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		<title>La obra ejemplar del médico Adolfo Valhuerdi Cardeñas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 13:22:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Valhuerdi]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El doctor Adolfo Valhuerdi Cardeñas ejerció como médico en territorio matancero por más de cuarenta...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/la-obra-ejemplar-del-medico-adolfo-valhuerdi-cardenas/">La obra ejemplar del médico Adolfo Valhuerdi Cardeñas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El doctor Adolfo Valhuerdi Cardeñas ejerció como médico en territorio matancero por más de cuarenta años.</strong></p>
<p>En la historia de la medicina matancera hay varios apellidos ilustres, que reflejan una tradición familiar que sobresale por la profesionalidad y el conocimiento. Son muy conocidos los Font, Pancorbo y Carnot, entre otros. Uno de los más relevantes es el apellido Valhuerdi.</p>
<p><strong>Médico ejemplar</strong></p>
<p>En el pueblo de San Antonio de Cabezas, Matanzas, nació Adolfo Francisco Manuel de la Caridad Valhuerdi Cardeñas, el 29 de enero de 1853. Estudió en el Colegio San Anacleto, en La Habana, que dirigía el destacado educador Rafael Sixto Casado. Por sus resultados sobresalientes recibió como premio, en varias oportunidades, la medalla dorada. También alcanzó premios por su aplicación.</p>
<figure id="attachment_99231" aria-describedby="caption-attachment-99231" style="width: 263px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-99231 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-263x300.jpg" alt="" width="263" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-263x300.jpg 263w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1-132x150.jpg 132w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-al-centro-con-sus-condiscipulos-Alfonso-Reyes-y-Arturo-Fajardo-a-graduarse-en-1879-1.jpg 474w" sizes="(max-width: 263px) 100vw, 263px" /><figcaption id="caption-attachment-99231" class="wp-caption-text">Adolfo Valhuerdi, al centro, con sus condiscípulos Alfonso Reyes y Arturo Fajardo, al graduarse en 1879. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Inició estudios de medicina en 1872 en la Universidad de La Habana, donde se graduó de Licenciado en Medicina y Cirugía el 18 de junio de 1879. Al mismo tiempo que cursó la carrera de medicina, Adolfo Valhuerdi impartió clases en el Colegio Casa de Educación en La Habana. Este centro era dirigido por José Hernández Mederos y el también médico matancero Tomás Agustín Plasencia. Aquí, coincidió con José Martí, que formó parte del claustro docente de esta institución.</p>
<figure id="attachment_99233" aria-describedby="caption-attachment-99233" style="width: 214px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor.bmp"><img decoding="async" class="wp-image-99233 " src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-227x300.jpg" alt="" width="214" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor-113x150.jpg 113w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-del-libro-publicado-por-Adolfo-Valhuerdi-en-1887.-Archivo-del-autor.bmp 404w" sizes="(max-width: 214px) 100vw, 214px" /></a><figcaption id="caption-attachment-99233" class="wp-caption-text">Portada del libro publicado por Adolfo Valhuerdi en 1887. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>De regreso a Matanzas, Adolfo Valhuerdi trabajó como médico en Guamacaro, Limonar, donde fue profesor de medicina en 1882 y secretario de la Junta Local de Sanidad en 1883. Ejerció además en Sabanilla del Encomendador, donde llegó a ser concejal por el Partido Liberal Autonomista, y después en Matanzas. Recibió formación en medicina homeopática en Nueva York durante algún tiempo. En 1901 se le nombró médico municipal auxiliar en Matanzas.</p>
<p>Dentro de la obra científica de Adolfo Valhuerdi sobresalió el reporte <em>Un caso de embarazo extrauterino</em> (1887), que se publicó en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> y después como libro. En el Primer Congreso Médico Nacional, celebrado en 1905, presentó una ponencia que tituló “Sarcomatosis primitiva difusa de la piel”. En el primero de estos trabajos, destacó el deber que “…la ciencia impone a todos los que cultivamos sus fértiles campos con verdadero amor y vocación decidida”.</p>
<p>Adolfo Valhuerdi estuvo entre los fundadores, en 1921, de la revista <em>Médica</em>. En torno a esta publicación se agruparon jóvenes médicos matanceros, como Mario E. Dihigo y Oscar Forest, entre otros. El doctor Valhuerdi y también Julio Ortiz Coffigny, los más veteranos, aportaron su largo tiempo de experiencia en el ejercicio de la medicina al entusiasta colectivo, que mantuvo por varios años la publicación con un alto nivel científico y estético.</p>
<p><strong>Una ciudad en duelo</strong></p>
<p>Entregado por entero a su profesión, Adolfo Valhuerdi falleció en Matanzas el 30 de julio de 1924, a los 71 años. Había sido atendido, de forma permanente y dedicada, por su médico de cabecera, el célebre médico yumurino Armando Carnot.</p>
<p>Su muerte fue un acontecimiento triste para la ciudad. Así lo reflejó Manolo Jarquín, corresponsal del <em>Diario de la Marina</em>, en la sección “Matanceras” del día siguiente:</p>
<blockquote><p>“Nombre sin tacha. De hombre sin mácula, de ciudadano ejemplarísimo, de modelo de caballeros y sinónimo de todas las virtudes. Así el médico que ha muerto. Un corazón como pocos, un alma abierta siempre a todas las bondades, una conciencia limpia y una ejecutoria sin igual. Inmaculado el doctor Adolfo Valhuerdi. En quien se aunaban en el consorcio más hermoso, más grande, cualidades, dotes y virtudes, que le reconocen todos. Fue un padre de familia excelente, fue un médico filántropo y desinteresado, desde el pedestal de su fama y su prestigio, fue como amigo, el más consecuente y el más leal de los hombres, y fue, también, como ciudadano, de los que honran la Patria, la prestigian y la enaltecen”.</p>
<p>“Su muerte, pues, es un duelo. Es un sudario de dolor que envuelve hoy a toda Matanzas, que enluta todos los hogares y aflige todos los pechos. Luchador incansable, Adolfo Valhuerdi ha muerto en plena lucha. No hace un mes aún, rendido por todas las fatigas, por todos los achaques y todos los dolores, abandonó la profesión, de la que hizo un culto, para tomar un descanso que él creyó sólo un paréntesis y que ha sido eterno. Trabajó hasta los últimos instantes de su vida. Y trabajó para los suyos, para esa familia que era su adoración, para este pueblo que era también su idolatría, para esta sociedad a la que todo lo dedicó”.</p>
<p>“Por eso, al divulgarse ayer la nueva del fallecimiento de Valhuerdi, a lo alto de la Cumbre, a la distante y elevada cuesta, acudieron el unísono, amigos, clientes y el ejército de agradecidos al que tanto bien hizo por los que tanto se sacrificó. Su cadáver, traído desde la quinta donde pasaba el verano a su residencia de la calle Independencia, fue seguido a pie por el pueblo, fue acompañado por centenares de amigos, de familiares, de admiradores”.</p>
<p>“De cuerpo presente en el que fue su santuario, el hogar de sus amores, ha convertido aquella casa en un jardín fragante. Las flores todas de la ciudad, cuanto hay en los jardines matanceros de bello y hermoso, están en la capilla ardiente de Valhuerdi. Como la última ofrenda, como el último homenaje”. (…) “Lleven estas líneas hasta la familia afligida del buen médico, del jefe sin tacha de los de ese nombre, del ejemplarísimo ciudadano que acaba de perder Matanzas, mi expresión muy sincera de condolencia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_99232" aria-describedby="caption-attachment-99232" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-99232 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-182x300.jpg" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-182x300.jpg 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor-91x150.jpg 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-del-doctor-Adolfo-Valhuerdi-publicada-en-la-revista-Medica.-Archivo-del-autor.jpg 440w" sizes="(max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-99232" class="wp-caption-text">Caricatura del doctor Adolfo Valhuerdi publicada en la revista <em>Médica</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
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		<title>Manuel Zambrana Navia, historia de un médico matancero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2025 15:57:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
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		<category><![CDATA[Manuel Zambrana Navia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Manuel Zambrana Navia fue un médico matancero de largo y reconocido historial como profesional consagrado...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Manuel Zambrana Navia fue un médico matancero de largo y reconocido historial como profesional consagrado a su labor.</strong></p>
<p>Aunque nació en Matanzas el 20 de noviembre de 1839, Manuel Félix Zambrana Navia fue heredero de un ilustre apellido habanero. En su familia paterna hubo varias personalidades destacadas en la historia de Cuba. Un tío, <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Zambrana_Vald%C3%A9s">Antonio Zambrana Valdés</a>, fue rector de la Universidad de La Habana, y un primo, <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Zambrana_V%C3%A1zquez">Antonio Zambrana Vázquez</a>, estuvo entre los redactores de la Constitución de Guáimaro. Otro tío, <a href="https://www.ecured.cu/Ram%C3%B3n_Zambrana_Vald%C3%A9s">Ramón Zambrana Valdés</a>, participó en la fundación de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.</p>
<p>Recibió las primeras letras en el Colegio La Empresa, de los hermanos Guiteras, donde dio múltiples evidencias de una consagrada dedicación al saber. Estudió en el Colegio El Salvador, en La Habana, donde alcanzó el grado de bachiller en ciencias. Formó parte de la pléyade de matanceros que recibió de forma directa el influyo bienhechor del ejemplo ético de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero">José de la Luz y Caballero</a>.</p>
<p><strong>Los inicios</strong></p>
<p>Matriculó en la Universidad de La Habana y se graduó como licenciado en medicina el 1 de marzo de 1864. En el tercer año de la carrera ganó accésit en 1860, con una memoria sobre el tema “¿La fuerza nerviosa, es idéntica o por lo menos análoga al fluido eléctrico, o es por el contrario una fuerza sui generis?”. En la apertura del curso 1860-1861, el rector de la Universidad de La Habana, su tío Antonio Zambrana Valdés, se refirió a este reconocimiento alcanzado por Manuel Zambrana Navia:</p>
<blockquote><p>“Dos memorias fueron presentadas en la facultad de medicina, ambas de un mérito positivo y que merecieron por tanto un justo voto de aprobación. En ambas se revelan los buenos conocimientos de sus autores, que resultaron serlo los bachilleres don Manuel Valentín Suárez, del quinto año, y don Manuel Zambrana y Navia, del tercero, los cuales, confirmando por el resultado del examen la exacta idea que de sus talentos había formado el claustro, obtuvieron el premio principal y el accésit en el mismo orden en que han sido nominados”.</p></blockquote>
<p>Una vez obtenido el título de licenciado en La Habana, Manuel Zambrana Navia pasó a Madrid para revalidar el título de doctor, según lo establecido en la época. La tesis para doctorarse en medicina la defendió el 2 de julio de 1864, en la Universidad de Madrid. El tema escogido fue “el influjo de las ciencias naturales en la medicina”. Fue investido como tal el 9 de julio de 1864 y recibió el título correspondiente el 1 de agosto de 1864. Ese mismo año se publicó como <a href="https://ucm-omeka-s.webdev.libnamic.eu/s/patrimonio/item/1223543"><em>Discurso leído en la Universidad Central por el Licenciado Don Manuel Zambrana y Navia en el acto de recibir la investidura de Doctor en la Facultad de Medicina</em></a> (1864).</p>
<figure id="attachment_87508" aria-describedby="caption-attachment-87508" style="width: 189px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87508 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia.bmp 411w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87508" class="wp-caption-text">Portada de la tesis de doctorado de Manuel Zambrana Navia. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En esta obra, Manuel Zambrana Navia defendió el carácter integral de la medicina, en estrecha relación con los descubrimientos y avances de las ciencias naturales. Así lo demostró al defender ideas como las siguientes:</p>
<blockquote><p>“…la medicina y las ciencias naturales son dos ramas de un mismo tronco, que alimentadas por igual savia tienden a confundirse muchas veces: ábranse las páginas de la historia y quedará de mostrada de una manera indudable la tendencia unánime de los médicos de todos los tiempos a apoyarse en las luces que las ciencias naturales nos suministran”.</p>
<p>“¿Por qué razón las ciencias médicas han hecho tan pocos progresos, a pesar de los numerosos trabajos emprendidos y llevados a cabo para elevarlas a la cumbre de su perfección? Porque casi siempre se ha considerado al hombre aislado en la naturaleza: apenas se empieza hoy a comprender la importancia del estudio comparativo de su organización con la de los demás seres animados, y que nunca llegaremos a tener una anatomía y una fisiología verdaderas si no comprendemos en el estudio el sistema general de los seres vivientes”.</p>
<p>“Es preciso no olvidar que somos un anillo de la gran cadena de la vida, que todos los seres se entrelazan los unos con los otros, y que separando un eslabón del conjunto para estudiarlo por sí solo, se rompe en cierto modo la trama de todas las verdades, y no se comprende el resorte que mantiene la existencia de cada objeto”.</p>
<p>“…las ciencias naturales, cuyo benéfico influjo se extiende a todos los ramos del saber humano, a las artes, al comercio, la industria y a todo cuanto contribuye a procurar al hombre comodidades y hacerle agradable la vida, son el móvil de los grandes resortes de la civilización y engrandecimiento de los pueblos”.</p></blockquote>
<p>Al mes siguiente, la noticia del éxito logrado por Manuel Zambrana Navia llegó a Matanzas. La recogió el diario matancero <em>Aurora del Yumurí</em> en la gacetilla “Mucho nos place”, el 10 de agosto:</p>
<blockquote><p>“Según vemos en los periódicos de Madrid, ha alcanzado un completo triunfo en sus estudios el apreciable joven matancero D. Manuel Zambrana… (…) En el paraninfo de la Universidad central de la Corte tomó el mencionado joven la investidura de doctor en la Facultad de Medicina… (…) “…leyó una brillante memoria acerca del influjo de las ciencias naturales sobre la medicina, llenando así completamente su misión, y viendo realizadas sus más bellas esperanzas. El Sr. Zambrana obtuvo en este acto la envidiable nota de sobresaliente, en presencia de un numeroso concurso, en el que se contaba lo más notable de la Corte en todos los ramos del saber, como asimismo muchos compatriotas del agraciado… (…) Esta noticia nos ha llenado de satisfacción, y no dudamos que será acogida por los matanceros con muestras de verdadero regocijo”.</p></blockquote>
<p>El 15 de septiembre de 1864, el diario matancero <em>Aurora del Yumurí</em> publicó en la sección “Gacetilla”, la nota “Excelente discurso”, en la cual expresó:</p>
<blockquote><p>“Sólidas ideas, elevados pensamientos, robustas razones, imágenes vivas, originalidad e inteligencia; he aquí lo que resalta en el escrito a que aludimos, verdadera muestra de los triunfos que el expresado joven ha sabido adquirir durante sus estudios”. (…) “…Matanzas se enorgullece hoy al ver que uno de sus hijos acaba de conquistar la palma del saber ante el Jurado del Aula Magna de la Metrópoli de España. Por nuestra parte nos congratulamos por ellos, y damos la más sincera enhorabuena a la apreciable familia del nuevo doctor en Medicina”.</p></blockquote>
<p>Al día siguiente comenzó la publicación del <em>Discurso…</em> en las páginas de <em>Aurora del Yumurí</em>. Se hizo por partes y abarcó, además, los días 17, 18 y 20 de septiembre de 1864.</p>
<figure id="attachment_87509" aria-describedby="caption-attachment-87509" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-publicacion-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-en-Aurora-del-Yumuri-16-de-septiembre-de-1864.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87509 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-publicacion-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-en-Aurora-del-Yumuri-16-de-septiembre-de-1864-300x268.jpg" alt="" width="300" height="268" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-publicacion-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-en-Aurora-del-Yumuri-16-de-septiembre-de-1864-300x268.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-publicacion-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-en-Aurora-del-Yumuri-16-de-septiembre-de-1864-150x134.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Inicio-de-la-publicacion-de-la-tesis-de-Manuel-Zambrana-Navia-en-Aurora-del-Yumuri-16-de-septiembre-de-1864.bmp 502w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87509" class="wp-caption-text">Inicio de la publicación de la tesis de Manuel Zambrana Navia en <em>Aurora del Yumurí</em>, 16 de septiembre de 1864. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Una larga faena</strong></p>
<p>Después de graduado, Manuel Zambrana Navia viajó a Francia e hizo varios cursos en la Universidad de París. Al regresar a Cuba ejerció en el barrio de Pueblo Nuevo, en la ciudad de Matanzas y estableció su consulta particular en Gelabert 83. También hizo labor asistencial en el Asilo San Vicente de Paul, el Hospital de Santa Isabel y el Hospital de San Nicolás, en la misma ciudad. Fue Vacunador Segundo de Matanzas y socio del Instituto Práctico de Vacunación Animal de las Islas de Cuba y Puerto Rico.</p>
<p>Tuvo una destacada actitud en el enfrentamiento a la epidemia de viruelas que azotó la ciudad de Matanzas en 1867. Para dar fe de los esfuerzos realizados publicó <em>Memoria leída en la sesión celebrada por la Junta de Sanidad la noche del 16 de febrero de 1867, dando cuenta al Excmo, Sr. Presidente de la misma de los trabajos de la Comisión Sanitaria de Pueblo Nuevo durante la presente epidemia de viruelas</em> (1867).</p>
<p>En esa oportunidad, Manuel Zambrana Navia asumió la defensa de una de las conquistas más valiosas de la ciencia médica: la vacunación. Al respecto criticó “&#8230;las vociferaciones de la parte inculta del pueblo y de otros no muy cultos que no creen en la eficacia de la vacuna”, sobre lo cual agregó:</p>
<blockquote><p>“Nosotros debemos trabajar para llegar a desterrar esas preocupaciones populares que tanto mal causan en la marcha de las buenas medidas; pero teniendo muy presente que esa es una obra muy difícil, lenta; una obra que solo el tiempo, la justicia y el detenimiento reflexivo podrán consumar”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87510" aria-describedby="caption-attachment-87510" style="width: 229px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Opinion-de-Manuel-Zambrana-Navia-sobre-la-Emulsion-de-Scott.-Diario-de-la-Marina-26-de-febrero-de-1892.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87510 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Opinion-de-Manuel-Zambrana-Navia-sobre-la-Emulsion-de-Scott.-Diario-de-la-Marina-26-de-febrero-de-1892-229x300.jpg" alt="" width="229" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Opinion-de-Manuel-Zambrana-Navia-sobre-la-Emulsion-de-Scott.-Diario-de-la-Marina-26-de-febrero-de-1892-229x300.jpg 229w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Opinion-de-Manuel-Zambrana-Navia-sobre-la-Emulsion-de-Scott.-Diario-de-la-Marina-26-de-febrero-de-1892-114x150.jpg 114w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Opinion-de-Manuel-Zambrana-Navia-sobre-la-Emulsion-de-Scott.-Diario-de-la-Marina-26-de-febrero-de-1892.bmp 399w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87510" class="wp-caption-text">Opinión de Manuel Zambrana Navia sobre la Emulsión de Scott. <em>Diario de la Marina</em>, 26 de febrero de 1892. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Manuel Zambrana Navia fue socio de la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas, primera institución científica del territorio yumurino. En premio a su desempeño fue electo tesorero de la misma el 14 de febrero de 1868. Participó de forma activa en las sesiones científicas públicas que realizó esta Sección en 1868.</p>
<p>En la sesión inaugural, realizada 19 de abril de 1868, Manuel Zambrana Navia presentó una memoria sobre el llamado ‘Mal de Addison’, primera vez que se debatió sobre esta enfermedad en Cuba. Según se expresó en <em>Aurora del Yumurí</em>, presentó “…una nueva teoría con la cual pretende explicar la causa, incógnita hasta ahora, de tan rara enfermedad”. Este trabajo siguió discutiéndose en las sesiones del 26 de abril y 3 de mayo. Todas las opiniones las resumió el doctor Domingo Cartaya, director de la Subsección de Medicina y Cirugía, el 10 de mayo. Esta fue la primera vez que se debatió sobre esta enfermedad endocrina en Cuba.</p>
<p>En <em>Aurora del Yumurí</em> se resaltó que se había demostrado</p>
<blockquote><p>“&#8230;notable entusiasmo, pues a pesar de no ofrecer el tema interés palpitante y de referirse por otra parte a una enfermedad rara se ha extendido el debate y, agotado el campo de la medicina, se ha buscado fuera de él un arsenal de razones nuevas, y la botánica, la anatomía comparada, la embriogenia y la antropología concurrieron en auxilio de su hermana la hija de Hipócrates”.</p></blockquote>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="bwqGts4Evu"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/las-sesiones-cientificas-publicas-de-1868-en-el-liceo-de-matanzas/">Las sesiones científicas públicas de 1868 en el Liceo de Matanzas</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Las sesiones científicas públicas de 1868 en el Liceo de Matanzas» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/las-sesiones-cientificas-publicas-de-1868-en-el-liceo-de-matanzas/embed/#?secret=LNGedRsntm#?secret=bwqGts4Evu" data-secret="bwqGts4Evu" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Poco tiempo después, Manuel Zambrana Navia fue nombrado director del Hospital de Santa Isabel, cargo que desempeñó por treinta años. El 14 de febrero de 1889 fue autorizado, mediante un decreto del Gobierno, para explicar cursos de clínicas generales médico-quirúrgicas en los hospitales de Matanzas. Dentro de la labor formativa que desarrolló hay que destacar el asesoramiento que brindó a María de Guía Miranda Rivero, primera mujer cubana que obtuvo oficialmente el título de comadrona.</p>
