La tensión en el estrecho de Ormuz ha alcanzado un nuevo nivel crítico, marcado por un cruce de amenazas directas entre Estados Unidos e Irán que ha encendido todas las alarmas en la comunidad internacional.
Según informó este miércoles Al Jazeera, citando a la agencia semioficial Tasnim, Irán ha lanzado una severa advertencia en la que asegura que responderá con ataques de represalia contra infraestructuras civiles en todo Medio Oriente, incluyendo puentes e instalaciones energéticas, si Estados Unidos cumple su amenaza de bombardear sus propias centrales eléctricas o puentes.
Esta declaración, respaldada por una fuente militar anónima, subraya la postura inflexible de Teherán, que insiste en tener una “voluntad de hierro» para ejercer su soberanía sobre el estratégico estrecho y ha dejado claro que nunca permitirá que esta vía marítima se convierta nuevamente en una amenaza para su país.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha renovado y endurecido sus advertencias contra la República Islámica a través de su plataforma Truth Social, estableciendo una condición explosiva para el uso de la fuerza militar.
Trump afirmó que Estados Unidos bombardeará y destruirá “un puente o una central eléctrica” iraní, incluyendo aquellas situadas dentro o cerca de la capital Teherán, cada vez que la Guardia Revolucionaria dispare contra un buque en el estrecho de Ormuz, ya sea utilizando misiles, cohetes, drones o cualquier otro tipo de artefacto o arma.
Esta política de represalia escalonada convierte cualquier incidente naval menor en un potencial detonante de ataques directos contra el corazón civil e industrial de Irán, elevando drásticamente el riesgo de una confrontación abierta.
El origen de esta peligrosa escalada se encuentra en el colapso del acuerdo de alto el fuego provisional que se había firmado el mes pasado, lo que ha reavivado la lucha por el control del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo del mundo.
A medida que las hostilidades se intensifican, la comunidad internacional ha observado con creciente preocupación las declaraciones de Trump, y varios expertos en derecho internacional, junto con líderes mundiales, han criticado abiertamente sus amenazas calificándolas de ilegales.
Según el derecho internacional humanitario, los ataques contra objetivos civiles están estrictamente prohibidos, lo que sitúa estas advertencias en el centro de un intenso debate jurídico y ético, mientras el mundo teme que la región se precipite hacia una guerra a gran escala. (ALH)
