La Asociación de Naciones Unidas – Haití (UNA-Haití), entidad que representa a la comunidad de la diáspora haitiana, denunció formalmente que las operaciones militares ejecutadas por las fuerzas de El Salvador en territorio haitiano están provocando la muerte de civiles inocentes, incluidos niños.
En una carta abierta dirigida al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, la organización detalló que las tropas salvadoreñas llevan a cabo intensos bombardeos aéreos, incursiones con helicópteros artillados y asaltos con armas pesadas en vecindarios densamente poblados como Croix-des-Bouquets, Canaan y La Plaine du Cul-de-Sac desde el pasado 22 de octubre de 2026.
“Los niños están siendo asesinados no por las pandillas, sino por bombas extranjeras. Estas operaciones no representan una solución de seguridad, sino una matanza de inocentes”, enfatizó la organización, alertando que las familias se ven obligadas a esconderse bajo sus camas para protegerse del fuego cruzado.
La escalada bélica es la respuesta a una emboscada sufrida por el contingente salvadoreño perteneciente a la Fuerza de Tarea Libertad II.
El domingo 18 de octubre, un vehículo blindado con cuatro aerotécnicos que regresaban de abastecerse de alimentos fue atacado con explosivos en la zona de Santo (Croix-des-Bouquets). Los efectivos lograron salir del vehículo en llamas, pero desde entonces se perdió todo contacto con ellos.
Ante este hecho, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el 21 de octubre un despliegue masivo para rescatar a los militares, lanzando un firme mensaje en criollo haitiano en sus redes sociales dirigido a los líderes pandilleros.
Exigió la devolución con vida de los rehenes y advirtió que lo sucedido hasta ahora no se compara con lo que “está por venir”, pidiéndoles no tomar sus palabras “como amenazas vacías”.
El 25 de octubre, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) confirmó la recepción, a través de un organismo humanitario, de restos humanos sin identificar que podrían corresponder a los cuatro aerotécnicos. Sin embargo, no se han revelado peritajes definitivos.
Bukele justificó la movilización de más de 2.000 efectivos, incorporando fuerzas especiales, asegurando que “no se trata de una invasión” ni de una búsqueda de dominio sobre la nación caribeña.
“No somos una gran potencia. No tenemos ningún interés en venir a dominar al pueblo haitiano ni en poner las manos sobre sus riquezas”, aseveró.
Se trata del mayor contingente militar extranjero desplegado en Haití desde la conclusión de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH) en 2017.
El marco legal y la crisis de seguridad en Haití
La presencia salvadoreña en la isla se rige bajo la Ley Especial Transitoria aprobada por la Asamblea Legislativa de El Salvador el 29 de septiembre. Las tropas operan en el marco de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), un organismo multilateral creado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante la Resolución 2793 en septiembre de 2025 para reemplazar la misión liderada por Kenia.
El mandato de la GSF, que reúne a más de 1.500 efectivos de naciones como Mongolia, Guatemala, Jamaica, Sri Lanka, Chad y El Salvador, fue renovado por la Resolución 2829 hasta el 31 de marzo de 2027, con la misión prioritaria de neutralizar a los grupos armados en apoyo a la Policía Nacional de Haití.
La crisis humanitaria en la capital haitiana alcanza niveles críticos, según estimaciones de las Naciones Unidas, las bandas criminales controlan cerca del 90% de Puerto Príncipe, mientras que la ola de violencia interna mantiene a más de 1,3 millones de personas en situación de desplazamiento forzado. (ALH)