<figure id="attachment_87511" aria-describedby="caption-attachment-87511" style="width: 259px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Decreto-publicado-en-la-Gaceta-de-la-Habana-21-de-febrero-de-1889.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87511 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Decreto-publicado-en-la-Gaceta-de-la-Habana-21-de-febrero-de-1889-259x300.jpg" alt="" width="259" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Decreto-publicado-en-la-Gaceta-de-la-Habana-21-de-febrero-de-1889-259x300.jpg 259w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Decreto-publicado-en-la-Gaceta-de-la-Habana-21-de-febrero-de-1889-130x150.jpg 130w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Decreto-publicado-en-la-Gaceta-de-la-Habana-21-de-febrero-de-1889.bmp 465w" sizes="auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87511" class="wp-caption-text">Decreto publicado en la <em>Gaceta de la Habana</em>, 21 de febrero de 1889. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En premio a los méritos acumulados, la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana eligió a Manuel Zambrana Navia como académico corresponsal en Matanzas , el 12 de diciembre de 1897. Era el reconocimiento de la comunidad científica cubana a la consagración de un excelente médico y hombre de ciencia. Eso fue hasta su fallecimiento, el 16 de julio de 1910.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/manuel-zambrana-navia-historia-de-un-medico-matancero/">Manuel Zambrana Navia, historia de un médico matancero</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Federico Grande Rossi: las múltiples facetas de un médico eminente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Jul 2025 12:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Federico Grande Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Investigador, profesor, deportista, pintor, escritor: todas estas facetas se unieron en la personalidad del notable...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/destacados/federico-grande-rossi-las-multiples-facetas-de-un-medico-eminente/">Federico Grande Rossi: las múltiples facetas de un médico eminente</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Investigador, profesor, deportista, pintor, escritor: todas estas facetas se unieron en la personalidad del notable médico matancero Federico Grande Rossi.</strong></p>
<p>Nacido en Matanzas, el 14 de diciembre de 1866, <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Grande_Rossi">Federico Grande Rossi</a>, se graduó de bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana en 1881. Posteriormente inició los estudios de medicina en la Universidad de La Habana. El 25 de septiembre de 1888 realizó el ejercicio para obtener el título de licenciado en Medicina y Cirugía, que le fue expedido dos días después.</p>
<p><strong>Médico, patriota, profesor</strong></p>
<p>De 1890 a 1896 trabajó en el Laboratorio Histobacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica de La Habana. Sobre este momento trascendental de su vida expresó: “Un día, un buen día de mi suerte, de manos del doctor Domingo Madan atravesé aquel umbral, con hambre de estudio, a pedir trabajo”. En esta institución, también conocida como Laboratorio de la Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, fue discípulo del médico y bacteriólogo matancero Juan Nicolás Dávalos, sobre quien recordó que fue el “…maestro que puso entre mis dedos el primer tubo de cultivo…”. Años después, Federico Grande Rossi, recordó la significación de esta etapa para su formación profesional:</p>
<blockquote><p>“En medio del furor egoísta de la colonia, del desasosiego en el disneico medrar de un comercio que absorbía todas las actividades y ahogaba todas las iniciativas, entre el afanoso recelo del dominador que sentía entre su férrea mano crispada hincharse y hacerse poderoso el duro músculo del esclavo que ya mostraba encendido en la pupila el toque de luz del heroísmo; en medio de aquella atmósfera letal para la ciencia, hubo una mansión tranquila, una casa de paz y de trabajo, cuyo ancho portalón, siempre de par en par abierto, no estaba guardado por alguien que preguntase al paso quién era y cuál la patria del que entraba ni de dónde venía. Como los templos, era visitado solo por los curiosos y por los devotos”.</p>
<p>“Era el Laboratorio de la Crónica centro raro, único de aquella época. Un instituto europeo en medio de esta tierra de América colonial, en el que cada uno tenía amplia libertad para el estudio, copiosa colección de útiles, abundante provisión de lo que fuere necesario para las investigaciones, con la condición sola y precisa de ceder al periódico el fruto literario del estudio que emprendiese. Especie de alta escuela gratuita y afectuosa que pudieron aprovechar muchos de los graduados que salían de la Universidad de entonces sin saber objetivamente qué fuese una estructura, un germen, una enfermedad infecciosa, una reacción química, un fenómeno biológico”.</p></blockquote>
<p>En 1896 emigró a Estados Unidos, debido a la Guerra de Independencia, pues fue conspirador y auxiliar de los mambises. Ese mismo año incorporó su título de licenciado en el estado de la Florida, lo cual le permitió ejercer su profesión en Tampa hasta el final de la guerra, como lo demuestran los anuncios publicados en el periódico <em>The Tampa Morning Tribune</em>.</p>
<p>El 29 de abril de 1896, participó en la fundación del Club Profesional Federico de la Torre, que agrupó a médicos y farmacéuticos cubanos exiliados en Tampa. Esta organización, de la cual Federico Grande Rossi fue vicepresidente, se afilió al Partido Revolucionario Cubano. Entre las acciones que realizó estuvo la recopilación de material médico para enviar a Cuba, sobre todo instrumentos y material para curaciones quirúrgicas, botiquines y medicinas, además de armas y municiones. También capacitó como sanitarios a numerosos combatientes que se incorporaban al Ejército Libertador y vacunó expedicionarios que viajaban a Cuba. Estuvo entre los firmantes de la exposición que los emigrados cubanos acordaron enviar al Gobierno de la República en Armas, el 1 de noviembre de 1897. En este documento reiteraban su “incondicional apoyo” a la causa de la independencia.</p>
<figure id="attachment_87233" aria-describedby="caption-attachment-87233" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87233 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-de-agosto-de-1911-p.-4-300x96.jpg" alt="" width="300" height="96" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-de-agosto-de-1911-p.-4-300x96.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-de-agosto-de-1911-p.-4-150x48.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-de-agosto-de-1911-p.-4.jpg 515w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87233" class="wp-caption-text">Noticia en el <em>Diario de la Marina</em>, 2 de agosto de 1911, p. 4. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>De vuelta a la patria, se graduó como doctor en medicina en 1899. En 1900 fue nombrado catedrático auxiliar jefe del Laboratorio de Bacteriología y Patología Experimental de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, que desempeñó hasta 1911. Fue nombrado entonces profesor auxiliar jefe de Clínica de Patología General y Patología de Afecciones Intertropicales, plaza que ganó por oposición. En 1921 ascendió a profesor titular, en sustitución de <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Juan Guiteras Gener</a>.</p>
<p>Integró, en 1923, la comisión que elaboró las bases del proyecto de ley que concedería la autonomía docente y administrativa de la Universidad de La Habana. Esta fue presidida por el Rector, <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_de_la_Torre">Carlos de la Torre</a>, y otros destacados profesores, como <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Varela_Zequeira">José Varela Zequeira</a> y <a href="https://www.ecured.cu/Alfredo_Miguel_Aguayo_S%C3%A1nchez">Alfredo M. Aguayo</a>, además de los estudiantes Felio Marinello y <a href="https://www.ecured.cu/Julio_Antonio_Mella">Julio Antonio Mella</a>, entre otros.</p>
<figure id="attachment_87235" aria-describedby="caption-attachment-87235" style="width: 195px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87235 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi.jpg 391w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /><figcaption id="caption-attachment-87235" class="wp-caption-text">Caricatura de Federico Grande Rossi en la revista Médica. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Académico e investigador</strong></p>
<p>Integró, desde 1904, la Comisión de Higiene Especial, y desde 1905 la Comisión de Enfermedades Infecciosas. Formó parte, como secretario, del Comité de la República de Cuba, creado como parte del Congreso Internacional de Medicina que se celebró en Lisboa, Portugal, en 1906. En 1913 estuvo entre los miembros del Consejo Facultativo del Congreso de Madres de la República de Cuba. Presidió, en 1922, la Sección de Gastroenterología del VI Congreso Médico Latinoamericano, que sesionó en La Habana. El 9 de noviembre de 1938, Federico Grande Rossi estuvo entre los fundadores de la Sociedad de Microbiología de Cuba. Esa noche inaugural pronunció la conferencia titulada “El Laboratorio Santos Fernández”.</p>
<figure id="attachment_87241" aria-describedby="caption-attachment-87241" style="width: 265px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87241 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-31-de-enero-de-1924-265x300.jpg" alt="" width="265" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-31-de-enero-de-1924-265x300.jpg 265w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-31-de-enero-de-1924-132x150.jpg 132w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-31-de-enero-de-1924.jpg 463w" sizes="auto, (max-width: 265px) 100vw, 265px" /><figcaption id="caption-attachment-87241" class="wp-caption-text">Noticia donde se mencionó a Federico Grande Rossi, <em>Diario de la Marina</em>, 31 de enero de 1924. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana lo eligió como académico de número el 13 de enero de 1911. Por diversas razones debió ser aplazado el acto de recepción como nuevo académico, que se realizó el 25 de julio de 1913. El tema fue “Elogio póstumo al Dr. Juan N. Dávalos”, con lo cual rindió homenaje a uno de sus principales maestros y guías en el camino de la bacteriología y el estudio de las enfermedades infecciosas. Este le fue contestado por otro matancero, el doctor Enrique B. Barnet.</p>
<p>En la presentación de los méritos de Federico Grande Rossi como aspirante a académico, el doctor Francisco Paradela señaló:</p>
<blockquote><p>“El Dr. Grande Rossi, además de su mayor antigüedad en la obtención de sus grados universitarios, ha ejercido desde hace largos años y continúa ejerciendo, el profesorado como Catedrático de la Facultad a que pertenece, y desempeña actualmente el cargo de jefe del Laboratorio de una de las Escuelas de Medicina, que obtuvo por oposición. También pertenece al Laboratorio de la <em>Crónica Médico Quirúrgica</em>, en el que comenzó a prestar sus servicios desde el año 1890, o sea hace veinte años. Su cargo de jefe interino del Laboratorio de la Escuela de Medicina. lo obtuvo en 1901, y el de profesor auxiliar de la Facultad en 1900. Mereció también la distinción de ser electo en el Tercer Congreso Médico Pan Americano. que tuvo lugar en diciembre de 1901. Secretario de la primera de sus secciones, la de Medicina en general”.</p></blockquote>
<p>En la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana fue responsable de la contestación a los discursos de ingreso de los académicos Arístides Agramonte (1912) y Clemente Inclán (1929). También pronunció el discurso alusivo al acto de la celebración del octagésimo aniversario del natalicio de Carlos de la Torre y de haberle otorgado la Universidad de Jena el grado de Dr. Honoris Causa (1938). Le correspondió presentar, en 1917, un informe sobre el doctor José Filomeno Rodríguez y Acosta, quien aspiraba a ocupar un puesto de académico corresponsal en Matanzas.</p>
<figure id="attachment_87240" aria-describedby="caption-attachment-87240" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87240 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-30-de-octubre-de-1921-300x202.jpg" alt="" width="300" height="202" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-30-de-octubre-de-1921-300x202.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-30-de-octubre-de-1921-150x101.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-Diario-de-la-Marina-30-de-octubre-de-1921.jpg 467w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87240" class="wp-caption-text">Noticia sobre <em>Federico Grande Rossi</em>, Diario de la Marina, 30 de octubre de 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Dentro de la bibliografía de Federico Grande Rossi se destacó el libro <em>Descripción de un nuevo cladothrix</em> (1893), realizado con Enrique Acosta. Otra investigación, ¿Cuál es el promedio bio-químico de la orina normal en los habitantes de Cuba? (1901), realizada en colaboración con Manuel Ruiz Casabó, fue premiada en el certamen de la Asociación Medico Farmacéutica de Cuba. En 1904 estudió la bacteridia de Davaine en Cuba e introdujo una “modificación del tubo de Roux” para utilizar la papa como medio de cultivo de este microorganismo.</p>
<p>Fue asiduo colaborador de la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>. Allí insertó los reportes “Tratamiento del íctero catarral” (1892) y “La bacteridia de Davaine en Cuba” (1892). Acerca de los procedimientos de la bacteriología publicó “Desinfección de jeringuillas hipodérmicas” (1892), “Nuevo procedimiento para preparar gelatina” (1892) y “El filtro Chamberland” (1892). También sobre innovaciones como “Valor diagnóstico de la diarrea riziforme” (1892), “Técnica bacteriológica” (1893) y “Modificación del tubo de Roux” (1904).</p>
<p>Los resultados de las investigaciones “Análisis bacteriológico de aire” (1892), “Análisis bacteriológico del agua de Vento” (1892), los divulgó en las páginas de esta revista. Lo mismo hizo con “Contribución al estudio del icthiol” (1892), “Un caso de microcefalia” (1892), “La cal contra los mosquitos” (1901) y “Frutos de un matrimonio consanguíneo” (1903). También el “Extracto y resumen de los informes presentados a la Academia de Ciencias sobre fiebre amarilla” (1899) y “Tuberculosis bacilar experimental” (1902), entre otros.</p>
<p>Realizó numerosas investigaciones en colaboración con otros médicos y bacteriólogos cubanos. Varios de los resultados alcanzados pueden leerse en la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>. Junto a Enrique Acosta publicó “Análisis bacteriológico de polvo” (1892), “Análisis bacteriológico de los billetes del Banco Español de la Habana” (1892) y “Ureómetro práctico” (1892). Con el bacteriólogo matancero Juan Nicolás Dávalos dio a conocer, “Investigaciones médico-legales. Putrefacción del feto en Cuba” (1901). También acompañó a Enrique Acosta y Augusto Díaz Brito, como autor de “Diagnóstico precoz de la tuberculosis” (1904).</p>
<p>Fue autor, con Manuel Ruiz Casabó, de “Comprobación de la fiebre de Malta en la Habana” (1911), que vio la luz en los <em>Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana</em>. En esta revista también publicó “Historia de la fiebre amarilla” (1938). Dio a conocer, en las páginas de la revista <em>La Higiene</em>, numerosas biografías bajo en la sección “Médico cubanos contemporáneos”, con lo cual prestó un gran servicio a la historia de la medicina en Cuba. Publicó en este orden el <em>Elogio fúnebre del Dr. Julio San Martin y Carriera</em> (1907), que fue leído en la Universidad de la Habana el día 20 de septiempre de 1907.</p>
<p>Federico Grande Rossi fue miembro de la Sociedad de Higiene de París, también perteneció a la Sociedad de Estudios Clínicos y a la Sociedad Protectora de Animales y Niños de la Habana. Colaboró además en las revistas <em>Boletín de Sanidad</em>. Escribió la introducción del libro <em>Glosario de semiología</em> (1923), escrito por sus exalumnos Héctor Seigle y J. D. Freyre. En el Primer Congreso Médico Nacional (1905), presentó “Jaqueca oftalmológica”. Fue autor, además, de “Nuevo signo diagnóstico en el ulcus” (1917), trabajo que presentó en el Cuarto Congreso Médico Nacional.</p>
<figure id="attachment_87239" aria-describedby="caption-attachment-87239" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87239 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-relativa-al-Congreso-Internacional-de-Medicina-de-Lisboa-1906-300x91.png" alt="" width="300" height="91" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-relativa-al-Congreso-Internacional-de-Medicina-de-Lisboa-1906-300x91.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-relativa-al-Congreso-Internacional-de-Medicina-de-Lisboa-1906-150x46.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-relativa-al-Congreso-Internacional-de-Medicina-de-Lisboa-1906-720x220.png 720w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-relativa-al-Congreso-Internacional-de-Medicina-de-Lisboa-1906.png 723w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87239" class="wp-caption-text">Noticia relativa al Congreso Internacional de Medicina de Lisboa, 1906. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A Federico Grande Rossi se le reconoce la condición de ser uno de los iniciadores del método clínico en Cuba. Algunos estudiosos lo consideran, incluso, quien le dio verdadero carácter científico en nuestro país. La frase que legó: “El síntoma se haya dentro del cuerpo del enfermo y el signo en la cabeza del médico”, es citada con frecuencia.</p>
<p>Al conocerse la noticia del fallecimiento de Federico Grande Rossi, en La Habana, el 11 de julio de 1942, el sentimiento de pesar fue general. Se trataba, quizás, del último gran médico del siglo XIX cubano, alguien que había dejado huella en la ciencia de la nación. En todas las manifestaciones de duelo se hizo mención, además, a las distintas facetas que adornaron su condición de intelectual.</p>
<p><strong>Un médico multifacético</strong></p>
<p>Federico Grande Rossi sobresalió como defensor y cultivador del esperanto, lengua internacional creada por el polaco Ludwik Lejzer Zamenhof (1859-1917), con el objetivo de que fuera un idioma fácil de aprender y neutral, más adecuado para la comunicación internacional. Formó parte de la Sociedad Cubana para la Propagación del Esperanto, fundada en 1910, la cual presidió en el período anual correspondiente al año 1913.</p>
<p>Como deportista fue un experto tirador y se destacó en ese deporte en las primeras décadas del siglo XX. Integró el Club de Cazadores del Cerro, con el que ganó la modalidad de trap en 1916 con 85 puntos. Fue campeón en la de pichón dos años después, con 9. Fue campeón nacional en el tiro de platillos en 1917. En homenaje al prestigio bien ganado en este deporte, se le escogió como presidente de honor del Club de Cazadores de Matanzas. En su vida deportiva alcanzó 11 medallas de oro y 16 copas de honor.</p>
<figure id="attachment_87234" aria-describedby="caption-attachment-87234" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87234 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-a-la-derecha-con-la-copa-que-gano-en-el-campeonato-de-platillos-en-1917.-Le-acompana-Genaro-de-la-Vega.-Diario-de-la-Marina-14-septiembre-1917-300x289.jpg" alt="" width="300" height="289" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-a-la-derecha-con-la-copa-que-gano-en-el-campeonato-de-platillos-en-1917.-Le-acompana-Genaro-de-la-Vega.-Diario-de-la-Marina-14-septiembre-1917-300x289.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-a-la-derecha-con-la-copa-que-gano-en-el-campeonato-de-platillos-en-1917.-Le-acompana-Genaro-de-la-Vega.-Diario-de-la-Marina-14-septiembre-1917-150x145.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Federico-Grande-Rossi-a-la-derecha-con-la-copa-que-gano-en-el-campeonato-de-platillos-en-1917.-Le-acompana-Genaro-de-la-Vega.-Diario-de-la-Marina-14-septiembre-1917.jpg 422w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-87234" class="wp-caption-text">Federico Grande Rossi, a la derecha, con la copa que ganó en el campeonato de platillos en 1917. Le acompaña Genaro de la Vega. <em>Diario de la Marina</em>, 14 septiembre 1917. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Además de estas facetas de su quehacer, Federico Grande Rossi fue conocido como escritor, autor de poemas, cuentos y novelas. Utilizó el pseudónimo literario de “Mendo Méndez”, con el cual escribió en <em>El Mundo</em>, <em>El Mundo Ilustrado</em> y la <em>Revista de la Asociación Médico Farmacéutica de la Isla de Cuba</em>. Al respecto destacó Enrique B. Barnet en 1913:</p>
<blockquote><p>“No existe antagonismo alguno entre la Ciencia y el Arte: por líneas paralelas marchan ambas en busca de la verdad absoluta. Grande Rossi posee temperamento de verdadero artista. De progenie astur e itálica, engendro de las dos razas, tiene de la una las peculiaridades de su carácter retraído y apasionado y de la otra la savia artística que circula por sus venas. Aprecia con verdadero juicio los encantos de la música, que le arroba, pero no va jamás a buscarla al teatro, al concierto ni a la reunión. Dibuja primorosamente y pinta cuadros que no desdeñaría firmar un pintor de renombre, y obsequia con ellos a sus íntimos o los oculta en apartado rincón de su residencia. Maneja la prosa castellana con facilidad asombrosa, elegancia de giros y dominio completo del léxico…”.</p></blockquote>
<p>Acerca de las poesías que escribió, añadió Barnet:</p>
<blockquote><p>“Y versos ha escrito muchos, que yacen escondidos en ocultas gavetas o en las columnas de algunos periódicos con firma enmascarada. En cierta ocasión remitió un soneto a un certamen, que resultó premiado, y dejó abandonado el premio el día de la entrega para no despejar la incógnita de la firma y no aparecer reo de lo que pudiera calificarse por el vulgo como un delito, imperdonable a sus años y en un médico”.</p></blockquote>
<p>Además, señaló:</p>
