Durante dos jornadas a inicios de este mes se celebró en Matanzas el I Encuentro Internacional Sonora Matancera, leyenda, cultura y patrimonio, auspiciado por la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCCM). Su realización recalcó la importancia de regresar a los orígenes de la música cubana en todas sus expresiones.
“La idea de traer de nuevo la Sonora Matancera a Matanzas, la ciudad donde nació, de llamar la atención sobre el patrimonio, sobre la música y los aportes de una agrupación con una vigencia que está en el imaginario de todo un continente, nos pareció muy oportuna.
Su trascendencia no se compara con ningún otro producto musical nacido en nuestra isla y nos revela que esa permanencia establece vínculos con los países, con la gente que se reconoce cuando dice -yo vengo de Matanzas- y le responden -¡ah! Usted viene de la ciudad de La Sonora-”, explicó Juan Francisco González Guerrero, especialista de la OCCM.
El programa del evento incluyó un desfile de Planeta Moda Cuba, la inauguración de la exposición La Sonora en el Tiempo, una colección de discos de vinilo y objetos de los años 20 del siglo pasado vinculados a la industria musical, propiedad del Conservador, y la firma del Convenio de Colaboración entre la Oficina del Conservador y la Corporación Cultural Sonora Matancera.
Además tuvo lugar el lanzamiento de la convocatoria para la segunda edición del Encuentro, en 2028, la presentación del Ron Añejo Especial, Edición Limitada Sonora Universal, como cortesía la Ronera Local Yucayo, y un concierto de la Sonora Lira Matancera, heredera y defensora del legado de la Sonora Matancera.
El 12 de enero de 1924 surgió, en el matancero barrio Ojo de agua, la agrupación que cambió la historia de la música bailable en el continente. Desde su creación, el 12 de enero de 1924, tuvo varios nombres, incursionó en diferentes géneros musicales y tesituras políticas.
Tuna Liberal fue el primer nombre que adoptó, debido a la simpatía con el Partido Liberal, pero con el tiempo se despredió del lazo político y en 1926 comenzó a llamarse Septeto Soprano; un año después el grupo llegó a la capital y adoptaron el nombre de Estudiantina Matancera. En 1930 sería Sexteto y en 1935 Conjunto Sonora Matancera. A México llegó a inicios de 1960.
En palabras del escritor y periodista mexicano César Miguel Rondón la Sonora Matancera dio lugar a la matancerización, pues otras agrupaciones adoptaron no solo su estilo de interpretar la música bailable del área, sino hasta el nombre.
“No podíamos esperar más para que la ciudad diera respuesta a todo este fenómeno social, cultural, patrimonial. Quizás no en las mejores condiciones, pero hacerlo fue un punto de partida. No organizamos el evento para que quede aquí y no pase más nada; queremos que a partir de ahora se hable, se desarrollen líneas de trabajo con un contenido que no es solo música sino es también la historia que acompaña el camino de más de cien años de la música de origen matancero.
“Al introducir el piano y otros elementos sonoros en el conjunto rompe con toda la estructura original y entonces surge un nuevo sonido, un sonido armonioso, diferente que no perdió, todo lo contrario, el ritmo caribeño. No perdió la salsa cubana, esa historia que habíamos tenido de la fusión de la música española y la de los negros traídos de África, todo eso se conservó en este nuevo sistema, pero además se pone en equilibrio con las jazz band y las grandes orquestas que estaban surgiendo en el mundo.
“Ellos impusieron el nuevo sonido, compitieron con las grandes orquestas en el mundo y legaron el ritmo cubano y tropical en el mundo”, apunta Pérez Orozco.
El mexicano Arturo Yáñez Vergara, Ingeniero en Sistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México, coleccionista de Música Antillana desde 1988 y miembro del Club Corporación Sonora Matancera de Antioquía entre 1999 y 2013, confesó lo que para él significa la experiencia de visitar la cuna de una de las agrupaciones más influyentes del siglo XX latinoamericano.
“Desde hace años yo tenía la inquietud de visitar La Habana, pero sobre todo Matanzas como la cuna de la agrupación más popular de la música tropical de América Latina. Como seguidor de esta música de este conjunto, nuestra firme intención era conocer dónde fue el origen de todo esto.
