Con una ventaja importante, aunque no definitiva de dos victorias sin revés, los Cocodrilos de Matanzas comienzan su visita al espirituano Estadio José Antonio Huelga, en el afán de concretar el acceso a las semifinales del béisbol cubano ante unos alicaídos Gallos.
Impresionante fue la muetra ofensiva de los reptiles en su pantano del coloso Victoria de Girón. Un total de 24 carreras en par de juegos, además de ocho dobles y cuatro cuadrangulares con exorbitante promedio de .423, avalan el despiadado bateo de los conducidos por Armando Ferrer.
Hombres como Aníbal Medina, Hanyelo Videt, Yurisbel Gracial y Ariel Martínez (que no estuvieron en el compromiso particular de la etapa clasificatoria) han descosido la pelota a su antojo. Entre ellos compilan once carreras anotadas, once fletadas hacia la goma, cuatro biangulares, un vuelacercas y average por encima de .400.
El pitcheo yayabero no pudo contener el endemoniado ataque de los rivales. Su staff llega al Huelga con astronómico promedio de efectividad de 12.93 carreras limpias por juego. Del mismo modo, las 24 anotaciones de Matanzas igualan la mayor cantidad de carreras permitidas por Sancti Spíritus en los dos primeros duelos de cualquier fase de postemporada. En la edición 60 del clásico nacional, Pinar del Río marcó esa misma cantidad.
La dirección del plantel apostó por lanzadores zurdos, en una estrategia sin buenos dividendos. Los maderos yumurinos desataron su poder frente a Carlos Michel Benavides y Alex Guerra, abridores bateados con suma comodidad.
Dirigidos por el mentor debutante Luisvany Meneses, el joven plantel del centro de Cuba encadena una racha negativa de ocho descalabros al hilo en fase de play off ante los Saurios. Entretanto, Matanzas ostenta una forma deportiva envidiable, donde figuras consagradas se unen a talentos emergentes, capaces de pugnar puestos titulares como nunca antes en el cuadro rojiamarillo.
