Justo antes de finalizar el pasado mes de abril fue publicado el Estado del Clima para el continente europeo, en su reporte de 2025. En ese documento de 176 páginas, creado conjuntamente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio Copernicus de Cambio Climático, se resumen las características del clima en el pasado año y las comparativas estadísticas de las mismas.

Uno de los principales resultados y de los más alarmantes fue: Europa es el continente con el calentamiento más rápido de todo el planeta, a un paso que duplica la media global. Los otros dos continentes que le siguen, que no serán protagonistas de la entrega de hoy son Asia y  América del Norte. La región global que en la que más rápido está ocurriendo este proceso es el Ártico, casi un 50 por ciento más vertiginoso que en Europa y casi tres veces más que el promedio de todo el planeta. Si ya el planeta aumenta su temperatura a un ritmo alarmante, ¿cómo podríamos catalogar el comportamiento del viejo continente?

Casi la totalidad, al menos el 95 por ciento de Europa registró temperaturas anuales superiores a la media en el pasado año, a la vez que las temperaturas en el otro extremo de la escala, con valores negativos, reducen su frecuencia.

El continente vivió la segunda ola de calor más intensa de su historia y la región conocida como Fennoscandia, que comprende Noruega, Suecia y Finlandia vivió una ola de calor de tres semanas, la peor de su historia, con temperaturas que superaron los 30 grados Celsius dentro del Círculo Polar Ártico. Impensable, ¿verdad?

Por eso los glaciares de todas las regiones europeas tuvieron una pérdida neta de masa, de ellas Islandia registró la segunda mayor pérdida de glaciares de su historia. De igual forma la capa de nieve tuvo una extensión de casi un tercio inferior a la media. Esta reducción, que se traduce en 1,32 millones de kilómetros cuadrados menos de nieve, equivale a la superficie combinada de Francia, Italia, Alemania, Suiza y Austria.

Esta tendencia continuada en las regiones más frías, que no solo comprenden el Ártico, sino también los Alpes, en las que tanto el hielo como la nieve desempeñan un papel modulador del cambio climático. Este papel no tiene nada que ver con su temperatura, sino que reflejan una gran cantidad de luz solar de regreso al espacio, limitando el calentamiento.

Un mar también muy caliente

La temperatura anual de la superficie del mar nuevamente tuvo valores récord, al ser la más alta registrada y por cuarto año consecutivo se establece un récord histórico en esa variable. El 86 % de la región sufrió olas de calor marinas “fuertes” y en más de un tercio estas condiciones fueron catalogadas como graves o extremas. La coincidencia temporal de olas de calor “marinas y terrestres” puede dar lugar a valores de temperatura y de humedad, que combinados generen un estrés térmico excesivo en las personas.

“Todo el mar Mediterráneo ha experimentado al menos un día con condiciones de ola de calor marina ‘fuerte’ en cada uno de los últimos tres años” señala dicho reporte.

Este calentamiento es consecuencia de que los océanos han absorbido el 90 por ciento del exceso de calor producido por los gases de efecto invernadero.

Otro elemento relacionado con esta combinación de escasez de precipitaciones y altas temperaturas fue el alcance de los incendios forestales, que arrasaron aproximadamente 1 034 550 hectáreas, la mayor superficie registrada hasta la fecha, que si la comparamos con el área total del archipiélago cubano sería casi una décima parte.

Este tamaño es aproximadamente el de Matanzas más La Habana. También es un área similar a la suma de casi todo el territorio occidental (Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque y La Habana) o un poco más grande que las provincias de Holguín y Las Tunas combinadas o Villa Clara, Sancti Spíritus y Cienfuegos juntas. Mayor cantidad de incendios también derivó en valores históricos de emisiones generadas por la combustión con las consecuentes afectaciones.

Se repite la historia de 2024, esta vez en una versión “empeorada” que de seguir la tendencia en este 2026 puede, lamentablemente, ser superada. (ALH)

Elier Pila Fariñas/Cubadebate

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