<blockquote><p>“Posee el Dr. Grande Rossi una cultura extraordinaria, porque ha estudiado mucho. En la emigración afrontó hasta las matemáticas, después de haber revalidado su título de médico en la Florida. Conoce cuatro lenguas vivas y ha acometido el estudio de muchas materias relacionadas unas con la ciencia, otras con el arte. Tiene momentos de decepción, porque cree haber perdido el tiempo lastimosamente en muchos asuntos agradables, pero inútiles para la práctica de la vida, sin tener en cuenta que lo agra dable es útil y que no todo hade ponerse bajo el prisma del utilitarismo”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87244" aria-describedby="caption-attachment-87244" style="width: 153px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-novela-Any-Name.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87244 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-novela-Any-Name-153x300.jpg" alt="" width="153" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-novela-Any-Name-153x300.jpg 153w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-novela-Any-Name-77x150.jpg 77w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-de-la-novela-Any-Name.bmp 365w" sizes="auto, (max-width: 153px) 100vw, 153px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87244" class="wp-caption-text">Portada de la novela <em>Any Name</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los poemas y escritos firmados como “Mendo Méndez”, aparecen el cuento “Morfina” y la novela <em>Any Name</em> (1903). Esta última, cuya acción transcurre en New York, apareció en folletines del periódico <em>El Mundo </em>y también como libro<em>. </em>Escribió una romanza, con ese título y tema, junto al músico José Marín Varona, que se escuchó en conciertos y funciones teatrales habaneras. La revista <em>Letras</em> publicó sus cuentos “Pancho D.”, “Altruismo” y “Confesión”, en 1906. El poema «Siciliana», apareció en las páginas de <em>El Mundo Ilustrado </em>en 1907. En <em>La poesía revolución en Cuba</em> (1928), de la obra <em>Evolución de la Cultura Cubana</em>, está el poema “¡Alerta!”, escrito en la emigración. En sus últimas estrofas dice:</p>
<blockquote><p>“Una descarga cerrada</p>
<p>Anuncia combate fiero;</p>
<p>Para ir a la llamada</p>
<p>La hamaca es abandonada</p>
<p>Por el bravo guerrillero.</p>
<p>¡Al machete! ¡Voz de mando!</p>
<p>Pero antes que el clarín vibre,</p>
<p>Dijo, la hoja desnudando:</p>
<p>¡Me alegro! ¡Estaba sonando</p>
<p>Que la patria era ya libre!”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_87236" aria-describedby="caption-attachment-87236" style="width: 209px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-6.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-87236 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-6-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-6-209x300.jpg 209w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-6-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-6.bmp 306w" sizes="auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px" /></a><figcaption id="caption-attachment-87236" class="wp-caption-text">Foto de Federico Grande Rossi en la obra <em>Evolución de la Cultura Cubana</em> (1928). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, la obra más celebrada y conocida de Federico Grande Rossi es el cuento “Carga negra”. Este recibió un premio en un certamen de la revista <em>El Fígaro</em>. Se trata de un cuadro de costumbres cubanas en tiempo de la esclavitud. Sobresale por lo ingeniosa de la trama y la utilización creativa del lenguaje. Puede leerse en el quinto tomo de <em>La prosa en Cuba</em> (1928), de la colección <em>Evolución de la Cultura Cubana</em>.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/destacados/federico-grande-rossi-las-multiples-facetas-de-un-medico-eminente/">Federico Grande Rossi: las múltiples facetas de un médico eminente</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Médica: una revista de ciencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2025 12:17:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Mario E. Dihigo]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[revista Médica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 1 de julio de 1921 salió a la luz el primer número de la...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medica-una-revista-de-ciencia/">Médica: una revista de ciencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El 1 de julio de 1921 salió a la luz el primer número de la revista Médica, publicación científica matancera dedicada a la medicina y la cirugía.</strong></p>
<p><em>Médica</em> fue la tercera revista de temática científica que se publicó en Matanzas. Ese camino lo inició en 1866 el <em>Anuario de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales del Liceo de Matanzas</em>, del que se editó sólo un número. Le siguió, en 1894, la revista <em>Ciencias y Letras</em>, del Instituto de Segunda Enseñanza. A diferencia de estas publicaciones, que estuvieron adscritas a dos emblemáticas instituciones de la ciudad, <em>Médica</em> se fundó, y sostuvo, gracias al esfuerzo de un grupo de profesionales dedicados a la ciencia y el arte de curar.</p>
<p><strong>Inicio de un empeño </strong></p>
<p>“Profesión de fe” fue el título del primer texto publicado en <em>Médica</em>, subtitulada como «Revista mensual de medicina y cirugía», el 1 de julio de 1921. Fue escrito por <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, relevante médico y hombre de ciencia matancero, su primer director. Las ideas que expuso fueron las siguientes:</p>
<blockquote><p>“Todo el que publica un libro, edita un periódico o abre un cinematógrafo, cree más o menos sinceramente, que su obra ha venido a llenar un vacío. No vemos, pues, el inconveniente para que pensemos y digamos que nuestra Revista era algo deseado que no teníamos y cuya realización viene a representar la cristalización de nuestros esfuerzos y la materialización de nuestros ideales”</p>
<p>“<em>Médica</em> no es nuestra, es vuestra, sus páginas se abren a toda causa noble, se sentirá más honrada cuanto mayor sea el número de sus colaboradores, solicita y desea sinceramente el apoyo de todos los compañeros de profesión y muy especialmente de los que comparten la labor con nosotros en esta ciudad o están íntimamente relacionados por trabajar en esta provincia”.</p>
<p>“Guía sus pasos por la senda del compañerismo, convencida de que no siempre son los peores enemigos los de una misma profesión. Aspira a que las relaciones entre los médicos sean más que pura etiqueta y pretende servir de pretexto para que una mayor y más amplia inteligencia exista entre todos”.</p>
<p>“Saluda a sus colegas de la prensa médica, como podría hacerlo una hermana menor a otras mayores, sin gran experiencia, pero con una pureza de sentimiento y de intención que anida con frecuencia en las almas jóvenes”.</p>
<p>“Si la Revista es leída con interés y acogida con afecto, por nuestros compañeros, serán recompensados con creces los trabajos, sacrificios y afanes que nuestra labor traerá aparejados”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_86429" aria-describedby="caption-attachment-86429" style="width: 223px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86429 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mario-Emilio-Dihigo-Llanos-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mario-Emilio-Dihigo-Llanos-223x300.jpg 223w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mario-Emilio-Dihigo-Llanos-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Mario-Emilio-Dihigo-Llanos.jpg 307w" sizes="auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px" /><figcaption id="caption-attachment-86429" class="wp-caption-text">Foto de Mario E. Dihigo en 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Además de Dihigo, la redacción de <em>Médica</em> estuvo compuesta, en esta primera etapa, por Oscar Forest y Díaz como subdirector y Manuel de J. Ponte, jefe de redacción. Con posterioridad, Dihigo y Forest asumieron en conjunto la labor de dirección y Gustavo Loredo la administración, mientras Ponte se mantuvo al frente de la redacción. Se creó, además, un Comité de Redacción, que tuvo entre sus miembros a Julio Ortiz Coffigny, Florencio de La Portilla, Antonio Font Tió, <a href="https://www.ecured.cu/Filomeno_Rodr%C3%ADguez_Acosta">Filomeno Rodríguez Acosta</a>, Pascual Gispert, Luis A. Cuní, Armando Estorino y Carlos Trelles, entre otros.</p>
<p>La redacción y administración de <em>Médica</em>, estos años, se estableció en Milanés 19. El precio de la suscripción anual nacional era de tres pesos y de cuatro fuera del país. En 1928 se informó que la dirección sería asumida únicamente por Oscar Forest, tras renunciar Dihigo a esa responsabilidad que ambos compartían. Al año siguiente fue nombrado como codirector Filomeno Rodríguez Acosta, mientras que A. Soler Prats fue el nuevo administrador.</p>
<figure id="attachment_86431" aria-describedby="caption-attachment-86431" style="width: 234px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86431 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oscar-Forest-Diaz-234x300.jpg" alt="" width="234" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oscar-Forest-Diaz-234x300.jpg 234w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oscar-Forest-Diaz-117x150.jpg 117w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Oscar-Forest-Diaz.jpg 299w" sizes="auto, (max-width: 234px) 100vw, 234px" /><figcaption id="caption-attachment-86431" class="wp-caption-text">Foto de Oscar Forest en 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><em>Médica </em>dejó de publicarse en 1930 debido a varios factores. En el país se vivía una época convulsa y Matanzas no estaba ajena a las luchas políticas. De hecho, varios de los médicos involucrados en la revista fueron protagonistas de diversos acontecimientos ocurridos en la provincia. Además, según denunció el propio Dihigo, no se recibió el apoyo esperado por parte de gremio médico matancero.</p>
<figure id="attachment_86432" aria-describedby="caption-attachment-86432" style="width: 185px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86432 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1924-185x300.jpg" alt="" width="185" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1924-185x300.jpg 185w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1924-93x150.jpg 93w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1924.jpg 383w" sizes="auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px" /><figcaption id="caption-attachment-86432" class="wp-caption-text">Portada de <em>Médica</em> en 1924. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1942 se retomó nuevamente la publicación, esta vez como “Órgano Oficial de la Sociedad de Medicina y Cirugía”. El era nuevamente Mario E. Dihigo, con Manuel de J. Ponte como administrador. El Comité de Redacción quedó integrado por Guillermo Caballero, Lorenzo Haza Grasso y Juan F. Jorganes. La revista radicó entonces en Milanés 81, con un precio de suscripción anual de cinco pesos. Tuvo una frecuencia bimestral y se publicó hasta 1954.</p>
<p>El balance de la revista entre 1921 y 1954 fue altamente provechoso para la ciencia matancera y cubana. En la etapa comprendida entre 1921 y 1930 publicó 12 números por año, para un total de 120. Entre 1942 y 1954 fueron 78, a razón de seis anuales. Fueron casi 200 números de <em>Médica</em>, con cientos de artículos científicos, que conforman un inestimable legado de ciencia comprometida con la verdad, la sociedad de su tiempo y la profesión. La revista se sostuvo económicamente gracias a los aportes de los médicos de la provincia y, sobre todo, por la publicación de anuncios, entre los que se destacaron los relativos a medicamentos nacionales.</p>
<figure id="attachment_86493" aria-describedby="caption-attachment-86493" style="width: 189px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-11-feb-1929.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86493 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-11-feb-1929-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-11-feb-1929-189x300.jpg 189w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-11-feb-1929-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-11-feb-1929.bmp 387w" sizes="auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86493" class="wp-caption-text">Información referida a la publicación de anuncios en <em>Médica</em>, <em>Diario de la Marina</em>, 11 de febrero de 1929. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Los protagonistas</strong></p>
<p>Si se revisan los nombres de los autores que publicaron en <em>Médica</em>, se comprende la razón del alto nivel científico de que hizo gala. Junto a médicos apenas conocidos hoy, pero que eran personalidades relevantes de la sociedad matancera de su tiempo, aparecen otros que fueron figuras insignes de la medicina cubana.</p>
<figure id="attachment_86433" aria-describedby="caption-attachment-86433" style="width: 197px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86433 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1950-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1950-197x300.jpg 197w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1950-98x150.jpg 98w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-1950.jpg 401w" sizes="auto, (max-width: 197px) 100vw, 197px" /><figcaption id="caption-attachment-86433" class="wp-caption-text">Portada de <em>Médica</em> en 1950. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fueron numerosos los artículos científicos que publicó Mario E. Dihigo, quien fuera el alma de la revista en los dos períodos mencionados. Además de tratar temáticas de las ciencias médicas, dio a conocer testimonios, anécdotas y artículos de costumbres, relacionados con la práctica de su profesión. Varios de ellos formaron parte de algunos de los libros que publicó posteriormente, como <em>Coprolitos</em> (1928) o <em>Capullitos de alelí</em> (1939).</p>
<p>Entre los trabajos médicos que Dihigo dio a conocer, sobresalen “Un caso de epidermofitosis generalizada” (1922) y “Lucha antivenérea” (1924). También “El campo por dentro. Quince días de médico interino” (1923), así como “Dr. Gabriel Casuso” (1923). Otros que pueden mencionarse son “El Día de la Medicina Americana” (1951), “a celebración del Día del Médico” (1952) “Los actos del Día del Médico” (1953).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="MDHs0cKoj9"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medico-maestro-mario-emilio-dihigo/">El médico y maestro Mario Emilio Dihigo Llanos</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«El médico y maestro Mario Emilio Dihigo Llanos» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medico-maestro-mario-emilio-dihigo/embed/#?secret=6WcVGhcWc1#?secret=MDHs0cKoj9" data-secret="MDHs0cKoj9" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><em>Médica</em> publicó tres trabajos científicos de Armando Carnot Veulens, quien tuvo estrechas relaciones con la revista y sus redactores. Los artículos de su autoría permiten valorar como hombre de ciencia a quien ha sido encasillado en nuestra historia por su labor política y su condición de “médico de los pobres”. Estos fueron “Monstruo doble parasitario tipo heteradelfo” (1924)”, “Una operación en el Hospital Civil. Así se da una clínica en Matanzas” (1924) y “Úlcera gástrica sifilítica. Casos tratados con el yodo bismutado de quina” (1925).</p>
<p>También fueron publicados los resultados de las investigaciones realizadas por el eminente cardiólogo yumurino Filomeno Rodríguez Acosta. Fue el caso de “Semiología de los soplos de la punta del corazón” (1922) y “Causas que determinan un aumento de mortalidad por afecciones cardio-arteriales” (1923). También “Tratamiento de la angina de pecho” (1924), “Estrechez mitral funcional” (1925) y “Cuestiones de cardiología. Angina de echo e infarto cardíaco” (1954).</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="UVYn9BW8yk"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/filomeno-rodriguez-acosta-medico-corazon/">Filomeno Rodríguez Acosta, médico de corazón</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Filomeno Rodríguez Acosta, médico de corazón» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/filomeno-rodriguez-acosta-medico-corazon/embed/#?secret=e4n7FJnASG#?secret=UVYn9BW8yk" data-secret="UVYn9BW8yk" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Además, en <em>Médica</em>, publicaron con determinada sistematicidad, autores como Oscar Forest, Jorge A. Trelles, Manuel de J. Ponte, Julio Ortiz Conffigny, entre otros. También fueron recibidas colaboraciones de médicos habaneros como <a href="https://www.ecured.cu/Octavio_Montoro">Octavio Montoro</a>, José A. Presno y Jorge Le Roy.</p>
<p><strong>Tesoro histórico y científico</strong></p>
<p>Buena parte de la historia de la medicina matancera está en las páginas de <em>Médica</em>. Acerca de figuras conocidas como “Adolfo Lecuona y Madan” y “Armando Carnot Veulens” (1950) escribió Antonio Font Tió, mientras que sobre la vida y obra de “Antonio Font Cuesta” (1950) lo hizo Juan Guerra Iglesia. Hoy es posible investigar sobre médicos matanceros casi desconocidos, pero con una obra relevante en su tiempo, gracias a las biografías o trabajos originales publicados en <em>Médica</em>. Ha sido el caso, por ejemplo, de Alberto Jiménez Plá y Pedro Ramos Báez.</p>
<p>Del primero, destacado ortopédico que sobresalió por las innovaciones realizadas en su especialidad, publicó varios trabajos. Fue el caso de “Tratamiento de las fracturas por tracción esquelética” (1942) y “Tratamiento de las fracturas de clavícula” (1943). También “Fractura del maxilar inferior” (1944), “Tratamiento conservador de las fracturas cerradas” (1947) y “Tratamiento quirúrgico de las fracturas” (1949). También le dedicó sentidos escritos tras su muerte a causa de un accidente automovilístico en 1949.</p>
<p>De Pedro Ramos Báez, <em>Médica</em> dio a conocer “Los tres genuinos pioneros del descubrimiento de la transmisión y de la erradicación de la fiebre amarilla. <a href="https://www.ecured.cu/Carlos_J._Finlay">Finlay</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Guiteras_Gener">Guiteras</a>, Hoffmann” (1952). Este fue el discurso que pronunciaba Ramos Báez al momento de sufrir un derrame cerebral que le causo la muerte momentos después. También acogió en sus páginas la biografía “Dr. Pedro Ramos Báez” (1951), por Eduardo G. Catá.</p>
<p>Cuando falleció el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Vald%C3%A9s_Anciano">José Antonio Valdés Anciano</a>, <em>Médica</em> le rindió fervoroso tributo en el número de marzo de 1923, a quien había sido profesor universitario de los jóvenes redactores de la revista. Al decir de Mario E. Dihigo, era</p>
<blockquote><p>“…un homenaje, modesto, pero sincero y merecidísimo en el que sus compañeros, sus discípulos y sus coterráneos quieren hacer pública exteriorización de los sentimientos de amistad, cariño, admiración y respeto que supo despertar en ellos el ilustre desaparecido”.</p></blockquote>
<p>En ese número se publicaron las palabras de Valdés Anciano en el álbum de graduados de medicina en la Universidad de La Habana, del año 1921, bajo el título “Curar algunas veces, aliviar a menudo y consolar siempre”. Además, entre varios otros dedicados al destacado galeno, apareció el trabajo “El Dr. José Valdés Anciano», con un recuento bibliográfico de su obra, escrito por Carlos M. Trelles.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="b1KFusDQLJ"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/">José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/embed/#?secret=vRPnh2JWoX#?secret=b1KFusDQLJ" data-secret="b1KFusDQLJ" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>En noviembre de 1925, <em>Médica</em> dedicó todas sus páginas a recordar a Juan Guiteras Gener, figura insigne de la medicina cubana y matancera, que había fallecido el 28 de octubre. Sobresalió la introducción, que se tituló “Ofrenda”, donde se planteó</p>
<blockquote><p>“La redacción de <em>Médica</em>, de rodillas ante una tumba recién cerrada, ruega porque las virtudes y los prestigios del Dr. Guiteras no sean en lo adelante raras cualidades que adornen a nuestros hombres dirigentes, sino los motivos en que a diario de inspiren para el mejor cumplimiento del deber”.</p></blockquote>
<p>Resaltan de este número la “Alocución pronunciada por el Dr. Juan Guiteras en la asamblea de constitución de la Federación Médica de Cuba el 24 de Octubre de 1925”. También los “Apuntes para la biografía de Juan Guiteras. Sus antecedentes de familia, primeros años y estudios”, del historiador José A. Escoto. Además, se publicaron evocaciones de Carlos E. Finlay, Jorge Le Roy, José A. Presno y Gonzalo E. Aróstegui, entre otros. Como especial detalle, reprodujo la última foto de Juan Guiteras, en la Finca Benavides, meses antes de su fallecimiento.</p>
<figure id="attachment_86428" aria-describedby="caption-attachment-86428" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ultima-foto-de-Juan-Guiteras.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86428 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ultima-foto-de-Juan-Guiteras-300x253.jpg" alt="" width="300" height="253" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ultima-foto-de-Juan-Guiteras-300x253.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ultima-foto-de-Juan-Guiteras-150x126.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Ultima-foto-de-Juan-Guiteras.bmp 509w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-86428" class="wp-caption-text">Última foto tomada a Juan Guiteras Gener y publicada en la revista <em>Médica</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><em>Médica</em> es, además, la principal fuente para conocer la visita que hizo el médico William Sharpe a Matanzas en agosto y diciembre de 1925. Este fue un destacado neurocirujano estadounidense, primer presidente de la Asociación Médica Panamericana. La revista dio a conocer la conferencia “Recientes progresos en el campo de la cirugía del sistema nervioso” (1925), además de una “Carta del Presidente de la Pan American Medical Society” (1925). De este autor también publicó “Impresiones médicas de la América del Sur” (1925), “Impresiones médicas de la ciudad de México” (1925) e “Impresiones médicas de las Antillas” (1926). Además, “La anatomía patológica y el tratamiento de las lesiones traumáticas crónicas del cerebro” (1925) y “El tratamiento operatorio de la hidrocefalia” (1925).</p>
