A pocas horas de despedir el 2025, muchas constituyen las metas trazadas por los cubanos.
El año 2025 no fue fácil para nadie. Los apagones, la escasez de agua en varias zonas, el paso del huracán Melissa, el virus del chikungunya y sus secuelas, así como el bloqueo que tanto nos afecta, marcaron momentos difíciles.
Pero, como siempre, los cubanos saben salir adelante. La risa, el buen humor y la solidaridad estuvieron presentes en todo momento. Incluso el choteo por el pasillo que nos dejó el chikungunya se convirtió en motivo de sonrisas.
El fin de año representó el espacio para compartir en familia y con amigos. También, el momento de practicar costumbres para que el 2026 llegue cargado de cosas buenas. En la cena del 31, la música sonó, la familia compartió los abrazos y los reencuentros.
Muchos celebraron esta fecha tan importante lejos de sus familiares. En estas horas, las videollamadas la convierten en parte esencial de la celebración, aunque un chat no reemplaza el calor de estar al lado de los tuyos.
Otros recuerdan a sus seres queridos que ya no están y les piden que, desde el cielo, los cuiden mientras pasan el fin de año con amigos, esos que muchas veces se convierten en una familia elegida.
Justo a medianoche, comenzaron las prácticas tradicionales. Quienes desean viajar, dieron una vuelta a la manzana con una maleta, mientras que otros lanzaron gua a la calle para dejar atrás lo malo del año que terminó. Algunos limpiaron la casa de adentro hacia afuera y usaron esa agua para el ritual, otra variante de esta costumbre.
Muchas tradiciones para atraer amor, salud y prosperidad en el presente año. Algunas personas llevaron dinero dentro del zapato, otras usaron prendas interiores rojas o verdes al revés y las colocaron correctamente a la medianoche.
Entre todos los vecinos del barrio confeccionaron un muñeco con ropa usada. Dentro del mismo escribieron en tiras de papel lo que desean olvidar y, al prenderle fuego, despidieron lo negativo. Estos actos se convirtieron en momentos de alegría colectiva, de risas, de abrazos y de cosas buenas.
A pesar de las dificultades, los cubanos mantienen viva la tradición y la fortalecen a través de los lazos familiares cada 31 de diciembre. En medio de cualquier crisis, las familias cubanas celebraron el advenimiento de un nuevo año, con sueños, con metas, con temores pero con la certeza de que siempre habrá motivos para celebrar.
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