Los restos del Coronel Orlando Osoria López, uno de los 32 cubanos caídos durante el combate para enfrentar la agresión de los Estados Unidos a Venezuela, descansan en Jagüey Grande.

Familiares, amigos y compañeros de estudio y trabajo le ofrecieron el último adiós a Osoria durante una ceremonia en el cementerio local. En el homenaje participaron el Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en Matanzas, Mario Sabines Lorenzo, el jefe del Ejército Central, General de División, Raúl Villar Kesell y la gobernadora, Marieta Poey Zamora.

La Primera Secretaria del Partido en Jagüey Grande, al despedir el duelo, manifestó el luto del pueblo, pero dijo: «El fusil está más cargado que nunca. No vamos a permitir que ganen está batalla; si ellos cayeron de cara al sol, a nosotros nos toca asegurar que el sol siga brillando para todos'».

Orlando Osoria López nació en 1976 en Baire. Estudió en la Escuela de Cadetes de Tropas Especiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Luego de pertenecer al regimiento de Tropas Especiales de la FAR, formó parte de la Dirección de Seguridad Personal.
Esposa, hijo, padre y un pueblo que lloran a los suyos y quedan destrozados antes la muerte. Pero seguros que el sol de Cuba brilla desde hoy más fuerte por el ejemplo y la vida de Orlando Osoria y sus compañeros.