<figure id="attachment_86439" aria-describedby="caption-attachment-86439" style="width: 182px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86439 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-182x300.jpg" alt="" width="182" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-182x300.jpg 182w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi-91x150.jpg 91w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Adolfo-Valhuerdi.jpg 352w" sizes="auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px" /><figcaption id="caption-attachment-86439" class="wp-caption-text">Caricatura del médico Adolfo Valhuerdi en <em>Médica</em>. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro elemento a destacar es la parte artística de <em>Médica</em>. Sobresalió por la utilización de caricaturas, debidas a la pluma de Oscar Forest, para homenajear a profesionales destacados, no sólo médicos, sino también farmacéuticos. Cada caricatura iba acompañada de un texto humorístico, lo cual resalta su valor como obra de arte en cada caso. La serie “Nuestros maestros”, se dedicó a quienes había sido los profesores de sus redactores en la Universidad de La Habana, como los también matanceros <a href="https://www.ecured.cu/Eusebio_Hern%C3%A1ndez">Eusebio Hernández</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Tom%C3%A1s_Coronado_Interi%C3%A1n">Tomás V. Coronado</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Federico_Grande_Rossi">Federico Grande Rossi</a> y José A. Valdés Anciano. La serie “De nuestro patio”, abarcó figuras de la ciudad de Matanzas. Fue el caso de Adolfo Valhuerdi, Armando Carnot, Ernesto Triolet, Juan F. Tamargo, Luis Ortiz Coffigny, Luis A. Cuní, Luis Tapia, Miguel A. Beato y el propio Mario E. Dihigo, entre otros.</p>
<p><strong>Persistencia de un camino</strong></p>
<p>Treinta años después del último número de <em>Médica</em>, reapareció en 1984. Lo hizo como “Órgano Oficial de Consejo de Sociedades Científicas” y existió hasta 1990. Volvió a editarse en diciembre de 1997, esta vez como <em>Revista Médica Electrónica </em>y en formato digital. En ambos casos se proclamó heredera de la revista <em>Médica</em> fundada en 1921.</p>
<figure id="attachment_86434" aria-describedby="caption-attachment-86434" style="width: 220px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-86434 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Profesion-de-fe-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Profesion-de-fe-220x300.jpg 220w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Profesion-de-fe-110x150.jpg 110w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Profesion-de-fe.jpg 348w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /><figcaption id="caption-attachment-86434" class="wp-caption-text">«Profesión de fe», primer texto de <em>Médica</em> en 1921. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sobre el enfoque y alcance de la <em>Revista Médica Electrónica</em>, la publicación planea en su sitio web, que</p>
<blockquote><p>“…es una publicación científica especializada, concebida para que investigadores, académicos, estudiantes y demás actores sociales que integran el sector profesional o se mantienen vinculados con áreas afines al campo de la salud, tanto en Cuba, América Latina como en el resto del mundo, publiquen y compartan los resultados de sus investigaciones y otros documentos relacionados con su quehacer científico. Es editada por la <em>Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas</em>, en colaboración con la <em>Editorial Ciencias Médicas</em>, La Habana, y está registrada bajo el ISSN 1684-1824 y RNPS 1819”.</p></blockquote>
<p>La revista <em>Médica</em> ha sido la expresión de un legado de ciencia e investigación. Forma parte de la tradición científica de una ciudad y un territorio, que reconoce sus raíces y la herencia legada por los fundadores. Continuarla es el mejor homenaje.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/medica-una-revista-de-ciencia/">Médica: una revista de ciencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Julio Ortiz Coffigny: el médico y conspirador que amó a Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jun 2025 16:14:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Ortiz y Coffigny]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2025 se conmemora el 170 aniversario del nacimiento del médico matancero Julio Ortiz Coffigny....</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/julio-ortiz-coffigny-el-medico-y-conspirador-que-amo-a-matanzas/">Julio Ortiz Coffigny: el médico y conspirador que amó a Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 2025 se conmemora el 170 aniversario del nacimiento del médico matancero Julio Ortiz Coffigny. Además, este 11 de junio, se cumplió 95 años de su fallecimiento.</strong></p>
<p>La casa de la calle Contreras número 36, donde hoy radica el Museo de Arte de Matanzas, fue el lugar de nacimiento de Julio Ortiz Coffigny, el 27 de junio de 1855. En este mismo sitio, su hogar de toda la vida, falleció el 11 de junio de 1930.</p>
<figure id="attachment_85347" aria-describedby="caption-attachment-85347" style="width: 274px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85347 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-1.jpg" alt="" width="274" height="170" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-1.jpg 274w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Fachada-casa-1-150x93.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 274px) 100vw, 274px" /><figcaption id="caption-attachment-85347" class="wp-caption-text">Fachada de la cada del doctor Julio Ortiz Coffigny. Fuente: Ecured.</figcaption></figure>
<p>Fue estudiante del célebre Colegio La Empresa, donde hizo gala de su inteligencia y aplicación. Por los resultados alcanzados, en 1864 recibió un Diploma Honorífico otorgado por la Junta de Instrucción Pública de la ciudad de Matanzas. El 7 de junio de 1871 Julio Ortiz Coffigny aprobó los exámenes de rigor para obtener el título de Bachiller. Meses más tarde, en octubre, solicitó matricular en el curso preparatorio para ingresar en la Universidad de La Habana con el objetivo de estudiar la carrera de Medicina.</p>
<p><strong>El médico y conspirador</strong></p>
<p>Sin embargo, un triste acontecimiento que sacudió a toda Cuba modificó esa intención. Los hechos que culminaron en el injusto fusilamiento de los estudiantes de medicina el 27 de noviembre, motivaron que su padre decidiera enviarlo a Francia. Por esta razón, viajó a Montpellier, donde estudió los tres primeros años de la carrera, que culminó en París el 20 de diciembre de 1881. La tesis que defendió se tituló <a href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k5620311t.r=Du%20Rhumatisme%20c%C3%A9r%C3%A9bral%20et%20en%20particulier%20de%20son%20traitement%20par%20la%20m%C3%A9thode%20r%C3%A9frig%C3%A9rante?rk=21459;2"><em>Du Rhumatisme cérébral et en particulier de son traitement par la méthode réfrigérante</em></a>.</p>
<figure id="attachment_85351" aria-describedby="caption-attachment-85351" style="width: 184px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tesis-1881.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85351 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tesis-1881-184x300.jpg" alt="" width="184" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tesis-1881-184x300.jpg 184w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tesis-1881-92x150.jpg 92w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-tesis-1881.bmp 488w" sizes="auto, (max-width: 184px) 100vw, 184px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85351" class="wp-caption-text">Portada de la tesis defendida por Julio Ortiz Coffigny. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Una vez graduado, se trasladó a España. Allí realizó la reválida del título en la Universidad Central de Madrid, tras lo cual recibió el grado de Licenciado en Medicina y Cirugía el 10 de marzo de 1882. Por último, el 30 de junio de ese mismo año, realizó en la Universidad de La Habana el ejercicio que se exigía legalmente para poder ejercer como médico.</p>
<figure id="attachment_85355" aria-describedby="caption-attachment-85355" style="width: 236px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85355 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Julio-Ortiz-Coffigny-236x300.png" alt="" width="236" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Julio-Ortiz-Coffigny-236x300.png 236w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Julio-Ortiz-Coffigny-118x150.png 118w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Julio-Ortiz-Coffigny.png 457w" sizes="auto, (max-width: 236px) 100vw, 236px" /><figcaption id="caption-attachment-85355" class="wp-caption-text">Foto del doctor Julio Ortiz Coffigny. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Durante los años que estuvo fuera de su patria, el joven Julio Ortiz Coffigny se vinculó a su ciudad natal mediante el envío de artículos científicos a sus principales periódicos. Un ejemplo es el titulado “Instituto de Francia”, que se publicó en el Diario de Matanzas el 21 de noviembre de 1878.</p>
<p>Al mismo tiempo, dio a conocer en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em>, el artículo “Quiste hidático del hígado comunicando con el canal hepático; paso de vesículas de equinococos por el canal hepático y colédoco, produciendo un acceso doloroso semejante a un cólico hepático; hepatitis intersticial; peritonitis; desarrollo de una endocarditis vegetante favorecida por un mal estado general” (1879).</p>
<p>Una vez graduado, Julio Ortiz Coffigny volvió a Francia para ejercer como médico por un breve período. Ya establecido en Matanzas de forma definitiva, ingresó como socio del Liceo de Matanzas en septiembre de 1882. Estuvo entre los miembros que fundaron la Sección de Ciencias el 30 de octubre del propio año. Participó en este empeño, que lamentablemente no fructificó, junto a destacados médicos de Matanzas, como los veteranos Bonifacio Carbonell y Esteban Llorach, así como jóvenes promesas de la medicina matancera, como <a href="https://www.ecured.cu/Domingo_Madan_Bebelagua">Domingo L. Madan</a>, Félix de Vera y Antonio Font.</p>
<figure id="attachment_85358" aria-describedby="caption-attachment-85358" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85358 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-A.-del-Y.-27-agosto-1889-p.-1-300x117.jpg" alt="" width="300" height="117" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-A.-del-Y.-27-agosto-1889-p.-1-300x117.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-A.-del-Y.-27-agosto-1889-p.-1-150x59.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncios-A.-del-Y.-27-agosto-1889-p.-1.jpg 721w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-85358" class="wp-caption-text">Anuncio de la consulta del doctor Julio Ortiz Coffigny, Aurora del Yumurí, 27 agosto 1889. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1887 Julio Ortiz Coffigny comenzó a ejercer como médico, especialmente como cirujano. Al siguiente año fue nombrado subdelegado de Medicina en la Junta Municipal de Sanidad. Entre las nuevas técnicas médicas que introdujo en su práctica como cirujano estuvo la cirugía aséptica y antiséptica. Estuvo además entre los fundadores, el 8 de diciembre de 1892, del Centro Médico Farmacéutico de Matanzas. Laboró de forma activa en la Casa de Beneficencia de Matanzas y en 1897 fue nombrado presidente interino de la Junta de Patronos de la institución.</p>
<figure id="attachment_85361" aria-describedby="caption-attachment-85361" style="width: 257px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Social-agosto-1930.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85361 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Social-agosto-1930-257x300.jpg" alt="" width="257" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Social-agosto-1930-257x300.jpg 257w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Social-agosto-1930-128x150.jpg 128w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Social-agosto-1930.bmp 456w" sizes="auto, (max-width: 257px) 100vw, 257px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85361" class="wp-caption-text">Foto del doctor Julio Ortiz Coffigny publicada en la revista Social, agosto 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Es muy posible que Julio Ortiz Coffigny estuviese implicado en los preparativos matanceros del alzamiento del 24 de febrero de 1895. En julio de 1895, la Delegación del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York orientó la reorganización del Comité Revolucionario de Matanzas, que llegó a presidir. Desde esta responsabilidad coordinó acciones para ayudar a las tropas mambisas en Matanzas, tanto con hombres como con pertrechos de guerra.</p>
<p>La condición de médico prestigioso le libró de las sospechas de las autoridades españolas y nunca fue descubierto. Utilizó el pseudónimo Fabio, nombre que tuvo uno de sus hijos. Es conocida la atención médica que prestó, junto al doctor Alberto Schweyer, a las víctimas de la Reconcentración. Con ese objetivo creó un hospital en los terrenos del Palmar de Junco, al que llamó San Pedro, y después otro en la Quinta La Monona, del barrio de la Playa.</p>
<p><strong>En el Hospital Civil</strong></p>
<p>Tras el fin de la guerra y en plena ocupación militar estadounidense, no desmayó en sus afanes patrióticos. Solicitó, junto a un grupo de matanceros, la retirada de la estatua de <a href="https://www.ecured.cu/Fernando_VII_de_Espa%C3%B1a">Fernando VII</a> que existía en la Plaza de Armas y su sustitución por una de <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>. Al ser nombrado director del Hospital de Santa Isabel el 1 de junio de 1899, demandó que este fuera devuelto por las tropas yanquis que lo ocupaban, lo cual logró el 5 de junio de 1900.</p>
<figure id="attachment_85363" aria-describedby="caption-attachment-85363" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hospital-Civil-en-1902.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85363 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hospital-Civil-en-1902-300x192.jpg" alt="" width="300" height="192" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hospital-Civil-en-1902-300x192.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hospital-Civil-en-1902-150x96.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Hospital-Civil-en-1902.bmp 717w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85363" class="wp-caption-text">El Hospital Civil de Matanzas en 1902. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Este mismo año, Julio Ortiz Coffigny participó en la fundación, el 8 de octubre, de la Escuela de Enfermeras de Matanzas. El núcleo inicial de este centro educativo fue un grupo de muchachas que se estaban formando como tales en el Hospital de Santa Isabel. En esta escuela impartió la asignatura Práctica Quirúrgica. Acerca de esta iniciativa, planteó en 1902:</p>
<blockquote><p>“Anexa al hospital, ha sido fundada hace más de un año y muy pronto se han visto sus favorables resultados, no solamente porque el servicio que este organismo presta en el hospital es incomparablemente mejor que el del antiguo personal, sino porque se ha abierto a la mujer cubana un nuevo campo donde hacer valer sus indiscutibles cualidades”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85365" aria-describedby="caption-attachment-85365" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Archivos-de-la-Policlinica-1904.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85365 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Archivos-de-la-Policlinica-1904-300x123.jpg" alt="" width="300" height="123" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Archivos-de-la-Policlinica-1904-300x123.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Archivos-de-la-Policlinica-1904-150x61.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Archivos-de-la-Policlinica-1904.bmp 760w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85365" class="wp-caption-text">Noticia sobre el Hospital Civil de Matanzas, publicada en la revista Archivos de la Policlínica, 1904. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el Hospital de Santa Isabel, después denominado Hospital Civil de Matanzas, Julio Ortiz Coffigny desarrolló una sistemática labor científica que consolidó su prestigio como cirujano. Allí realizó, el 17 de mayo de 1901, por primera vez en Matanzas, una histerectomía. Hizo cesáreas y laparotomías que fueron verdaderos desafíos para su tiempo. Dirigió este centro asistencial hasta 1929, donde desempeñó un papel relevante en la formación de nuevos médicos matanceros. Sobresalió por su dedicación a la atención de los afectados durante la epidemia de gripe española en 1918.</p>
<figure id="attachment_85367" aria-describedby="caption-attachment-85367" style="width: 190px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-13-junio-1930.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85367 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-13-junio-1930-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-13-junio-1930-190x300.jpg 190w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-13-junio-1930-95x150.jpg 95w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-13-junio-1930.bmp 431w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85367" class="wp-caption-text">Foto del doctor Julio Ortiz Coffigny, Diario de la Marina, 13 de junio de 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Al respecto señaló el médico Alberto Schweyer Lamar en 1910:</p>
<blockquote><p>“El Hospital de «Santa Isabel y San Nicolás», establecimiento de carácter provincial, es una institución que justificadamente honra a Matanzas por la inteligente dirección que le imprime el Dr. Julio Ortiz, ya acreditado cirujano de nuestro país, y a quien secundan otros dos Médicos Internos y uno de Visitas, más un cuerpo de Enfermeras ya maestras en la asistencia hospitalaria. Hace buena tal afirmación el movimiento de enfermos habido en 1908, ascendente a 1250 entrados por 1033 salidos y solo 130 defunciones—10 % de mortalidad—operaciones practicadas 273, de las cuales 206 han sido de cirugía mayor, con inmejorable éxito”.</p></blockquote>
<p>Uno de sus discípulos, el doctor Oscar Forest, rememoró en una ocasión:</p>
<blockquote><p>“Este hospital Santa Isabel dirigido por el Dr. Ortiz fue centro de actividades quirúrgicas y verdadera escuela donde unos y otros completaban y aprendían las distintas técnicas operatorias muy mal ensenadas entonces en la Universidad. Sólo viendo operar al Dr. Ortiz se aprendía cirugía. Yo puedo decir que mis conocimientos quirúrgicos los inicié a su lado y además adquirir esa decisión y sangre fría con que él abordaba los casos más graves”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85369" aria-describedby="caption-attachment-85369" style="width: 296px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-27-de-noviembre-de-1927.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85369 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-27-de-noviembre-de-1927-296x300.jpg" alt="" width="296" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-27-de-noviembre-de-1927-296x300.jpg 296w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-27-de-noviembre-de-1927-148x150.jpg 148w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-27-de-noviembre-de-1927.bmp 496w" sizes="auto, (max-width: 296px) 100vw, 296px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85369" class="wp-caption-text">Noticia sobre el homenaje recibido por Julio Ortiz Coffigny, Diario de la Marina, 27 de noviembre de 1927. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Julio Ortiz Coffigny estuvo entre las principales figuras de la Sociedad de Estudios Clínicos de Matanzas, fundada en 1912 por el médico <a href="https://www.ecured.cu/Filomeno_Rodr%C3%ADguez_Acosta">Filomeno Rodríguez Acosta</a>. También formó parte de la Asociación Cívica Cubana y estuvo entre los organizadores de los Juegos Florales que esta celebró en 1916. Presidió el Liceo de Matanzas entre 1916 y 1918. Fue nombrado Cónsul de Bélgica en Matanzas en 1919 y el 5 de enero de 1920 le fue concedido el Execuátur por el presidente <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Garc%C3%ADa_Menocal">Mario García-Menocal</a> para ejercer las funciones inherentes a ese cargo.</p>
<figure id="attachment_85370" aria-describedby="caption-attachment-85370" style="width: 199px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-en-Medica-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85370 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-en-Medica-1-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-en-Medica-1-199x300.jpg 199w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-en-Medica-1-100x150.jpg 100w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Foto-en-Medica-1.bmp 439w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85370" class="wp-caption-text">Foto de doctor Julio Ortiz Coffigny publicada en la revista Médica en 1951. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue uno de los vicepresidentes del Tercer Congreso Médico Nacional, realizado en 1914. Además, presentó el trabajo titulado “Quiste congénito del hígado, en una niña de cinco años. Extirpación de la bolsa propia y más supialisación de la cavidad que ocupaba en el hígado. Curación”. También estuvo en la Primera Conferencia de Beneficencia y Corrección en 1902, donde integró el comité de “Hospitales, dispensarios y enfermeras”. En el cuarto de estos eventos (1905), formó parte de la sección de “Enfermos, locos y degenerados”.</p>
<figure id="attachment_85372" aria-describedby="caption-attachment-85372" style="width: 187px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85372 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Julio-Ortiz-Coffigny-en-Medica-187x300.jpg" alt="" width="187" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Julio-Ortiz-Coffigny-en-Medica-187x300.jpg 187w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Julio-Ortiz-Coffigny-en-Medica-94x150.jpg 94w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-de-Julio-Ortiz-Coffigny-en-Medica.jpg 476w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /><figcaption id="caption-attachment-85372" class="wp-caption-text">Caricatura y texto jocoso sobre el doctor Julio Ortiz Coffigny en la revista Médica. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Publicó artículos en varias revistas científicas, en los cuales divulgó los resultados de su desempeño como médico. Por ejemplo, en la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> dio a conocer “Quiste del ovario tratado con éxito por inyecciones yodadas” (1889). También colaboró con <em>El Progreso Médico</em> y <em>Revista Médica Cubana</em>. Fue autor del folleto <em>Memoria que presenta a la Junta de Patronos del Hospital Civil Matanzas el Director del mismo Dr. Julio Ortiz y Coffigny</em> (1903).</p>
