El 13 de diciembre de 1932 comenzó sus transmisiones la Universidad del Aire, proyecto educativo y cultural cubano muy novedoso para su tiempo.
En la edición del 9 de diciembre de 1932 el Diario de la Marina informó a sus lectores acerca de un nuevo proyecto educativo y cultura que se gestaba. El título era sumamente sugestivo: “La Universidad del Aire”. Así decía la noticia:
“Verdadero interés ha despertado en todos los círculos culturales y en todos los sectores de la nuestra sociedad, la iniciativa recientemente lanzada por un grupo de profesores universitarios de crear la «Universidad del Aire», un sistema metódico de disertaciones por radio, para hacer llegar los conocimientos superiores al gran público, en una forma sencilla y amena”.
“La Universidad del Aire, que está dirigida por un intelectual de tanto prestigio como el doctor Jorge Mañach, iniciará sus audiciones con un curso general del desarrollo de la civilización desde el comienzo del mundo hasta nuestros días. Las audiciones se trasmitirán por la Radio Emisora CMBZ (1010 KC), los martes y viernes de cada semana, de 9 a 10 de la noche, a partir del 13 de diciembre próximo”.
“Auguramos y deseamos el mejor éxito a esta empresa de cultura”.
Una universidad nueva
La Universidad del Aire, cuya primera trasmisión ocurrió el 13 de diciembre de 1932, fue realmente algo muy novedoso para Cuba. Se trataba de utilizar un adelanto tecnológico como la radio, en aras de un propósito educativo. En el reglamento que se aprobó para su funcionamiento se declaraban las pautas didácticas a considerar:
“La Universidad del Aire es una institución de difusión cultural por medio del radio. Está, por tanto, sujeta a las condiciones de acción que le imponen la índole de ese propósito y el medio trasmisor de que se vale”.
“El objeto de las disertaciones de la Universidad del Aire es principalmente despertar un interés en los temas de la cultura. Por consiguiente, no aspiran a impartir conocimientos detallados o profundos, sino más bien nociones introductoras y generales que abran una vía inicial a la curiosidad de los oyentes. Como el grado de cultura de éstos tiene que presumirse muy diverso, se procurará prescindir en las disertaciones de todo lo que suponga una considerable formación previa, así como de tecnicismos y pormenorizaciones. que fatiguen la atención. Los trabajos deberán ser redactados con toda la llaneza de estilo y amenidad de contenido que el tema per mita, procurándose sintetizar y dramatizar lo más posible la exposición, y cuidando más en todo momento de la comprensión de los oyentes que del propio lucimiento”.
La primera conferencia que se impartió en 1933 fue “Propósitos y métodos”. En ella, Jorge Mañach, director de la Universidad del Aire, destacó el modo en que funcionaría y los objetivos trazados:
“Generalizar los conocimientos para que lleguen a todos, y ampliar el repertorio de ellos para fecundar la curiosidad con múltiples semillas, es la gran necesidad educacional de Cuba. A esa tarea quisiera contribuir la Universidad del Aire en su modesta medida. El mundo piensa hoy en términos de muchedumbre. Nosotros aspiramos a sacar la enseñanza del coto privilegiado de las aulas y ponerla, siquiera sea en forma elemental, donde todos puedan alcanzarla. Al mismo tiempo, quisiéramos fomentar en nuestra patria una atención generosa hacia todas las zonas sobre las cuales ha proyectado su esfuerzo la inteligencia”.
En la audición inaugural del 9 de enero de 1949, cuando recomenzó la Universidad del Aire después de 15 años de silencio, Goar Mestre, director general del Circuito CMQ, expresó:
“Es con verdadera satisfacción y orgullo, que este Circuito CMQ ha iniciado en la tarde de hoy la interesante serie de programas que trasmitirá cada domingo LA UNIVERSIDAD DEL AIRE”.
“…el Circuito CMQ brinda a toda la nación, de un extremo a otro de la Isla, LA UNIVERSI DAD DEL AIRE, manifestación cultural de primer orden, que convierte en hermosa realidad ese viejo, pero nunca olvidado, propósito nuestro de difundir en nuestras ondas, algo más que entretenimiento y expresiones de arte popular”.

La Universidad del Aire desarrolló 15 cursos entre 1932 y 1960. Estos fueron:
En la primera época:
- Evolución de la cultura (1932-1933)
- Civilización contemporánea (1933)
En la segunda época:
- Ideas y problemas de nuestro tiempo (1949)
- Artes y letras de nuestro tiempo (1949)
- Actualidad y destino de Cuba (1949-1950)
- Afirmaciones cubanas (1950)
- La huella de los siglos (1950-1951)
- Curso del cincuentenario (1952)
- Los forjadores de la conciencia cubana (1952)
- Martí, el hombre y la obra (1953)
- Diálogos sobre el destino (1952)
- Curso de formación cultural (1953-1956)
- Problemas de la comunidad (1956-1957)
- Realidades y esperanzas de Cuba (1959)
- Doctrinas e ideas contemporáneas (1960)

Fueron impartidas más de 800 conferencias por prestigiosos profesores universitarios e intelectuales cubanos y extranjeros. Los temas abordados estuvieron desde los históricos, literarios y científicos, hasta los de política y actualidad mundial y nacional. Buena parte de estas disertaciones se conservan, pues fueron publicadas en los Cuadernos de la Universidad del Aire. Un alto número de las no publicadas se atesoran en el Archivo Nacional de Cuba.
Los Cuadernos de la Universidad del Aire comenzaron a publicarse en 1934, tras la salida al aire del primer curso. En la primera época (1932-1933) se editaron 40 números de esta publicación y en la segunda (1949-1960), un total de 49. Desde 1949 el título cambió a Cuadernos de la Universidad del Aire del Circuito CMQ. Además del texto de las conferencias, se adicionaban los criterios vertidos en la discusión del tema impartido. También se anexaba una bibliografía mínima.

