El Año Nuevo chino tiene hoy una connotación particular en Cuba debido a la fuerte migración de esa nación asiática hacia esta isla, de ahí que siempre esté acompañado con un impacto turístico.

Precisamente, la nacionalidad cubana está compuesta entre otras muchas, por dicha procedencia, y cada año el Año Lunar, como se le conoce tiene una relevancia determinada, sobre todo en el Barrio Chino de La Habana, ahora con el Caballo de Fuego como centro y el 17 de febrero fecha angular.

Agencias como Xinhua, ya reportaron el asunto al explicar que Cuba celebra el Año Nuevo chino del calendario lunar con un amplio programa de actividades que van desde enero hasta finales de febrero.

 

De esa suerte convierten al histórico Barrio Chino de La Habana en epicentro de una celebración que integra la tradición milenaria china con la cultura local.

Las actividades de la también conocida como Fiesta de la Primavera se vivirá el próximo 17 de febrero, mientras ya comenzaron los agasajos aquí con un homenaje a José Martí, Héroe Nacional, con la proyección del filme El ojo del canario, que narra una etapa de la vida del prócer.

De forma paralela, se presentó el concurso de dibujo infantil Caballo de Fuego, dirigido a escuelas primarias de la comunidad y que evoca la tradición del horóscopo tradicional chino.

Programa artístico, conferencias, pronósticos del año 2026 según energías del horóscopo chino, ambiente deportivo del Proyecto Arco de Cambio, con sede en la Escuela Cubana de Wushu, y otros encuentros acompañan los festejos.

Una Feria Comercial nombrada Fiesta de Primavera, charlas sobre la astrología china, e intercambios artísticos diversos acompañan esos días.

Pero sobre todo, se trata de jornadas cuando turistas nacionales y extranjeros visitan el Barrio Chino, recorren sus callejones y toman fotografías de tan bullicioso y colorido espacio.

Comenta Xinhua que La Fiesta de la Primavera o inicio del Año Nuevo chino del calendario lunar constituye la celebración tradicional más importante de las comunidades de origen chino en todo el mundo.

Con más de cuatro mil años de historia, la festividad celebra el fin del invierno y el inicio de un nuevo ciclo marcado por la renovación y la esperanza.

Para los expertos consultados, el 17 de febrero de 2026, al son del repique de los tambores y bajo el cielo caribeño, la comunidad china de Cuba dará la bienvenida al Año Nuevo Lunar 4724, que corresponde al Año del Caballo, y más específicamente, al Caballo de Fuego.

Este signo, que se repite, promete energía, pasión, dinamismo y un espíritu de avance incansable, metáforas poderosas para el propio devenir del Barrio Chino habanero, un enclave de resistencia cultural y renacimiento.

La historia china en Cuba se remonta a mediados del siglo XIX, con la llegada de culíes contratados para trabajar en los cañaverales. Tras la abolición de la esclavitud, muchos se establecieron como pequeños comerciantes, artesanos y agricultores.

Para principios del siglo XX, el Barrio Chino de La Habana, centrado en las calles Zanja, Dragones, San Nicolás y Cuchillo, era el más grande y vibrante de América Latina, con decenas de miles de residentes, teatros, periódicos, asociaciones de origen (Kongsi) y una efervescente vida social.

Posteriormente, la migración de muchas familias provocó un largo período de decadencia física y demográfica, pero el espíritu de la comunidad nunca se extinguió.

Desde finales de los años 90, un proyecto de revitalización, impulsado por el Grupo Promotor del Barrio Chino y con el apoyo del Gobierno cubano y de la República Popular China, logró rescatar tradiciones, restaurar edificios emblemáticos y reavivar el interés por la cultura.

En la actualidad ese Barrio constituye símbolo de cubanía mestiza y puente cultural.

Por lo que ese día, el corazón del barrio late al ritmo de los tambores y los platillos. La procesión, liderada por la gigantesca cabeza de dragón (dragón Pangu), recorre las calles principales.

Bailarines con trajes brillantes ejecutan la danza del León, que despierta y bendice los negocios, mientras los diablillos interactúan con la multitud. Es un espectáculo de color, música y movimiento que atrae a turistas de todo el mundo.

Para Cuba, recibir al Caballo de Fuego en 2026 es particularmente simbólico. El Caballo, animal de trabajo y progreso, unido al elemento Fuego, que purifica y transforma, habla de un deseo colectivo de impulso y renovación.

Así, el 17 de febrero de 2026, mientras millones en Asia encienden incienso y se reúnen en familia, en La Habana se encenderá la imagen del fuego y el calor de la rumba. (ALH)

Tomado de Prensa Latina

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