<p>Estuvo entre los redactores de la revista matancera <em>Médica</em>, junto a un grupo de jóvenes médicos encabezado por <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>. En ella publicó “Nota sobre una rara complicación de la gastro-enterostomía” (1923) y “Recuerdos”, donde rememoró la obra del destacado neurólogo matancero <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Vald%C3%A9s_Anciano">José Antonio Valdés Anciano</a>.</p>
<p><strong>Homenajes</strong></p>
<p>En su larga y fructífera vida como médico, Julio Ortiz Coffigny recibió varios homenajes. El 16 de marzo de 1923 fue electo académico corresponsal de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Recibió, el 19 de noviembre de 1927, en su grado de Caballero, la Orden de Carlos Manuel de Céspedes, la más alta que se concedía en Cuba en aquel momento. Le fue otorgada junto al doctor Adolfo Lecuona Madan, otro relevante médico y patriota matancero.</p>
<figure id="attachment_85373" aria-describedby="caption-attachment-85373" style="width: 195px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-12-de-junio-1930-noticia.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85373 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-12-de-junio-1930-noticia-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-12-de-junio-1930-noticia-195x300.jpg 195w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-12-de-junio-1930-noticia-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M-12-de-junio-1930-noticia.bmp 357w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85373" class="wp-caption-text">Noticia en el Diario de la Marina, 12 de junio de 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Al morir, Julio Ortiz Coffigny fue recordado como uno de los más eminentes hijos de Matanzas. Acerca de lo mucho que amaba a su ciudad natal, escribió el corresponsal del <em>Diario de la Marina</em>:</p>
<blockquote><p>“Eminente como cirujano, consagrado como clínico, con fortuna propia, y relaciones sociales, e influencias inmensísimas, constantemente era invitado el doctor Ortiz a trasladarse a La Habana, campo el más adecuado a su gigantesca personalidad: pero rehusó siempre dejar a su amada ciudad, y apegado a su casa, a sus tradiciones, al culto a su abolengo y a su apellido, vivió feliz, tranquilo y conforme en la modesta población a la que adoraba con apasionamiento”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_85375" aria-describedby="caption-attachment-85375" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-85375 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular-300x34.jpg" alt="" width="300" height="34" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular-300x34.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular-150x17.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular-768x86.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/D-de-la-M.-12-junio-1930-titular.bmp 943w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-85375" class="wp-caption-text">Titular de la primera página del Diario de la Marina, 12 de junio de 1930. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/julio-ortiz-coffigny-el-medico-y-conspirador-que-amo-a-matanzas/">Julio Ortiz Coffigny: el médico y conspirador que amó a Matanzas</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Las sesiones científicas públicas de 1868 en el Liceo de Matanzas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 19:47:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Liceo de Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Sección de Ciencias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1868 la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas realizó...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En 1868 la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas realizó varias sesiones científicas públicas. En ellas, puso la medicina al alcance de todos.</strong></p>
<p>La Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo de Matanzas, fundada el 2 de noviembre de 1864, tuvo un comienzo caracterizado por el estudio de las disciplinas que le daban nombre. La química, la mineralogía, la meteorología, la botánica y la zoología, fueron sus primeras preocupaciones. Sin embargo, desde sus inicios agrupó a varios médicos como Sebastián A. de Morales, José López Benavides y Juan F. Prieto.</p>
<p>La posterior incorporación de otros facultativos de la ciudad influyó en el aumento del interés por esta ciencia desde 1866 e incluso, determinó la creación de una Subsección de Medicina y Cirugía. Entre los médicos que formaron parte de la Sección, estuvieron Domingo y Pedro Cartaya, Manuel M. Carrerá, Diego Jiménez, Agustín Pinto y Esteban Llorach. También lo hicieron Evaristo C. Cálvez, Benito Solano y Manuel Zambrana.</p>
<p>En octubre de 1866 comenzó en Matanzas una epidemia de viruelas, de las más terribles que azotaron a Cuba en el pasado siglo. La Sección habilitó un Dispensario Vaccinal en el Liceo y nombró una Comisión de Vacunas formada por varios médicos, para suministrar de forma pública y gratuita ese medio preventivo. Este hecho influyó de forma significativa en la atención que la institución prestó a los temas de medicina.</p>
<p>Así se reflejó en los Juegos Florales celebrados por el Liceo en 1867 y 1868. En el primero de estos años, presente todavía la lucha contra la epidemia, se puso en competencia el tema: “Influencia de la vacuna sobre la economía humana considerada como profiláctica de la viruela, y medios más seguros de obtenerla, conservarla y propagarla”. Un año después se propuso: “Memoria sobre traqueotomía en casos de croup”. Al parecer no se recibieron trabajos sobre estos temas científicos.</p>
<h3><strong>La medicina al alcance de todos</strong></h3>
<p>Debido a la importancia de la salud para la sociedad matancera y del auge de las ciencias médicas, en 1868 la Sección de Ciencias comenzó a celebrar sesiones científicas públicas semanales. Se realizaron del 19 de abril al 19 de julio y en ellas la medicina ocupó un lugar priorizado, aunque no fue el único aspecto puesto en discusión. Se celebraron los domingos cerca del mediodía, en el local que la Sección poseía en la sede del Liceo o en el salón de actos de la institución. En algunas ocasiones las antecedían sesiones secretas sobre cuestiones de la vida interna de la Sección.</p>
<p>Los temas tratados pueden ser conocidos gracias a las reseñas publicadas en la <em>Aurora del Yumurí</em>, diario matancero que divulgó ampliamente las actividades de la Sección de Ciencias. Los resúmenes de las sesiones fueron redactados por Bernabé Maydagán, director de este periódico. Por los detalles recogidos pueden considerarse las actas de cada actividad. También se publicaron en el mismo periódico las citaciones para cada sesión, firmadas por Manuel J. Presas, secretario de la Sección de Ciencias.</p>
<p>En la primera de ellas, Manuel Zambrana presentó una memoria sobre el ‘Mal de Addison’, enfermedad endocrina cuyas causas eran desconocidas en aquellos años. Este trabajo siguió discutiéndose en las sesiones del 26 de abril, 3 y 10 de mayo. Todas las opiniones emitidas fueron resumidas por Domingo Cartaya, director de la Subsección de Medicina y Cirugía. Hay que resaltar que esta fue la primera vez que en Cuba se debatió sobre esta enfermedad.</p>
<figure id="attachment_82593" aria-describedby="caption-attachment-82593" style="width: 227px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82593 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-227x300.jpg 227w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1-114x150.jpg 114w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/ThomasAddison-1.jpg 330w" sizes="auto, (max-width: 227px) 100vw, 227px" /><figcaption id="caption-attachment-82593" class="wp-caption-text">Thomas Addison (1793-1860), médico inglés que describió la enfermedad que lleva su nombre.</figcaption></figure>
<p>Sobre estas primeras discusiones, la <em>Aurora</em> del Yumurí resaltó que se había demostrado</p>
<blockquote><p>“&#8230;notable entusiasmo, pues a pesar de no ofrecer el tema interés palpitante y de referirse por otra parte a una enfermedad rara se ha extendido el debate y, agotado el campo de la medicina, se ha buscado fuera de él un arsenal de razones nuevas, y la botánica, la anatomía comparada, la embriogenia y la antropología concurrieron en auxilio de su hermana la hija de Hipócrates. Es de esperarse que cuando se discutan otros temas como los referentes al cólera, a la fiebre amarilla, a la disentería, etc., temas que tienen el interés de la ciencia y sobre todo el de la localidad, se promueva un debate más animado y de resultados más inmediatos”.</p></blockquote>
<p>También el 10 de mayo, Manuel M. Carrerá presentó una propuesta de “&#8230;nueva clasificación de los metaloides, superior en su concepto a las conocidas con los nombres de inglesa, francesa y alemana”. Sostuvo que estaba basada en “&#8230;las propiedades electropolares de los metaloides&#8230;” y en la “&#8230;comburencia (sic) o en la combustibilidad de dichos cuerpos”.  Se discutió el día 17 y Joaquín Barnet la resumió el 31 del propio mes. Sobre metalurgia se anunció el 24 de mayo de 1868 que Ramón M. Estévez presentaría un trabajo, pero esto no sucedió.</p>
<p>La epidemia de cólera que afectó a varios ingenios matanceros, motivó que Esteban Llorach presentara unas estadísticas sobre la enfermedad el 26 de mayo. Estas fueron debatidas y se valoró la marcha de esa dolencia y el modo de enfrentarla. Teniendo en cuenta la animación y vivacidad que caracterizaban estos debates y discusiones realizados bajo los auspicios de la Sección, la sociedad matancera se mostraba cada vez más interesada por los temas de medicina. Por esto, en la <em>Aurora</em> <em>del Yumurí </em>se propuso</p>
<blockquote><p>“&#8230;que los facultativos que discuten en el Liceo sobre medicina digan si las fiebres palúdeas que hace más de tres meses nos vienen afligiendo, se convertirán al fin en endémicas”.</p></blockquote>
<p>La discusión sobre el cólera continuó el 31 de mayo. Evaristo C. Cálvez presentó una memoria sobre varios casos de la enfermedad tratados por él. En el debate participó el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Rafael_Cowley">Rafael A. Cowley</a>, catedrático de la Universidad de La Habana, miembro de la Real Academia y corresponsal de la entidad matancera, quien elogió a sus colegas</p>
<blockquote><p>“&#8230;por su conducta médica en la epidemia [de cólera] y por su entusiasmo en las discusiones que habían iniciado”.</p></blockquote>
<p>Sobre el tema del cólera y el paludismo, los doctores Agustín Pinto y Esteban Llorach hicieron valiosas reflexiones que provocaron nuevos debates. A propósito de lo cual se planteó en la <em>Aurora del Yumurí</em>:</p>
<blockquote><p>“Creemos que la cuestión pendiente es una de las más importantes que pudieran discutirse y que de su estudio por parte de los Sres. miembros de la Sección puede brotar algo bueno y útil para la humanidad doliente. Estas y otras consideraciones nos mueven a consignar una vez más nuestra enhorabuena al modesto cuerpo que ha sabido despertar el adormido (sic) entusiasmo, llamar a su seno profesores distinguidos y excitar el interés del público ilustrado y de los profesores de La Habana, que ya han comenzado a concurrir a estas reuniones”.</p></blockquote>
<p>Los criterios sobre el cólera y el paludismo vertidos en las sesiones del 24 y el 31 de mayo, provocaron una polémica sobre el basurero de la ciudad en la <em>Aurora del Yumurí</em>. Esta se extendió desde el 8 al 23 de julio de 1868. Los defensores del basurero escribieron bajo los seudónimos de ‘Otro Imparcial’ y ‘El Empresario de la Basura’. Por otra parte, lo criticaron y abogaron por su eliminación y traslado ‘Un Imparcial’ y ‘Sres. XX’, quienes quizás eran miembros de la Sección de Ciencias. Esta polémica, que evidenció las condiciones higiénicas de la ciudad, fue un tanto a favor de la Sección de Ciencias y de sus esfuerzos en pro de la salud pública.</p>
<figure id="attachment_82598" aria-describedby="caption-attachment-82598" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82598 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-300x268.jpg" alt="" width="300" height="268" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-300x268.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1-150x134.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Aurora-del-Yumuri-17-de-mayo-de-1868-p.3-copia-1.jpg 499w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-82598" class="wp-caption-text">Citación publicada en Aurora del Yumurí, el 15 de mayo de 1868. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Los días 7 y 14 de junio continuaron las discusiones sobre el cólera y el paludismo. Participaron varios médicos, entre ellos Diego Jiménez, quien defendió que “&#8230;el verdadero fin de la medicina es la curación del mal”. Por su parte, Manuel Presas opinó</p>
<blockquote><p>“&#8230;que nunca podría esperarse un gran resultado de un tratamiento exclusivo y siempre igual, por cuanto el médico es llamado a curar individuos enfermos y no a combatir enfermedades”.</p></blockquote>
<p>El 21 de junio Benito Solano presentó un caso de fractura doble de pierna y señaló el procedimiento a seguir. A su vez, el también médico Vicente del Junco mostró varios dientes fósiles de un tiburón, encontrados en una cantera de Bemba (actual Jovellanos).</p>
<p>Al final de esta sesión, Manuel J. Presas presentó su “Memoria sobre cementerios”. Discutida en la Universidad de La Habana, fue aceptada por la Sección de Ciencias como su opinión oficial en la polémica sobre el nuevo camposanto matancero. Esta memoria se publicó en el diario habanero <em>El Siglo</em> en 1867 y no apareció en <em>Aurora del Yumurí</em>, a pesar de un anuncio incluido en la breve reseña sobre su discusión.</p>
<p>Las últimas sesiones científicas se celebraron los días 12 y 19 de julio. En la primera de ellas José López Benavides disertó sobre la cirrosis hepática, lo cual se discutió en la sesión siguiente. Se proyectó una sesión para el 2 de agosto, pero no existe constancia de que se haya efectuado.</p>
<p>La revista <em>El Liceo</em> también dio cobertura a las sesiones científicas de 1868. En mayo de publicó un resumen de las discusiones sobre el mal de Addison, elaborado por Domingo Cartaya. En el número 3, de inicios de junio, apareció la primera parte del resumen de química elaborado por el Joaquín Barnet A  finales de ese propio mes, en el número 4, se publicó la segunda parte de ese resumen y una reseña de las discusiones sobre el cólera. Estos datos se conocen gracias a los resúmenes publicados en <em>Aurora del Yumurí</em>, pues no se han localizado los números citados en ninguna biblioteca del país.</p>
<h3><strong>Balance de un esfuerzo</strong></h3>
<p>Las sesiones científicas públicas de 1868 reflejaron el estado de la ciencia en la ciudad hasta esa fecha, sobre todo de la medicina. Fueron importantes los criterios de Sebastián A. de Morales sobre la función de las glándulas suprarrenales. También los de Manuel J. Presas sobre la relación de la medicina con otras ciencias, vertidos en la sesión del 3 de mayo al discutirse sobre el mal de Addison. Lo mismo puede decirse de las razones del Manuel M. Carrerá, para establecer su propuesta de clasificación química.  Se destacó la definición por Presas, el 7 de junio, del deber de los médicos, que demostró con su vida, pues murió a los 29 años después de contagiarse atendiendo enfermos de difteria.</p>
<figure id="attachment_82594" aria-describedby="caption-attachment-82594" style="width: 230px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82594 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-230x300.jpg 230w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Portada-libro-Addison.bmp 406w" sizes="auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82594" class="wp-caption-text">Portada del libro donde Thomas Addison dio a conocer en 1855 la enfermedad que lleva su nombre. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estas sesiones científicas han permanecido olvidadas, aunque no fueron desconocidas para la historiografía médica cubana. Carlos M. Trelles mencionó la memoria del Dr. Manuel Zambrana sobre el mal de Addison, que debatieron los socios de la Sección en sus primeras sesiones. El Dr. Manuel Villaverde destacó en 1945 que pocos años después de descrita la enfermedad por el médico inglés era conocida en Cuba.</p>
<p>Fueron otra evidencia significativa de la labor que desarrolló la Sección de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas del Liceo Artístico y Literario de Matanzas. Aunque con el paso de los años el valor científico de los trabajos y criterios expuestos se ha modificado, la sinceridad y el espíritu que los alentó es un ejemplo de profesionalidad y amor a la ciencia. Es un capítulo de la historia de la medicina en Matanzas que merecer ser conocido.</p>
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		<title>Eleuterio Paz Gómez: la medicina como sacerdocio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Apr 2025 15:47:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Eleuterio Paz Gómez, cuya sagrada memoria se recuerda en Jagüey Grande, fue un médico español...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Eleuterio Paz Gómez, cuya sagrada memoria se recuerda en Jagüey Grande, fue un médico español que ejerció la medicina como un sacerdocio.</strong></p>
<p>Nacido en Castillo de Bayuela, Toledo, España, el 18 de abril de 1854, <a href="https://www.ecured.cu/Eleuterio_Paz">Eleuterio Paz Gómez</a> alcanzó el grado de bachiller en el Instituto de San Isidro en Madrid. Después se graduó como doctor en medicina en la Universidad Central de Madrid el 19 de julio de 1872. Durante sus estudios había conocido a un grupo de estudiantes cubanos, con los cuales mantuvo una entrañable amistad toda su vida. También conoció a <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, con quien formó parte de la Logia Armonía número 57, en Madrid.</p>
<figure id="attachment_82523" aria-describedby="caption-attachment-82523" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-salida-hacia-Cuba-El-Genio-Medico-Quirurgico-1875-1.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82523 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-salida-hacia-Cuba-El-Genio-Medico-Quirurgico-1875-1-300x124.jpg" alt="" width="300" height="124" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-salida-hacia-Cuba-El-Genio-Medico-Quirurgico-1875-1-300x124.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-salida-hacia-Cuba-El-Genio-Medico-Quirurgico-1875-1-150x62.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-de-salida-hacia-Cuba-El-Genio-Medico-Quirurgico-1875-1.bmp 625w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82523" class="wp-caption-text">Noticia de la salida hacia Cuba del doctor Paz, publicada en la revista española El Genio Médico-Quirúrgico, 1875. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Gracias al apoyo de dos de sus amigos, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Santos_Fern%C3%A1ndez_Hern%C3%A1ndez">Juan Santos Fernández</a> y Vicente de la Guardia, viajó a Cuba en 1875, con la intención de radicarse aquí de forma definitiva. Desde su llegada trabajó junto al doctor Santos Fernández en su Clínica Oftalmológica. Se incorporó además como uno de los redactores de la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> y trabajó en el Laboratorio Histo-Bacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica de La Habana. Junto al doctor Domingo L. Madan, con quien estableció fuertes lazos de amistad, editó el primer tomo de <em>Clínica de enfermedades de los ojos</em> (1879), compilación de trabajos del doctor Juan Santos Fernández.</p>
<figure id="attachment_82509" aria-describedby="caption-attachment-82509" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-revista-Cronica-Medico-Qirurgica-de-La-Habana-de-1875-donde-aparece-Eleuterio-Paz-entre-los-redactores.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82509 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-revista-Cronica-Medico-Qirurgica-de-La-Habana-de-1875-donde-aparece-Eleuterio-Paz-entre-los-redactores-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-revista-Cronica-Medico-Qirurgica-de-La-Habana-de-1875-donde-aparece-Eleuterio-Paz-entre-los-redactores-300x212.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-revista-Cronica-Medico-Qirurgica-de-La-Habana-de-1875-donde-aparece-Eleuterio-Paz-entre-los-redactores-150x106.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Anuncio-de-la-revista-Cronica-Medico-Qirurgica-de-La-Habana-de-1875-donde-aparece-Eleuterio-Paz-entre-los-redactores.bmp 692w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82509" class="wp-caption-text">Anuncio de la revista Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, de 1875, donde aparece Eleuterio Paz entre los redactores. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Más tarde, Eleuterio Paz Gómez decidió establecerse en Corral Falso de Macurijes, Matanzas, donde laboró como médico posiblemente desde 1880. Ejerció específicamente en el poblado de Pedroso, enclavado en una zona rural. Allí contrajo matrimonio con María Eloísa Gutiérrez Hernández, con quien formó una extensa familia. Estuvo entre los que se adhirieron, en 1890, a las conclusiones del Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba, celebrado ese año. Formó parte de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana.</p>
<figure id="attachment_82519" aria-describedby="caption-attachment-82519" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82519 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901-300x70.jpg" alt="" width="300" height="70" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901-300x70.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901-150x35.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901-720x170.jpg 720w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-medico-municipal-Diario-de-la-Marina-4-de-septiembre-de-1901.bmp 727w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82519" class="wp-caption-text">Noticia del nombramiento del doctor Paz como médico municipal, Diario de la Marina, 4 de septiembre de 1901. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En 1896 Eleuterio Paz Gómez estableció su residencia en Jagüey Grande, lugar donde ejerció la medicina con singular dedicación y desinterés. Mantuvo una destacada actitud en la atención a heridos y enfermos durante la Guerra de Independencia, por lo cual fue respetado tanto por los españoles como por los mambises. En 1897 se trasladó a Matanzas, donde trabajó de forma ardua junto al doctor Domingo L. Madan, en la atención a las víctimas de la reconcentración. Regresó a Jagüey Grande tras el fin de la contienda en 1898.</p>