Matanceros al aire
Varios intelectuales matanceros formaron parte del claustro que impartió las conferencias trasmitidas en la Universidad del Aire, tanto en la primera como en la segunda época de la institución.

El primero fue el ensayista Emilio Gaspar Rodríguez (1889-1939), quien disertó sobre “Cervantes” (1933) en una de las conferencias del curso inicial Evolución de la cultura. A partir de esta fecha fueron varios los nacidos en Matanzas que contribuyeron a la educación del pueblo cubano por los micrófonos de la Universidad del Aire.
Otro matancero que estuvo entre los fundadores de la Universidad del Aire fue el destacado profesor y humanista Salvador Salazar Roig. Las conferencias que impartió fueron “El Siglo de Oro español” y “El Siglo de Oro francés”, como parte del primer curso Evolución de la Cultura en 1933. También habló sobre “Literatura pura y literatura social”, “Nuevas tendencias de la novela” y “El ensayo y la crítica”, en el curso Civilización contemporánea, del propio año.
Ciencia y humanismo en Salvador Salazar y Roig, hijo ilustre de la ciudad de Colón
El cardenense Humberto Piñera Llera, filósofo y profesor, participó en el conocido programa radial Universidad del Aire, que se trasmitió por el circuito CMQ. Las conferencias que pronunció fueron las siguientes: “El existencialismo” (1949), como parte del curso Ideas y problemas de nuestro tiempo. “La República” (1953), “Jorge Isaac Newton” (1954), “Max Stirner: El único y su propiedad” (1955), “Dilthey: Escritos filosóficos” (1955) y “Ortega y Gasset: el filósofo” (1955), fueron temas que le correspondió tratar en el Curso de formación cultural.
El pedagogo matancero José Russinyol Carballo, también estuvo presente en los programas radiales de la Universidad del Aire. En ellos impartió conferencias relacionadas con la educación, como “La formación moral” (1949), en el curso Ideas y problemas de nuestro tiempo. “¿Debe reformarse la segunda enseñanza? ¿Cómo?” (1950) fue otra de sus disertaciones, esta vez como parte del curso Actualidad y destino de Cuba.
También se ocupó de temas literarios, como en “El genio de Galdós” (1951), dentro del curso La huella de los siglos. En relación con la historia del pensamiento nacional trató sobre “Luz Caballero como forjador de la conciencia cubana” (1952), conferencia del curso Los forjadores de la conciencia cubana. “La Araucana” (1954), “El Cid, de Conneille” (1954), “Schiller: Guillermo Tell” (1954) y “Víctor Hugo como dramaturgo y como poeta” (1954), los dio a conocer en el Curso de formación cultural.
Además de los mencionados estuvieron otros matanceros. Fue el caso del cardenense Juan Portell Vilá con “La higiene mental en relación con la vida contemporánea”, en el curso inicial de 1933 y “Pasteur y su tiempo” (1951), del curso La huella de los siglos. Su hermano, el historiador Herminio Portell Vilá fue autor de “Política interamericana” (1949), del curso Ideas y problemas de nuestro tiempo. También se escuchó su voz en “¿Cuáles deben ser las bases y objetivos de una política internacional cubana?” (1949), como parte del curso Actualidad y destino de Cuba.
Herminio Portell Vilá: la obra de un historiador de Cárdenas y de Cuba
En este mismo curso el diplomático Cosme de la Torriente se refirió a “¿Cómo deben orientarse nuestras relaciones con los Estados Unidos?” (1950). Sobre “La superación política” (1952) trató el también veterano de la independencia en el Curso del cincuentenario. Andrés Núnez Olano, poeta y periodista que nació en Unión de Reyes fue autor de la conferencia “Sobre la vida de Paul Verlaine” (1955), que impartió en el Curso de formación cultural.
El renombrado escultor Juan José Sicre, también nacido en Matanzas, comentó sobre “La escultura actual” (1949), conferencia que impartió en el curso Artes y letras de nuestro tiempo. El historiador Leopoldo Horrego Estuch, hijo de la ciudad de Cárdenas, destacó un pasaje oscuro de la política cubana en “Los independientes de color en el proceso republicano” (1952), dentro del Curso del cincuentenario. La figura de “José Antonio Saco” (1952) la abordó el historiador matancero Francisco José Ponte Domínguez en una conferencia del curso Los forjadores de la conciencia cubana. Dos años después, en el Curso de formación cultural, disertó sobre “El Decamerón, de Bocaccio” (1954).
La Universidad del Aire marcó una época. Agrupó lo mejor de la intelectualidad de su tiempo tras un propósito común: contribuir a la educación del pueblo cubano. Varios intelectuales matanceros aportaron sus saberes a ese novedoso proyecto educativo y cultural.
