Quienes llegan por primera vez a Teatro de las Estaciones siempre regresan.
Hace treinta y dos años, en la ciudad de Matanzas, un titiritero y un diseñador tuvieron el mismo sueño: compartir alegrías con los más pequeños.

Para Rubén Darío Salazar, uno de los que soñó con hacerlo posible y hoy director de Estaciones, treinta y dos años son más de los que pensó en un inicio.
«Son treinta y dos años titiriteros de Teatro de las Estaciones sin desmayar, sin perder la ilusión, sin perder la los sueños y nos ha tocado coincidentemente con el 70 cumpleaños de Pelusín del Monte».

Con esta primicia la agrupación dedicó la edición del Festitaller Internacional de Títeres de Matanzas a Pelusín del Monte, se inauguró una exposición en su honor, celebraron un Guateque Campesino, actualmente continúan en la producción de tres vido clips musicales y el estreno de la obra «Un invento superfirolítico».
Teatro de las Estaciones nació en la Atenas de Cuba el 12 de agosto de 1994. A lo largo de su trayectoria la institución cuenta con disímiles galardones. Entre los más recientes de este año figuran el Premio Especial Cubadisco 2026 con el trabajo «Concierto para repetir canciones. La música de Silvio Rodríguez para la niñez», el Premio UNIMA Cuba 2026 por el espectáculo «Un rastro en las estrellas» y el Premio Villanueva de la Crítica Teatral 2026 por «El Principito».
«Siempre he pensado que cuando uno hace un trabajo que le gusta, cuando uno se siente feliz con lo que hace, ya están todas las cartas echadas en la mano. Ser diseñador para mí ha sido una fortuna. Hemos tenido experiencia maravillosas, eso es lo que me gusta: la inclusión, el estar tanta gente junta pensando y sintiendo hacia un mismo objetivo; que todo va en función de que el público venga, vea el espectáculo, se sienta bien, se emocione y vuelva, que siempre vuelva», expresó Zenén Calero, diseñador y creador de toda la estética de la agrupación.
Rubén, por otra parte, afirmó continuar con la misma energía e ímpetu del inicio del camino.

«La vida es un reloj, cada día marca las horas, los minutos y los segundos, y el año, los meses, los días. Pero la ilusión del primer día, la responsabilidad del primer día, que no empieza con las Estaciones, empieza cuando yo decidí hacerme un profesional en el ochenta y siete, aquí en Matanzas, está intacta. Yo no quiero que el niño que fui deje de ser. Yo quiero que el niño siga siendo», expresó.

Hoy, los dos jóvenes soñadores, ambos Premios Nacionales de Teatro, suman treinta y dos años frente a la nave de Teatro de las Estaciones; un lugar para dejar crecer la imaginación y las aspiraciones, y el sitio idóneo para ser niño una vez más.
Fotos: Carrete Producciones.