<p>En agosto de 1901 fue nombrado médico municipal de Jagüey Grande. Se desempeñó como el primer jefe local de sanidad, cargo en el cual sobresalió por su labor sistemática y desinteresada. Tuvo vínculos con la educación, pues el 10 de mayo de 1903 se le designó Director Escolar del Subdistrito Número 1, primero de forma interina y después en propiedad. El junio de 1911 recibió su carta de naturalización como ciudadano cubano.</p>
<figure id="attachment_82513" aria-describedby="caption-attachment-82513" style="width: 232px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82513 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0021-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0021-232x300.jpg 232w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0021-116x150.jpg 116w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0021.jpg 323w" sizes="auto, (max-width: 232px) 100vw, 232px" /><figcaption id="caption-attachment-82513" class="wp-caption-text">Foto de Eleuterio Paz Gómez publicada en 1918 por el periódico Claridades. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Casi toda la obra científica de Eleuterio Paz Gómez se publicó en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana</em>, dirigida por Juan Santos Fernández. Entre los variados artículos que publicó estuvieron “Mal del sueño” (1876) y “Pústula maligna curada por medio de la cauterización del bicloruro de hidrargirio” (1877). También fue autor de “Higiene escolar” (1890) y “Clínica ginecológica privada” (1894). Tuvo a su cargo, por varios años, la sección dedicada a comentar la nueva bibliografía médica que se publicaba en Cuba y el mundo.</p>
<p><strong>El homenaje de un amigo</strong></p>
<p>En el testimonio “Un hombre excepcional”, texto incluido en la autobiografía <em>Recuerdos de mi vida</em> (1918), el doctor Juan Santos Fernández, gran amigo de Eleuterio Paz Gómez, escribió este homenaje:</p>
<blockquote><p>“Nuestro compañero de Toledo, el más joven, fue siempre un modelo en todos sentidos y jamás se condujo de otra manera que no fuera como la de un hermano”.</p>
<p>“Nuestro joven compañero de Toledo con una discreción sin igual, que después ha sabido tener toda su vida y en todas las circunstancias, sin el menor servilismo porque no cabía en su dignidad habitual y lo hubiera desprestigiado ante los cubanos, escudó siempre los asuntos de la guerra que no tenía por qué tratar y mantuvo con los más exaltados, relaciones afectuosas hasta el día y éstos le tributaron siempre el mayor respeto y cariño”.</p>
<p>“Una vez establecido yo en La Habana, mi compañero de la provincia de Toledo me expresó su deseo de venir a Cuba, y yo temí que los odios y rencores existentes durante la guerra del 68, que estaban en todo su apogeo, pudieran perturbar una amistad tan bien cimentada entre los dos. Le expresé mis temores por la fiebre amarilla, de que podía ser víctima, privando a su anciano padre de su apoyo; pero como me manifestase que estaba dispuesto a correr todos los riesgos y los corrió pues la tuvo, le facilité su viaje y en diciembre de 1875 estábamos juntos en la Habana, con la misma cordialidad que cuando éramos estudiantes en Madrid. Fue mi ayudante algún tiempo con el doctor Madan y a la par que desempeñaba una plaza en una Casa de Salud, en la que llegó a ser Director, en sustitución del que la abandonó para servir otra y quiso recobrarla otra vez, por lo cual renunció mi amigo a su dirección. Entonces me pidió le presentase al Sr. Conde de Ibañez porque quería establecerse en el campo. Lo hice y sucedió lo que tenía que suceder se ganó el afecto y la estimación de la localidad y se casó en ella y formó parte de una familia dignísima. Estalló la segunda guerra por la independencia en 1895 y en plena campaña iba de un lado a otro sin que ni tirios ni troyanos le molestasen; pero era peligroso de un modo u otro permanecer en el campo, donde todo había sido quemado o arrasado y tuvo que ampararse en Matanzas, capital de la provincia, donde enfermó y estuvo tan grave que su íntimo amigo que lo curaba allí, el doctor Domingo Madan, me dijo un día que creía perderlo. Tropezó de nuevo mi compañero de Madrid en Matanzas, con el Dr. Madan, otro hombre que como a él le tenía yo bien probado, y era una criatura perfecta”.</p>
<p>“Al final de mi vida, después de haber tratado tantas personas puedo asegurar sin ambages que yo. no he visto dos seres moralmente más iguales, psíquicamente más perfectos, que mi amigo de Toledo y Madan. Se compenetraban de tal modo, que al morir Madan inesperadamente durante la guerra, víctima de los horrores de la reconcentración que como un apóstol se dedicó a mitigar, su amigo que estaba tan enfermo no pereció como él temía y se volvió al campo terminada la guerra”.</p>
<p>“Al llegar a su localidad, le nació un niño, y me manifestó por primera vez que fuese yo el padrino de uno de sus hijos, pues tenía más de 9 y yo no había sido padrino de ninguno, sin saber por qué. Coincidió el nacimiento del niño, con la muerte de Madan, y ambos, sin ponernos de acuerdo, convinimos en que mi ahijado se llamaría Domingo Lorenzo como el amigo excelso de los dos que acabamos de perder”.</p>
<p>“…hace más de 42 años que está en Cuba, se mantiene en la misma localidad en que se estableció, al frente de una numerosa familia que le idolatra y sería todo lo feliz que se puede ser en la tierra, si no hubiera tenido achaques que le han hecho sufrir y en la actualidad le molestan, y sobre todo si no hubiera perdido inesperadamente dos de sus hijos mayores, cuyas heridas no se le han cicatrizado aún”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_82518" aria-describedby="caption-attachment-82518" style="width: 222px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-el-homenaje-recibido-en-1917.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82518 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-el-homenaje-recibido-en-1917-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-el-homenaje-recibido-en-1917-222x300.jpg 222w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-el-homenaje-recibido-en-1917-111x150.jpg 111w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Noticia-en-el-Diario-de-la-Marina-sobre-el-homenaje-recibido-en-1917.bmp 389w" sizes="auto, (max-width: 222px) 100vw, 222px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82518" class="wp-caption-text">Noticia en el Diario de la Marina sobre el homenaje recibido por el doctor Paz en 1917. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p><strong>Un parque con nombre de médico</strong></p>
<p>En su 65 cumpleaños, Eleuterio Paz Gómez fue declarado Hijo Adoptivo de Jagüey Grande y recibió un emotivo homenaje popular. Así lo destacó Juan Santos Fernández:</p>
<blockquote><p>“Finalmente, al cumplir sus 65 años de edad, el pueblo en que reside Jagüey Grande (…), ha sido objeto de una gran manifestación de respeto y de cariño que es a lo más que puede aspirar un profesional. Todos los del pueblo y fuera de él se congregaron en su morada el 26 de abril de 1917 para hacerle una ofrenda, con motivo de su cumpleaños, de una cantidad subida, que aunque la rehusó, se la impusieron y además esto es lo más significativo y envuelve singular coincidencia, como todo lo que se relaciona con este modesto y noble personaje, el pueblo de Jagüey Grande nombre su hijo adoptivo, al doctor don Eleuterio Paz y Gómez que así se llama mi querido amigo, es decir, que el doctor Paz es hoy hijo adoptivo de un pueblo de Cuba, como yo lo soy desde hace 44 años de su pueblo natal de la provincia de Toledo”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_82511" aria-describedby="caption-attachment-82511" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82511 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-mortuoria-de-Santos-Fedz-D-de-la-M-9-de-julio-de-1918-300x181.jpg" alt="" width="300" height="181" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-mortuoria-de-Santos-Fedz-D-de-la-M-9-de-julio-de-1918-300x181.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-mortuoria-de-Santos-Fedz-D-de-la-M-9-de-julio-de-1918-150x91.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-mortuoria-de-Santos-Fedz-D-de-la-M-9-de-julio-de-1918.bmp 744w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-82511" class="wp-caption-text">Esquela mortuoria publicada por Juan Santos Fernández en el Diario de la Marina, el 9 de julio de 1918. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Poco más de un año después, el 8 de julio de 1918, falleció Eleuterio Paz Gómez en Jagüey Grande. Ese día se declaró de duelo mediante una disposición del alcalde municipal. Tras ser velado, el cadáver se trasladó por tren a La Habana, donde recibió sepultura.</p>
<figure id="attachment_82515" aria-describedby="caption-attachment-82515" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-en-Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1918.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82515 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-en-Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1918-300x266.jpg" alt="" width="300" height="266" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-en-Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1918-300x266.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-en-Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1918-150x133.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Nota-en-Diario-de-la-Marina-9-de-julio-de-1918.bmp 518w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82515" class="wp-caption-text">Noticia del fallecimiento del doctor Paz, en Diario de la Marina, 9 de julio de 1918. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>El reporte del corresponsal del <em>Diario de la Marina</em> informó de la tristeza por su fallecimiento:</p>
<blockquote><p>“Era el doctor Paz querídisimo por sus excelentes prendas personales. Lo prueba el luto que durante el día de ayer se ha guardado en este pueblo en el que el comercio en general cerró sus puertas, y los particulares, industriales, comercio, colonos, etc., desfilaron por la casa del fallecido para testimoniar su sincero y gran dolor”.</p>
<p>«Hoy a la una y media de la madrugada fue llevado su cadáver para esa en un tren especial, y a la estación a despedir al benefactor de este pueblo, acudió el pueblo en masa, triste, lloroso, inconsolable… Se le hizo durante la noche guardia de honor”.</p>
<p>“El lujoso sarcófago, fue totalmente cubierto de coronas y flores. Estas llenaban, además, el carro en que el cadáver fue colocado”.</p>
<p>“Muchas personas de significación acompañaron el cadáver hasta esa capital, y muchas también tuvieron que verse privadas de rendir ese tributo a quien por todos conceptos se hizo acreedor de todas las muestras de cariño y simpatía que en su muerte se le tributaron”.</p>
<p>“Era el doctor Paz, español de origen, cubano nacionalizado. De joven vino a este pueblo, y aquí permaneció por espacio de treinta años, hasta su muerte”.</p>
<p>“Médico notable, era solicitadísimo por todos, y el hecho de que haya muerto casi en la miseria, no obstante su justísima fama de sabio doctor, prueba hasta la saciedad su renombre de caritativo y de bueno de que gozaba. Siempre era el primero en acudir a donde sabía que eran necesarios los auxilios de la ciencia, y cuando, después de curado el paciente, le preguntaban cuánto le debía, siempre respondía, tratándose de gente pobre: «para usted nada, no me debe nada». Y llegaba en muchas ocasiones hasta regalar las medicinas para que el enfermo se curase. Por eso murió en la miseria, y por eso también, y este es su premio, han sido incalculable las pruebas de cariño que recibió últimamente y las demostraciones de afecto sincero que sin distinción de personas el pueblo entero le ha dedicado con motivo de su muerte”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_82514" aria-describedby="caption-attachment-82514" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82514 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918-300x73.jpg" alt="" width="300" height="73" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918-300x73.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918-150x36.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918-768x186.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Necrologia-publicada-en-la-Revista-de-Medicina-y-Cirugia-julio-de-1918.bmp 784w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-82514" class="wp-caption-text">Necrología publicada en la Revista de Medicina y Cirugía, julio de 1918. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A propósito del triste acontecimiento, el periódico local <em>Claridades</em> dedicó el número completo del 15 de julio a rendirle sincero homenaje. En esa edición incluyó variados textos que recordaron la humanitaria labor que desarrolló. Entre ellos estuvo “El Doctor Eleuterio Paz y Gómez”, sentido artículo que el doctor Juan Santos Fernández dedicó a su amigo fallecido. Se publicó en el Diario de la Marina el 10 de julio.</p>
<figure id="attachment_82512" aria-describedby="caption-attachment-82512" style="width: 229px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82512 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0012-229x300.jpg" alt="" width="229" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0012-229x300.jpg 229w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0012-115x150.jpg 115w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/IMG-20250404-WA0012.jpg 440w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" /><figcaption id="caption-attachment-82512" class="wp-caption-text">Primera página del número dedicado al Doctor Paz por el periódico Claridades. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Con posterioridad a su muerte, Eleuterio Paz Gómez recibió varios homenajes de recordación. El parque de la localidad se denominó oficialmente con el nombre de “Eleuterio Paz”, al igual que la Casa de Socorros. En 1924, el periódico jagüeyense <em>Nueva Era</em> propuso erigir un monumento a su memoria. El 6 de febrero de ese año se creó un Comité Por-Monumento al Doctor Eleuterio Paz, presidido por Mariano Mendía, amigo cercado del ilustre médico. Sin embargo, estas gestiones iniciales no fructificaron.</p>
<figure id="attachment_82521" aria-describedby="caption-attachment-82521" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82521 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tarja-en-su-casa-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tarja-en-su-casa-300x169.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tarja-en-su-casa-150x84.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tarja-en-su-casa-768x432.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Tarja-en-su-casa.jpg 777w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-82521" class="wp-caption-text">Tarja colocada en la casa donde vivió el doctor Paz. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro tributo se le rindió en 1929, cuando se colocó una placa de bronce en la casa donde vivió, por iniciativa de la Respetable Logia Helios. El principal promotor de esta iniciativa fue el doctor Miguel A. Beato.</p>
<figure id="attachment_82539" aria-describedby="caption-attachment-82539" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82539 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Principal-4-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Principal-4-225x300.jpg 225w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Principal-4-112x150.jpg 112w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Principal-4.jpg 390w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-82539" class="wp-caption-text">Busto del doctor Eleuterio Paz Gómez en el parque que lleva su nombre. Foto de Diego Alamino Ortega.</figcaption></figure>
<p>Fue la Asociación Hijas de la Acacia Filial no. 20, la que retomó la intención de 1924 y el 27 de agosto de 1944 acordó emplazar un busto de Eleuterio Paz Gómez en el parque así nombrado. Una vez recibida la autorización del alcalde municipal, se dio a la tarea de recaudar los fondos necesarios a partir de actividades de la propia institución, pues la familia del doctor Paz no autorizó la realización de una suscripción pública con ese objetivo. El 21 diciembre de 1946 se realizó la actividad de inauguración del monumento, que incluía el busto, sobre un pedestal de concreto, tallado en piedra por el escultor José Pereira Casuso, y una tarja alegórica. Se develó por Victorina y Domingo Paz, dos de los hijos de Eleuterio Paz Gómez. Al mismo tiempo, el parque se remodeló y se colocó en la glorieta una tarja que lo identifica.</p>
<figure id="attachment_82510" aria-describedby="caption-attachment-82510" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-82510 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Develacion-del-busto-por-sus-hijos-en-1946-300x182.jpg" alt="" width="300" height="182" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Develacion-del-busto-por-sus-hijos-en-1946-300x182.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Develacion-del-busto-por-sus-hijos-en-1946-150x91.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Develacion-del-busto-por-sus-hijos-en-1946.jpg 685w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-82510" class="wp-caption-text">Momento en que los hijos del doctor Paz develan su busto en 1946. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Eleuterio Paz Gómez hizo de Cuba su segunda patria. Conocido también como “el paño de lágrimas de los pobres”, se le recuerda de manera permanente. El parque de Jagüey Grande debe ser el único en Cuba, dedicado a homenajear a un médico que se dedicó exclusivamente a su humana labor. Así lo dice la tarja que acompaña su busto: «Honor a quien hizo de su profesión un sacerdocio».</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="Wv6jsgE9QT"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/parques-medicos/">Los parques de los médicos</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Los parques de los médicos» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/parques-medicos/embed/#?secret=iiWXonmHiN#?secret=Wv6jsgE9QT" data-secret="Wv6jsgE9QT" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eleuterio-paz-gomez-la-medicina-como-sacerdocio/">Eleuterio Paz Gómez: la medicina como sacerdocio</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Los corresponsales matanceros de la Real Academia de Ciencias de La Habana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Apr 2025 17:33:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Real Academia de Ciencias Médicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En abril de 1862 la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En abril de 1862 la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana eligió los primeros académicos corresponsales en Matanzas.</strong></p>
<p>La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana se fundó el 19 de mayo de 1861. Desde hacía décadas era una aspiración de la comunidad científica habanera, en especial de los médicos. El principal promotor de su creación fue el doctor <a href="https://www.ecured.cu/Nicol%C3%A1s_Guti%C3%A9rrez_Hern%C3%A1ndez">Nicolás José Gutiérrez</a>, quien, con justicia, fue electo presidente de la nueva institución.</p>
<p>En el discurso de inauguración, Gutiérrez señaló:</p>
<blockquote><p>“Sensible era a la verdad que en una ciudad rica e ilustrada como La Habana, que figura hoy entre las primeras de los pueblos cultos, y en la que el estudio de las ciencias así físicas como morales ha hecho grandes y rápidos progresos, se haya mirado con tanto abandono la formación de sociedades científicas y literarias. Sensible, es, repito, que siendo el espíritu de asociación uno de los caracteres de la época, y en medio de la franqueza que distingue a los habitantes de esta Isla, y al paso que acuden en tropel con sus fortunas al más ligero llamamiento de una empresa cualquiera, reinara tanto egoísmo respecto de las ciencias y de la literatura, sin que se hayan creado asociaciones dedicadas a su progreso y engrandecimiento”.</p></blockquote>
<p>Acerca de la necesidad de una Real Academia dedicada a las ciencias, agregó:</p>
<blockquote><p>“Una asociación médica era de suma necesidad en esta Isla, para emprender útiles y preciosos trabajos, que requieren la reunión de muchas capacidades, largo tiempo y serias lucubraciones; aun no conocemos la topografía médica de este suelo, ni se han estudiado concienzudamente y en gran escala las enfermedades endémicas, que no son pocas, ni las que pertenecen a cada estación, ni las propias y exclusivas de cada localidad; la Botánica, la Zoología y Mineralogía, ramos accesorios, pero no por eso menos provechosos al médico, si no necesarios, se encuentran enteramente descuidados; siendo tanto más de lamentar esta ignorancia en vista de lo que su estudio promete”.</p></blockquote>
<p>Desde este propio inicio Matanzas estuvo presente en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Cinco médicos yumurinos radicados en la capital participaron en su fundación. Ellos fueron <a href="https://www.ecured.cu/Joaqu%C3%ADn_Garc%C3%ADa_Lebredo">Joaquín García-Lebredo</a>, <a href="https://www.ecured.cu/Juan_Calixto_Oxamendi">Juan C. Oxamendi</a>, Juan B. Zayas, <a href="https://www.ecured.cu/Federico_G%C3%A1lvez_y_Alfonso">Federico Gálvez</a> y Francisco Zayas. El primer académico corresponsal que tuvo la institución también fue un matancero.</p>
<h3><strong>Los primeros corresponsales</strong></h3>
<p>El primer corresponsal que tuvo la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana fue el botánico matancero Sebastián A. de Morales (1823-1900), nombrado el 4 de abril de 1862. De una vida de leyenda, Morales, aunque nacido en La Habana, siempre estuvo muy ligado a la Atenas de Cuba, ciudad donde desarrolló toda su labor científica. Se destacó además por ser un apasionado defensor de la independencia de Cuba. Fue electo, además, como Académico de Mérito el 12 de diciembre de 1897.</p>
