Mientras los Cocodrilos dan su batalla en la actual Serie Nacional de Béisbol y se premian los atletas más destacados del año que culmina, un grupo de noveles trebejistas  yumurinos dedican horas a dominar los secretos del juego ciencia.

Clases, encuentros y torneos los reúne cada jornada en la sala de ajedrez José Raúl Capablanca, de la Atenas de Cuba.

Llenos de sueños e ilusiones el rostro se les transforma ante una eventual derrota, pero la alegría va a mayores cuando alcanzan la victoria. Así lo expresan apenas motivados ante la cámara impertinente, Natalia, Martica, Mateo y Manuel Alejandro.

El esfuerzo de profesores y padres se ve premiado con los resultados deportivos de los pequeños jugadores.

El maestro Niovaldo Portela Suárez reconoce la satisfacción que experimenta cuando alguno de sus alumnos obtiene un feliz desempeño en los torneos, y le ilusiona que un día obtengan alguna categoría ajedrecística.

Igualmente Yanara Fundora Jiménez, madre de Mateo, quien diariamente acompaña al hijo hasta la sala de ajedrez, reconoce el carácter formador del juego ciencia, mediante el aprendizaje de habilidades y la construcción de estrategias.

Con la conclusión del año 2025 la sala de ajedrez José Raúl Capablanca se propone empeños superiores, mientras la estirpe del genial ajedrecista se multiplica en la urbe yumurina. (ALH)

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