Aunque joven aún, la doctora Yenisleydis González Tadeo a veces quisiera tener el don de la omnipresencia para compartir sin sobresaltos, ni contratiempos, su rol de madre y de doctora pediatra.

Aunque joven aún sobrelleva sobre sus hombros la crianza y educación de dos niños, junto a su pasión por una especialidad médica que demanda mucho sacrificio y entrega.

Desde su graduación por allá por el 2019 forma parte del equipo de especialistas del Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño. Fue mientras cursaba el último
año de la carrera durante el internado vertical que se decidió por la pediatría.

La joven doctora siempre agradece la formación que le brindaron sus maestros. De esa sapiencia acumulada, sumado a sus constantes estudios, logra intuir cada padecimiento de los niños.

En sus inicios, una vez con el título de especialista en Pediatría, inició su periplo en la institución por la Sala A, hasta que se incorporó a la sala de lactantes.

Reconoce que se trata de un área donde el cuidado debe ser estricto, brindando un seguimiento minucioso a cada paciente.

«Tienes que estar alerta todo el tiempo porque un niño puede estar bien ahora y a los cinco minutos estar deshidratado».

La galena explica que en ocasiones ante la desesperación de la madre se omite información sobre las dolencias del niño, de ahí la necesidad de la vigilancia y monitoreo constante.

Elogia al team médico de la sala donde se aprecia un estrecho trabajo en equipo, tanto de los médicos, las enfermeras y las secretarias.

Si bien confiesa que de niña quiso ser locutora fue su amor por la medicina lo que finalmente prevaleció.

Mucho tiene que ver esa cualidad suya de ayudar a las personas, hacer el bien y dar lo mejor de sí cada día.

También vale destacar que todavía uno encuentra en ella esas dotes de comunicadora por excelencia, logrando
expresar sus ideas con claridad y excelentes maneras.

Para ella el Hospital Pediátrico representa superación continua.

El humanismo y sensibilidad que le caracteriza se pone en evidencia ante el amoroso trato hacia los pequeños que atiende cada día, sobre todo
porque se trata de lactantes.

Antes las carencias de insumos confiesa que a veces siente algo de impotencia, porque «cuánto más se podría hacer si se contáramos con los medicamentos necesarios», expresa con cierto dolor.

Mas, a pesar de ello, Yenisleydis siempre encuentra alguna alternativa para lograr la pronta recuperación de los pequeños, siendo muchas más la veces en que se logra el restablecimiento de los infantes.

Entonces siente una sensación de satisfacción y plenitud que se hace más grande una vez en casa, cuando siente el abrazo amoroso de sus niños.

Tomado del perfil en Facebook del Hospital Pediátrico de Matanzas.

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