<p>Como segundo corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en Matanzas fue escogido, el 1 de junio de 1862, José Ramón de la Paz y Morejón (¿?-1867). Era en realidad corresponsal en Guamutas, localidad del hoy municipio Martí. Sobresalió como coleccionista y estableció relaciones con museos de Cuba y de otros países. Publicó artículos en varias revistas científicas.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="LcTOUN2Erx"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-ramon-paz-morejon-cura-naturalista/">José Ramón de la Paz y Morejón: el cura naturalista</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«José Ramón de la Paz y Morejón: el cura naturalista» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-ramon-paz-morejon-cura-naturalista/embed/#?secret=gECVuU738h#?secret=LcTOUN2Erx" data-secret="LcTOUN2Erx" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El tercer lugar le correspondió, el 2 de marzo de 1863, a Hipólito Huan (¿?). Sobre esta figura existen pocos datos hoy, pero debe tratarse de José Hipólito Huan y Cardoret. Este aparece, en la <em>Guía de Forasteros</em> de 1859, como médico en Matanzas.</p>
<figure id="attachment_81547" aria-describedby="caption-attachment-81547" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81547 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Morales-y-Huan-300x291.jpg" alt="" width="300" height="291" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Morales-y-Huan-300x291.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Morales-y-Huan-150x145.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Morales-y-Huan.bmp 511w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-81547" class="wp-caption-text">Fragmento de la “Reseña de las tareas que han ocupado a la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, durante el año académico de 1861 a 1862”, donde se informó de la elección de Morales como académico corresponsal. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>A partir del 28 de marzo de 1863, la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana contó con tres nuevos corresponsales en Matanzas. Ese día fueron aprobados con esa condición los médicos Bonifacio Carbonell Padilla, Pedro M. Cartaya García y Francisco de Paula Grima. Los dos primeros como corresponsales en Matanzas y el último en el poblado de Cidra.</p>
<p>Bonifacio Carbonell Padilla (1813-1885) estuvo entre los primeros médicos matanceros graduados de la Universidad de La Habana. Ejerció durante largo tiempo y hasta avanzada edad, por lo cual se le consideró el “decano” del gremio en la ciudad. Al morir, varias publicaciones científicas cubanas hicieron constar su duelo por el suceso.</p>
<p>Pedro María Cartaya García (1828-1898) fue un médico muy reconocido en Matanzas. Gozó de gran prestigio por su labor profesional e investigativa, de la cual dejó evidencias en artículos y libros. A partir de 1885 fue el galeno de mayor tiempo de ejercicio en la ciudad. Emigró debido a sus ideas políticas en favor de la independencia y murió fuera de Cuba.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="bBXuG1gaC3"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-labor-del-medico-matancero-pedro-m-cartaya/">Vida y labor del médico matancero Pedro M. Cartaya</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Vida y labor del médico matancero Pedro M. Cartaya» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-labor-del-medico-matancero-pedro-m-cartaya/embed/#?secret=HWpePzzNFP#?secret=bBXuG1gaC3" data-secret="bBXuG1gaC3" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Francisco de Paula Grima (1815-1889) nació en España y se radicó en Cidra. Desde ese lugar desarrolló toda su obra científica. Colaboró con varios periódicos y revistas de La Habana y Matanzas. Durante décadas fue médico en ingenios y haciendas. También fue protector y defensor de la enseñanza para todos los niños.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="PTjZK2Bn8m"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/francisco-de-paula-grima-un-medico-y-academico-espanol-en-cidra/">Francisco de Paula Grima, un médico y académico español en Cidra</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Francisco de Paula Grima, un médico y académico español en Cidra» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/francisco-de-paula-grima-un-medico-y-academico-espanol-en-cidra/embed/#?secret=oBBFKD0MXx#?secret=PTjZK2Bn8m" data-secret="PTjZK2Bn8m" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>La presencia de estos corresponsales demuestra el prestigio que había alcanzado el desarrollo científico matancero antes de 1868. Cabe destacar que, entre los diez primeros corresponsales nombrados por la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana entre 1862 y 1863, había nueve cubanos y un norteamericano. Seis de esos cubanos radicaban en Matanzas: los mencionados naturalistas Sebastián A. de Morales, José R. de la Paz y Morejón e Hipólito Huan, así como los médicos Bonifacio Carbonell, Pedro M. Cartaya y Francisco de P. Grima.</p>
<h3><strong>De la nueva hornada</strong></h3>
<p>Tras la Guerra de los Diez Años la ciencia matancera, y la cubana en general, debió recomponerse y asumir los estragos causados por la conflagración. La crisis económica que le siguió afectó de forma considerable la industria azucarera, principal sostén productivo de la provincia. En ese contexto, comenzó a destacarse una nueva hornada de jóvenes médicos, a los que se les nombró corresponsales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.</p>
<p>El primero en poseer tal distinción fue José Eduardo Díaz Martínez (1854-1911), electo el 25 de enero de 1891. En ese momento era una joven promesa de la medicina cubana, con artículos científicos en revistas de la capital. También sobresalió como profesor del Instituto de Segunda Enseñanza y como autor de libros de texto para el aprendizaje de las ciencias naturales.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="6G0BhLHCqr"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eduardo-diaz-martinez-medico-educador-matancero/">Eduardo Díaz Martínez, médico y educador matancero</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Eduardo Díaz Martínez, médico y educador matancero» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/eduardo-diaz-martinez-medico-educador-matancero/embed/#?secret=7yyzpi38HL#?secret=6G0BhLHCqr" data-secret="6G0BhLHCqr" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Le siguió Domingo L. Madan Bebeagua (1856-1898), electo corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en Matanzas, el 26 de abril de 1891. Para la fecha ya Madan poseía publicaciones relevantes y un vinculo estrecho con instituciones habaneras, como el Laboratorio Histo-Bacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica. Madan fue muy célebre por su labor benefactora al frente del Dispensario de Niños Pobres de la ciudad.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="e4RnzF2pDl"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/ciencia/domingo-l-madan-medico-y-benefactor/">Domingo L. Madan, médico y benefactor</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«Domingo L. Madan, médico y benefactor» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/ciencia/domingo-l-madan-medico-y-benefactor/embed/#?secret=UG9Xmk6yeS#?secret=e4RnzF2pDl" data-secret="e4RnzF2pDl" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<figure id="attachment_81548" aria-describedby="caption-attachment-81548" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Valdes-Anciano.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81548 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Valdes-Anciano-300x85.jpg" alt="" width="300" height="85" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Valdes-Anciano-300x85.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Valdes-Anciano-150x43.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Valdes-Anciano.bmp 589w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81548" class="wp-caption-text">Fragmento del acta de la “Sesión pública ordinaria del 27 de Junio de 1897”, publicada en los Anales de la Real Academia, donde se informó de la elección de Valdés Anciano como corresponsal. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Otro corresponsal que tuvo la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en Matanzas, fue <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Vald%C3%A9s_Anciano">José Antonio Valdés Anciano</a>. Su elección se efectuó el 13 de junio de 1897. Valdés Anciano laboraba en esa fecha en los hospitales de la ciudad, aunque poco después comenzaría a destacarse por su dedicación a la neurología. Llegó a ser reconocido internacionalmente en esa especialidad. Fue un destacado profesor de la Universidad de La Habana.</p>
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="wcFKfd7Y5i"><p><a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/">José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología</a></p></blockquote>
<p><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted"  title="«José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología» — TV Yumurí" src="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/embed/#?secret=n3Jyoge24I#?secret=wcFKfd7Y5i" data-secret="wcFKfd7Y5i" width="600" height="338" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p>Además de los mencionados, el 12 de diciembre de 1897 se eligió corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, al médico Manuel Zambrana Navia (1839-1910). Fue el último matancero en merecer ese honor durante el siglo XIX. Era mucho mayor que los tres mencionados anteriormente, pero con una obra científica consolidada tras décadas de ejercicio en la ciudad. Se destacó por la defensa sistemática de la vacunación y como director del Hospital Civil de Matanzas.</p>
<p>Hay que añadir los nombres de dos científicos matanceros que fueron corresponsales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, pero que no estaban radicados en Matanzas. Uno de ellos fue el destacado médico Juan Guiteras Gener (1852-1925), sobresaliente epidemiólogo y patriota, electo corresponsal en Filadelfia, Estados Unidos, el 14 de diciembre de 1879. También lo fue el agrónomo Juan Bautista Jiménez y González-Quevedo (1837-1906), corresponsal de la institución en Cruces, Cienfuegos, electo el 13 de febrero de 1887.</p>
<p>Estos fueron los matanceros que, en el siglo XIX, alcanzaron el alto honor de ser corresponsales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. La gran mayoría fueron médicos y todos supieron poner en alto el prestigio de la ciencia en Matanzas. (LLOLL)</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/los-corresponsales-matanceros-de-la-real-academia-de-ciencias-de-la-habana/">Los corresponsales matanceros de la Real Academia de Ciencias de La Habana</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 31 Mar 2025 10:15:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[historia de la ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[José Antonio Valdés Anciano]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[neurología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Considerado una personalidad relevante de la medicina cubana, el matancero José Antonio Valdés Anciano puso...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/">José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Considerado una personalidad relevante de la medicina cubana, el matancero José Antonio Valdés Anciano puso en alto el nombre de Cuba.</strong></p>
<p>Nacido en Matanzas el 31 de marzo de 1867, <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Antonio_Vald%C3%A9s_Anciano">José Antonio Valdés Anciano</a> hizo los primeros estudios en el Colegio El Porvenir, de su ciudad natal. Allí fue discípulo de los reconocidos maestros <a href="https://www.ecured.cu/Antonio_Luis_Moreno">Antonio Luis Moreno</a> y Nicanor A. González. Se trasladó a la capital de la colonia y cursó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Obtuvo el título de Bachiller en 1883.</p>
<p><strong>El médico</strong></p>
<p>Cursó la carrera de medicina en la Universidad de La Habana, donde se graduó de licenciado en medicina y cirugía el 17 de septiembre de 1888. Recibió su título el 13 de enero de 1892. Realizó el último ejercicio para obtener el grado de doctor en Medicina el 24 de septiembre de 1904. Recibió el título acreditativo el 5 de octubre de 1904.</p>
<p>Comenzó a ejercer en 1892 como médico de visitas del Hospital Santa Isabel y San Nicolás, lo cual hizo hasta 1904. En 1892 fue designado Bibliotecario del Centro Médico Farmacéutico de Matanzas, fundado ese mismo año.</p>
<figure id="attachment_81319" aria-describedby="caption-attachment-81319" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-24-agosto-1904.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81319 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-24-agosto-1904-300x136.jpg" alt="" width="300" height="136" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-24-agosto-1904-300x136.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-24-agosto-1904-150x68.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-24-agosto-1904.bmp 577w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81319" class="wp-caption-text">Anuncio en el Diario de la Marina, 24 de agosto de 1904. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Fue, además, profesor de la Escuela de Enfermeras desde 1900. También médico auxiliar del Sanatorio de la Colonia Española y director del Asilo-Hospital de Niños “San Vicente de Paúl”. Durante la primera ocupación militar norteamericana fue nombrado jefe de sanidad en Matanzas. Impartió clases en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas. En 1901 se le nombró miembro del Instituto sobre Fiebre Amarilla del Marine Hospital Service.</p>
<p><strong>El profesor</strong></p>
<p>En 1904 José Antonio Valdés Anciano se trasladó a La Habana, donde fijó su residencia junto a su familia. Comenzó entonces a laborar como médico de visitas del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes y del Hospital Número Uno, hoy <a href="https://www.ecured.cu/Calixto_Garc%C3%ADa">Calixto García</a>. Formó parte, como vocal, de la Junta de Patronos del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes.</p>
<figure id="attachment_81314" aria-describedby="caption-attachment-81314" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Conferencia-5-dic.-1904.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81314 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Conferencia-5-dic.-1904-300x158.jpg" alt="" width="300" height="158" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Conferencia-5-dic.-1904-300x158.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Conferencia-5-dic.-1904-150x79.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Conferencia-5-dic.-1904.bmp 417w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81314" class="wp-caption-text">Noticia publicada en el Diario de la Marina, el 5 de diciembre de 1904, sobre una de las conferencias impartidas  por Valdés Anciano. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Muy relevante fue el “Curso Complementario sobre Enfermedades Nerviosas y Mentales”, el primero en Cuba, que impartió entre 1904 y 1905. En enero de 1905 integró la comisión organizadora de la Junta Anual de la Asociación Americana sobre Publicaciones de la Salud, evento que se realizó en La Habana.</p>
<p>Por Decreto Presidencial, de fecha 9 de febrero de 1905, fue nombrado para desempeñar el curso complementario de Enfermedades nerviosas y mentales en la Universidad de La Habana. El 10 de diciembre de 1906 fue nombrado, por Decreto del Gobernador Provisional, mediante ejercicios de oposición, Profesor titular de la cátedra 14 (Patología y Clínica de Enfermedades Nerviosas y Mentales). Esta cátedra era de nueva creación en la Escuela de Medicina y tomó posesión de la misma el 12 del mismo mes.</p>
<p>En la explicación acerca del contenido de esta asignatura, José Antonio Valdés Anciano señaló lo siguiente:</p>
<blockquote><p>“La base de la enseñanza es puramente de carácter clínico y el principal objeto del Profesor será no <em>crear especialistas</em>, sino tratar de que los alumnos adquieran—dada la excepcional importancia que actualmente tienen estos estudios—aquellos conocimientos de carácter práctico que han de serles indispensables para el ejercicio profesional”.</p>
<p>“Siendo la Anatomía, la Fisiología y la Histología las bases fundamentales de nuestros conocimientos en lo que al sistema nervioso se refiere, al estudio aplicado de estas materias le concedemos la mayor importancia”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_81316" aria-describedby="caption-attachment-81316" style="width: 179px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81316 size-full" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Figaro-1906.jpg" alt="" width="179" height="282" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Figaro-1906.jpg 179w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/El-Figaro-1906-95x150.jpg 95w" sizes="auto, (max-width: 179px) 100vw, 179px" /><figcaption id="caption-attachment-81316" class="wp-caption-text">Imagen de Valdés Anciano en El Fígaro, diciembre de 1906. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>José Antonio Valdés Anciano se hizo célebre por su nutrida biblioteca personal. Estuvo siempre al tanto de los avances de la medicina, en especial de la neurología, que era su especialidad. Realizó un viaje en 1920, para profundizar en sus conocimientos sobre enfermedades nerviosas.</p>
<p><strong>Un estudio sobre la acromegalia</strong></p>
<p>En varias fuentes se destaca de José Antonio Valdés Anciano describió el caso más joven hasta entonces reportado con acromegalia. El artículo que escribió acerca del tema se tituló ‟Acromégalie chez un négre agé de 14 ans” y fue publicado en la revista científica francesa <em>La Presse Médicale</em>, el 22 de septiembre de 1897.</p>
<figure id="attachment_81315" aria-describedby="caption-attachment-81315" style="width: 211px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81315 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mdp.39015073001086-seq_184-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mdp.39015073001086-seq_184-211x300.jpg 211w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mdp.39015073001086-seq_184-719x1024.jpg 719w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mdp.39015073001086-seq_184-105x150.jpg 105w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/mdp.39015073001086-seq_184.jpg 748w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /><figcaption id="caption-attachment-81315" class="wp-caption-text">Parte del artículo sobre acromegalia, publicado en La Presse Médicale, el 22 de septiembre de 1897. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, anteriormente se habían descrito niños afectados con esta enfermedad, que poseían menos edad. El propio Valdés Anciano lo plantea al iniciar su trabajo:</p>
<blockquote><p>“La acromegalia es muy rara en los niños. Beaven Rake informó sobre una observación relativa a un niño negro de diez años. Virchow habló, en 1889, de una niña de once años que padecía acromegalia. Habiendo tenido la oportunidad de estudiar y seguir un caso de este tipo, creo que la relación siguiente es interesante”.</p></blockquote>
<p>Se refirió al caso estudiado por Rake en “A case of acromegaly”, que apareció en el <em>British Medical Journal</em>, el 11 de marzo de 1893. Este fue el primero que reportó la acromegalia en niños. Mencionó además el aporte de <a href="https://www.ecured.cu/Rudolf_Virchow">Rudolf Virchow</a> en 1889. No haber sido el primero no reduce el valor del análisis que realizó, pues demostró estar al corriente de los avances médicos de la endocrinología.</p>
<p><strong>El académico</strong></p>
<p>José Antonio Valdés Anciano fue nombrado miembro corresponsal de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el 13 de junio de 1897. Fue admitido como miembro de número el 10 de marzo de 1905. El discurso de ingreso que presentó se tituló “El Dr. <a href="https://www.ecured.cu/Julio_San_Mart%C3%ADn_Carriere">Julio San Martín</a>” (1908).</p>
<p>Varios trabajos suyos fueron publicados en los <em>Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana</em>. Fue el caso de “Consideraciones sobre un caso de bronquitis pseudomembranosa aguda estafilocóccica, sin bacilos de Laeffler, tratada con éxito por el suero de Roux” (1897). Este reporte influyó en su incorporación a la institución.</p>
<figure id="attachment_81318" aria-describedby="caption-attachment-81318" style="width: 203px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81318 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-203x300.jpg 203w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura-102x150.jpg 102w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Caricatura.jpg 391w" sizes="auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px" /><figcaption id="caption-attachment-81318" class="wp-caption-text">Caricatura de Valdés Anciano, publicada en la revista matancera Médica. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>También publicó “Sífilis del sistema nervioso; presentación de varios tipos clínicos. Reflejo cruzado paradoxal” (1906) y “Nota clínica (Tumor sarcomatoso primitivo del vértice del pulmón izquierdo)” (1907). Además, dio a conocer “Informe acerca del Dr. Santiago Ramón y Cajal” (1908), “Hemiplejia medular de origen traumático; caso clínico presentado a la Academia de Ciencias” (1910) e “Informe sobre la causa de una hemiplejia” (1920).</p>
<p>Además, José Antonio Valdés Anciano formó parte de numerosas asociaciones científicas. Fue miembro correspondiente de la Sociedad Neurológica de Filadelfia y honorario de la Sociedad de Medicina Mental de Bélgica (1906). Integró la Sociedad Clínica de Medicina Mental de París (1909), la Sociedad Médico-Psicológica de París (1910) y la Gran Sociedad de Medicina de los Hospitales de París (1911). En Cuba integró la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y la Sociedad Cubana de Psiquiatría y Neurología (1911).</p>
<p><strong>El investigador</strong></p>
<p>En su desempeño profesional, José Antonio Valdés Anciano produjo una amplia bibliografía, que se caracterizó por la originalidad de sus observaciones clínicas. Varios de sus reportes científicos fueron primicias en Cuba y en el mundo. Uno de sus primeros trabajos científicos fue “Consideraciones sobre un caso de distrofia muscular de forma pseudo hipertrófica” (1895), que apareció en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana</em>.</p>
