. Estuvo entre los representantes a la Asamblea de la Yaya en 1897.

En la República fue jefe de la armería nacional, representante a la Cámara de 1909 a 1911, e intendente general de la República. Dirigió El Cubano y La Nación. Integró la junta patriótica de La Habana, fundada el 10 de octubre de 1907 para oponerse a la corriente anexionista que abogaba por convertir a Cuba en un protectorado de los Estados Unidos.

De la obra historiográfica de Enrique Collazo hay que destacar que fue miembro de la Academia de la Historia de Cuba. Entre los libros que publicó aparecen Desde Yara hasta el Zanjón. Apuntaciones históricas (1893), Cuba independiente (1900), La cuestión presidencial en Cuba (1905), Los sucesos de Cienfuegos. La verdad en su lugar (1905), Los americanos en Cuba (1905-1906, 2 vol.), La Revolución de Agosto de 1906 (1907), Cuba intervenida (1910), Cuba heroica (1912), Cosas de Cuba. Cuentas claras (1913) y La Guerra en Cuba (1926). (ALH)

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