“La Sonora Matancera hoy día ya no solamente es Cuba sino es la América Latina y es el mundo. Me he encontrado con sorpresas verdaderamente muy importantes en Colombia, sobre todo conocer la importancia, la alegría que con que vive esta música y el latino vibra con ella. Es impresionante porque es música de nuestros abuelos, de hace más de sesenta, setenta, ochenta años y hoy día las generaciones nuevas la van conociendo a partir de lo que nosotros les vayamos transmitiendo.
“Lo que les gustó a nuestros abuelos lo continuaron nuestros padres, llega a nosotros y nosotros tenemos que pasar la estafeta a los que vienen atrás. Llegar a Matanzas sobre todo es una alegría indescriptible porque teníamos la necesidad y el interés de conocer esta tierra, por la relevancia y todo lo que implicó el nacimiento del conjunto Sonora Matancera”.
El colombiano Carlos Alberto Velasco Díaz, Doctor en Humanidades, línea de Historias, Sociedades y Culturas Afrolatinoamericanas, invitado al Encuentro, expresó la importancia de celebrar un evento dedicado a la Sonora Matancera.
“Es importantísimo para nosotros como colombianos porque estamos reconstruyendo parte de la identidad mundial; desde Matanzas, México y Colombia principalmente estamos creando un hermanamiento con los países y la influencia de estas músicas no solo en Latinoamérica sino en todo el mundo.
“En Colombia hasta en las comunidades rurales se disfrutan. Yo vengo de una comunidad rural donde crecí escuchando la música de la Sonora Matancera: boleros, guarachas, desde muy pequeñito esta música empezó a forjar mi identidad, por eso llego acá a Matanzas”.
Entre los aportes más significativos del Encuentro Internacional se encuentra la gestación de la idea de iniciar el proceso de investigación para conformar un expediente con la solicitud para declarar la música de la Sonora Matancera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, detalló González Guerrero.
“Una de las ideas que surge es, junto con la Corporación Cultural Sonora Matancera de Medellín, iniciar el proceso de investigación y análisis de cuál sería la mejor manera para esta propuesta. Este es un primer paso y demuestra que existe interés porque la idea es que sea entre Colombia, México y Cuba porque son tres países de origen, de paso y de destino del legado de la Sonora Matancera”.
La popularidad de la Sonora Matancera creció a tal punto que, 102 años después, sigue vigente por la trascendencia musical y cultural de este conjunto considerado por melómanos e investigadores la decana de la música tropical debido a esa versatilidad rítmica sin igual.
“Las orquestas tipo sonora son aquellas que surgidas a partir del éxito de la Sonora Matancera, agrupación que rompió con los cánones de las formaciones musicales que existían hasta 1924 en Cuba. Ese formato sonora comenzó a popularizarse en todos los lugares y han subido más de treinta sonoras en el mundo que llevan ese formato”.
Más allá de su longevidad, lo que distingue a esta orquesta es su papel como plataforma para el talento vocal, su estilo inconfundible y su capacidad para hacer del son cubano un lenguaje universal.
Ello motivó que la Oficina del Conservador de la Ciudad de Matanzas asumiera el desafío de celebrar un evento para revitalizar y reverenciar una historia musical que deviene orgullo de Matanzas y de Cuba.
“Matanzas es una ciudad cultural, es la Atenas de Cuba y no basta solo con potenciar su literatura, que es majestuosa; la música también es clave en su desarrollo por ser esta la cuna del danzón, el danzonete, la rumba, de exponentes sobresalientes y, también, como el sitio donde surgió la Sonora Matancera. Este es el momento de rescatar su imagen y su legado histórico, cultural y musical para las nuevas generaciones”.
La Sonora Matancera no solo llevó la música de Cuba al mundo, sino que también puso a bailar a generaciones enteras, convirtiéndose en patrimonio vivo de la cultura cubana.
La celebración de su existencia tuvo como inicio de partida el I Encuentro Internacional Sonora Matancera, leyenda, cultura y patrimonio. En 2028 se reunirán nuevamente los amantes y defensores de la formación musical que marcó un antes y un después en el contexto latinoamericano.
Con más de mil grabaciones, un siglo después de su fundación, la Sonora Matancera sigue siendo un nombre sagrado en la historia de la música. (ALH)