<p>En 1896 presentó en la Sociedad Médica de los Hospitales de París, los tres primeros casos conocidos de enfisema generalizado de carácter familiar. El estudio “Un caso de bronquitis pseudo-membranosa, estafilococcica, sin bacilos de Loeffler, tratado con éxito por el suero de Roux”, presentado en la Sociedad Médica de los Hospitales de París, en 1897, hizo que se le considerara el primer médico en el mundo que había aplicado con éxito el suero antidiftérico a otra enfermedad que no fuera la difteria.</p>
<figure id="attachment_81320" aria-describedby="caption-attachment-81320" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bohemia-24-noviembre-1918.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81320 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bohemia-24-noviembre-1918-300x72.jpg" alt="" width="300" height="72" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bohemia-24-noviembre-1918-300x72.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bohemia-24-noviembre-1918-150x36.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Bohemia-24-noviembre-1918.bmp 710w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81320" class="wp-caption-text">Anuncio en Bohemia, 24 de noviembre de 1918. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Estuvo entre los redactores de la <em>Revista Médica Cubana</em>, donde publicó varios trabajos científicos. Fue el caso de “Dos “ trouvailles” de la clínica: I- Enfermedad de Paget II- Osteo-Artropatía hipertrofiante pnéumica de Pierre-Marie” (1903). Otros fueron “Esclerosis lateral amiotrófica de larga duración” (1903) y “Consideraciones sobre un caso de ataxia espinal aguda no tabética” (1903). Además, dio a conocer “Sobre un caso de hemiplejía urémica” (1904), “Enfermedad de Friedreich y miopatía pseudohipertrófica coexistentes en un mismo individuo” (1904) y “Adiposis dolorosa o Enfermedad de Dercum” (1904).</p>
<p>Deben mencionarse los artículos “Miastenia Pseudoparalítica (Síndrome de Erb-Goldflam)” (1904), “Siringomielia tipo Morvan, con parálisis facial doble” (1905) y “Corea blanda de larga duración” (1905). Merecen citarse “Un caso de jaqueca oftalmopléjica” y “Un nuevo caso de clonus circunscrito de los dedos del pie” (1906).</p>
<p>Caracterizó, en 1906, un caso único en el que coexistían la acromegalia y el trofoedema crónico bilateral. El reporte publicado fue “Trofoedema crónico pseudoelefantíasico en un negro acromegálico”. Propuso, en colaboración con el doctor Filomeno Rodríguez Acosta, una nueva teoría sobre la estrechez mitral funcional, expuesta en el artículo “Estrechez mitral; estrechez mitral funcional” (1912).</p>
<figure id="attachment_81321" aria-describedby="caption-attachment-81321" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-enero-1923.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81321 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-enero-1923-300x130.jpg" alt="" width="300" height="130" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-enero-1923-300x130.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-enero-1923-150x65.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-2-enero-1923.bmp 513w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81321" class="wp-caption-text">Anuncio en Diario de la Marina, 2 de enero de 1923. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Acerca de la educación médica dio a conocer en la <em>Revista Médica Cubana</em>, el artículo “La neuropatología y su enseñanza” (1909). Las páginas de <em>Archivos de Medicina Mental</em> insertaron el trabajo “Necesidad de la enseñanza” (1910). En la revista matancera Médica, se dio a conocer su ensayo “Curar algunas veces, aliviar a menudo y consolar siempre” (1923).</p>
<p>La revista <em>Archivos de la Policlínica</em> publicó sus “Conferencias del Hosp. No. Uno: Varios tipos de atrofia muscular progresiva: Tipo Aran-Duchenne, Tipo Leyden-Mobius, Tipo Charcot-Marie y meningoencefalitis sifilítica”. En la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana leyó los trabajos “Mielitis de origen probablemente blenorrágico” (1907) y “Caso típico de Corea eléctrica” (1908).</p>
<p><strong>La muerte inesperada</strong></p>
<p>El 21 de marzo de 1923, a unos días de cumplir 56 años, el doctor José Antonio Valdés Anciano falleció en La Habana. La causa fue una arritmia cardíaca.</p>
<figure id="attachment_81317" aria-describedby="caption-attachment-81317" style="width: 278px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-Diario-de-la-Marina-22-marzo-1923.bmp"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81317 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-Diario-de-la-Marina-22-marzo-1923-278x300.jpg" alt="" width="278" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-Diario-de-la-Marina-22-marzo-1923-278x300.jpg 278w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-Diario-de-la-Marina-22-marzo-1923-139x150.jpg 139w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Esquela-Diario-de-la-Marina-22-marzo-1923.bmp 550w" sizes="auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px" /></a><figcaption id="caption-attachment-81317" class="wp-caption-text">Esquela publicada en el Diario de la Marina, el 22 de marzo de 1923. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Al morir, la revista matancera <em>Médica</em> le rindió fervoroso tributo. Varios de los médicos que la redactaban habían sido sus discípulos en la Universidad de La Habana. Uno de ellos, <a href="https://www.ecured.cu/Mario_Dihigo_Llanos">Mario E. Dihigo</a>, director de la publicación, expresó en su artículo “In Memoriam”:</p>
<blockquote><p>“El Dr. José A, Valdés Anciano acaba de fallecer en la Habana después de haber alcanzado toda la gloria y el prestigio a que puede aspirar un médico. Su reputación de profesional probo, de clínico perspicaz y documentado, de eminente neurólogo y de bibliófilo incansable, estaba cimentada, no en esas propagandas a bombo y platillo de curas maravillosas a precio fijo y mediante pagos adelantados, sino en la justipreciación que de sus méritos hacían sus compañeros capaces de juzgarlo y de apreciarlo”.</p>
<p>“Matanzas ha perdido a uno de sus más preclaros y amantes hijos, de esos que han sentido siempre gran cariño por su ciudad natal.—Ni sus ocupaciones ni las distracciones de una gran ciudad, ni los varios años que vivió lejos de nosotros impidieron que frecuentemente nos visitara y nos acogiera con su benevolente amistas y nos aconsejara con su ilimitada experiencia”. (ALH)</p></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/jose-antonio-valdes-anciano-gloria-matancera-neurologia-mundial/">José Antonio Valdés Anciano: gloria matancera de la neurología</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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		<title>Vida y labor del médico matancero Pedro M. Cartaya</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Luis Ernesto Martínez González]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Mar 2025 20:00:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[tvyumuri]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia Cubana]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[medicina cubana]]></category>
		<category><![CDATA[medicina en Matanzas]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro M. Cartaya]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El médico Pedro M. Cartaya fue una de las personalidades más relevantes de la medicina...</p>
<p>La entrada <a href="https://www.tvyumuri.cu/matanzas/vida-y-labor-del-medico-matancero-pedro-m-cartaya/">Vida y labor del médico matancero Pedro M. Cartaya</a> se publicó primero en <a href="https://www.tvyumuri.cu">TV Yumurí</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El médico Pedro M. Cartaya fue una de las personalidades más relevantes de la medicina matancera en el siglo XIX.</strong></p>
<p>Existe controversia en torno al lugar de nacimiento de Pedro María Cartaya García, hecho que ocurrió el 29 de junio de 1828. Para algunos historiadores sucedió en un lugar llamado Río del Aura, inmediato a Bainoa. El erudito matancero <a href="https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Augusto_Escoto">José Augusto Escoto</a> defendió que fue en un lugar de nombre similar, ubicado cerca de Bolondrón. Otros consideran que sucedió en una finca propiedad de su padre, cerca de la ciudad de Matanzas.</p>
<p>Estudió en la escuela del célebre maestro matancero Ambrosio González. En ese colegio dio clases de aritmética con 14 años. Dos años después inició estudios mayores y en el segundo año fue nombrado Preparador de Física y Química. Se graduó de Bachiller en Artes en 1848.</p>
<p><strong>Un médico en Matanzas</strong></p>
<p>Muy joven viajó a Francia en 1850 para estudiar medicina. El 25 de mayo de 1855 se graduó de doctor en Medicina y Cirugía, con la investigación <em>Vómitos incontrolables durante el embarazo, su tratamiento, especialmente desde el punto de vista del aborto</em> <em>inducido</em>. Esta tesis se publicó en París ese mismo año. De regreso a Cuba, revalidó su título en la Universidad de La Habana el 12 de diciembre de 1855.</p>
<p>De regreso a su patria, Pedro M. Cartaya comenzó a ejercer como médico. Recibió la habilitación legal como facultativo en 1863.  Apenas graduado practicó una gran operación en Matanzas, al extirpar un enorme fibroma en la matriz uterina de una señora de apellido Interián.</p>
<p>En la Atenas de Cuba dio a conocer el libro <em>Excursión higiénica por Matanzas</em> (1860). En reconocimiento a su labor científica, fue electo corresponsal en Matanzas de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el 28 de marzo de 1863. También estuvo entre los socios facultativos de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas. En esta institución presentó el trabajo “Sobre el uso y efectos del sulfato de quinina en el cólera morbo asiático” (1868).</p>
<figure id="attachment_81136" aria-describedby="caption-attachment-81136" style="width: 238px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81136 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/113-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/113-238x300.jpg 238w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/113-119x150.jpg 119w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/113.jpg 339w" sizes="auto, (max-width: 238px) 100vw, 238px" /><figcaption id="caption-attachment-81136" class="wp-caption-text">Foto de Pedro María Cartaya publicada en la revista Higiene, en 1893. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Se desempeñó como médico en los hospitales Santa Isabel y San Nicolás, de la misma ciudad. El 5 de noviembre de 1865 publicó en el periódico <em>Aurora del Yumurí</em>, el artículo titulado “Salubridad”. En este período inicial de su desempeño como médico, ejerció una gran influencia educativa sobre Juan Guiteras, por entonces un niño y más tarde figura relevante de la medicina cubana.</p>
<p>Emigró a Barcelona en 1870, Durante la Guerra de los Diez Años. En esta ciudad fue médico auxiliar de la Junta Provincial de Sanidad y Vocal asociado de la Junta Municipal. Después pasó a Francia para profundizar sus estudios. En Montpellier estudió las operaciones de fístulas besico-vaginales.</p>
<p>Un resultado importante de su labor fue la memoria <em>Tratamiento del hidrocele por el drenaje</em> (1873), aprobada por la Sociedad de Medicina y Cirugía Práctica. Este trabajo se publicó en la revista <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> y en el <em>Courrier Medical</em>. En la Sociedad Médica de Emulación, también de Montpellier, expuso el informe titulado “Sobre los efectos del tabaco en la tisis pulmonar” (1874). En esta etapa fue electo miembro corresponsal de la Academia Nacional de Medicina y Cirugía de Cádiz, donde dio a conocer “Un caso de inclusión fetal en la placenta” (1875).</p>
<p>Una vez de vuelta a Cuba, Pedro M. Cartaya mantuvo un activo quehacer investigativo. Integró en 1879 la Junta de Información ante la Comisión de los Estados Unidos para el estudio de la fiebre amarilla en Matanzas. Fue médico examinador de la compañía de seguros New York Life Insurance Co. desde 1880. Trabajó como vocal del jurado en la Exposición de Matanzas de 1881. Sobre este evento escribió “Informe comparativo sobre los aparatos herniarios” (1881).</p>
<p>El 14 de marzo de 1880, en las páginas del periódico <em>Diario de Matanzas</em>, apareció un “Informe” que Pedro M. Cartaya elaboró, junto a los médicos Esteban Llorach, Félix de Vera y José Elías Jiménez. En este se demostró la calidad del proceso de vacunación contra la viruela que se realizaba en la ciudad. También se editó como libro: <em>Informe emitido por los Dres. Llorach, Cartaya, Vera y Jiménez sobre la vacuna</em> (1880).</p>
<figure id="attachment_81070" aria-describedby="caption-attachment-81070" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81070 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-300x152.jpg" alt="" width="300" height="152" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-300x152.jpg 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-1024x517.jpg 1024w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-150x76.jpg 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-768x388.jpg 768w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-1536x776.jpg 1536w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Pedro-M.-Cartaya-11-septiembre-1880-p.1-2048x1035.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-81070" class="wp-caption-text">Anuncio en el Diario de Matanzas, 11 de septiembre de 1880. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Ese mismo año y también en el <em>Diario de Matanzas</em>, publicó “Rápida excursión higiénica por Matanzas”. En esta monografía, dividida en tres partes, abogó por realizar mejoras sustantivas en las condiciones higiénicas de la ciudad, como única garantía de mantener la salud de sus habitantes.</p>
<p>A partir de 1885, Pedro M. Cartaya comenzó a ser considerado el “Decano de los médicos de Matanzas. El 7 de junio de ese año falleció Bonifacio Carbonell Padilla, hasta ese momento el de más tiempo en ejercicio en Matanzas, pues se graduó en La Habana en 1834. Esa condición la “heredó” el doctor Cartaya. Después se radicó durante un tiempo en La Habana y estableció su consulta en la calle Reina. Varios anuncios en la prensa de la época dan fe de este dato.</p>
<figure id="attachment_81071" aria-describedby="caption-attachment-81071" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81071 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-4-julio-1889-300x103.png" alt="" width="300" height="103" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-4-julio-1889-300x103.png 300w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-4-julio-1889-150x51.png 150w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/Diario-de-la-Marina-4-julio-1889.png 534w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-81071" class="wp-caption-text">Anuncio en el Diario de la Marina, 4 de julio de 1889. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Entre los trabajos más reconocidos de Pedro M. Cartaya en esta etapa estuvo <em>Un caso de fístula biliar cutánea con expulsión y evulsión de cálculos por la colecistotomía</em> (1886). Se publicó en la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana</em> y en la <em>Revue Internationale des Sciences Médicales</em>.</p>
<blockquote><p>Se realizó, además, una edición en Matanzas en forma de libro. En la carta, insertada como introducción, el también médico matancero Eduardo Díaz Martínez, declaró que era un ensayo “…interesantísimo bajo el punto de vista científico y literario, y digno por muchos más conceptos de figurar en un folleto aparte…”.</p></blockquote>
<figure id="attachment_81072" aria-describedby="caption-attachment-81072" style="width: 208px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81072 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_102605-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_102605-208x300.jpg 208w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_102605-104x150.jpg 104w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_102605.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px" /><figcaption id="caption-attachment-81072" class="wp-caption-text">Portada del libro Un caso de fístula biliar cutánea&#8230; (1886). Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>En el <em>Diario de Matanzas</em> se elogió el proceder quirúrgico explicado en esta obra:</p>
<blockquote><p>“Es la primera vez en Cuba que la Cirugía lleva su audacia hasta penetrar por el vientre al profundo domicilio de la bilis y sorprender en él esas misteriosas producciones que la organización encierra en el seno de nuestras entrañas, y este acontecimiento entre nosotros nos lena de satisfacción, porque demuestra laudablemente que nuestros hombres de ciencia pugnan siempre por colocarse al nivel de los que, en el extranjero, luchan infatigables por el progreso humano. ¡Bien por el Dr. Cartaya!.»</p></blockquote>
<p>La revista habanera <em>La Enciclopedia</em>, lo consideró “…un trabajo que honra a la Medicina cubana”. Acerca de su autor expresó que era un “…reputado médico de Matanzas…” y lo consideró un “…distinguido compañero…”. Los cálculos extraídos en esta operación fueron donados por Pedro M. Cartaya al museo de la institución. Así fue recogido en los <em>Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana</em>,</p>
<figure id="attachment_81073" aria-describedby="caption-attachment-81073" style="width: 194px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-81073 size-medium" src="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_103049-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" srcset="https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_103049-194x300.jpg 194w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_103049-97x150.jpg 97w, https://www.tvyumuri.cu/wp-content/uploads/20230711_103049.jpg 388w" sizes="auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px" /><figcaption id="caption-attachment-81073" class="wp-caption-text">Cálculos biliares donados por Pedro M. Cartaya al museo de la Real Academia. Archivo del autor.</figcaption></figure>
<p>Del propio año 1886 es otro de los trabajos que insertó en las páginas de la <em>Crónica Médico-Quirúrgica de la Habana</em>: “Tratamiento quirúrgico de las convulsiones reflejas de la dentición”. En la misma revista se publicó en 1889 el reporte “Cuerpo extraño del recto; paso de este a la vejiga; muerte”.</p>
<p>Fue miembro corresponsal de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. En la revista de esta institución, apareció su “Estudio clínico de la enfermedad del Dr. Llorach” (1888). Se desempeñó como vocal del jurado en los Juegos Florales del Liceo de Matanzas en 1888.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En 1887 Pedro M. Cartaya estaba nuevamente instalado en Matanzas. Fue nombrado médico del Hospital de Mujeres San Nicolás, en julio de 1892. Estuvo entre los presidentes honorarios de la Sección VII Obstetricia, del Congreso Panamericano de Medicina, celebrado en Washington en septiembre de 1893. En enero de 1896 fue electo vocal de la Comisión Provincial de la Asociación de la Cruz Roja en Matanzas.</p>
<p>Tuvo un destacado papel en la fundación del Centro Médico de Matanzas en 1892. El 13 de noviembre, en las elecciones para elegir la directiva de la nueva institución, se le escogió de forma unánime como Presidente de Honor. En el acto de inauguración, el 8 de diciembre, pronunció un discurso, que después se publicó por la Imprenta La Propaganda en 1893. En la noticia ofrecida por el <em>Diario de la Marina</em>, se lee:</p>
<blockquote><p>“(…)el Dr. D. Pedro M. Cartaya, decano de los médicos matanceros, antiguo profesor de muchos de ellos y Presidente honorario del Centro, leyó un notable trabajo científico que fue unánime y calurosamente aplaudido.»</p></blockquote>
<p>Sobre su valor como hombre de ciencia, señaló el médico Federico Grande Rossi en 1893:</p>
<blockquote><p>“Su amor a la ciencia aplicada, práctica, ha tenido por inmediata consecuencia el estudio de los grandes problemas que han revolucionado la ciencia actual y por consiguiente, ha reforzado con el estudio asiduo de los modernos adelantos sus conocimientos anteriores. Y esto es digno de las mayores alabanzas porque, discípulo de la vieja escuela médica, hija de la observación clínica, ha comprendido la necesidad de estudiar y aceptar las modernas investigaciones experimentales. No se ha encerrado en la terca indiferencia al progreso científico(&#8230;).»</p></blockquote>
<p>Entre sus méritos extraordinarios como cirujano se destacó que fue el primer cubano que practicó la laparotomía y que realizó una colecistotomía. Se hizo célebre su proceder para la extracción de un feto a término por el recto, producto de un embarazo extrauterino.</p>
<p><strong>Hombre de ciencia y patriota</strong></p>
<p>La familia Cartaya, además de poseer renombre por los médicos y abogados que la integraron, también fue dueña de fábricas de azúcar en territorio matancero. El propio Pedro M. Cartaya fue propietario del ingenio Caridad, también llamado Cartaya, cerca de Cidra y del ingenio Fumero, en Unión de Reyes. El vínculo familiar con la actividad agrícola le motivó a ingresar, mientras estaba en Francia, en asociaciones científicas de ese perfil. Lo hizo en la Sociedad Zoológica de Aclimatación de París y en la Sociedad de Horticultura del Sena. Esta última publicó, de su autoría, una <em>Memoria sobre el cultivo del café en Cuba</em> (1854).</p>
<p>Durante la Guerra del 95, Pedro María Cartaya se trasladó a Cayo Hueso, acusado de esconder en su casa a Gerardo Domenech, destacado revolucionario matancero. En el exilio le sorprendió la muerte, producto de un ataque cardíaco, el 7 de enero de 1898. Sus restos fueron trasladados a Matanzas.</p>
<p>El 23 de enero de 1898, en sesión pública ordinaria, el secretario de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, dio</p>
<blockquote><p>“…cuenta de la muerte del ilustre Académico corresponsal, Dr. D. Pedro Cartaya, (de Matanzas) el cual tuvo que abandonar el país por motivos políticos. La Academia acuerda que en el acta conste el pesar que la corporación experimenta al verse privada de los trabajos y esfuerzos del ilustre desaparecido”.</p></blockquote>
<p>Este fue otra corona de gloria para Pedro M. Cartaya, una de las personalidades más relevantes de la medicina matancera en el siglo XIX.(LLOLL)</p>
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