El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ofreció este domingo una extensa intervención en la que abordó múltiples aristas del conflicto en Ucrania, desde la situación en el terreno militar hasta los posibles canales de negociación con Estados Unidos.
En sus declaraciones, el mandatario ruso señaló que Ucrania deberá rendir cuentas por los ataques llevados a cabo en la región de Kursk, una zona fronteriza que en las últimas semanas ha sido escenario de incursiones y combates. Putin advirtió que Kiev pagará por esos “crímenes” a través de la pérdida de territorio, el cual, según precisó, “es necesario para la zona de seguridad” que Rusia busca consolidar en su flanco occidental.
El jefe del Kremlin también se detuvo en la respuesta militar de Moscú, y afirmó que los ataques de represalia rusos en suelo ucraniano son ahora “más fuertes y más detallados”, en clara alusión a una mayor precisión y contundencia en los bombardeos y operaciones ofensivas.
En este sentido, Putin fue enfático al asegurar que Rusia no le dará a Ucrania la oportunidad de detener el avance de las tropas rusas, un movimiento que, según los reportes oficiales, continúa su curso en varios frentes del este y el sur del país vecino.
Uno de los puntos que ocupó especial atención en su discurso fue el relacionado con la defensa aérea. Putin refirió que es necesario mejorar constantemente este sistema, teniendo en cuenta los crecientes suministros de armas occidentales a Ucrania, que incluyen misiles de largo alcance y sistemas de lanzamiento múltiple.
Subrayó que se requiere una coordinación efectiva entre todos los niveles y estructuras que participan en repeler los ataques contra la infraestructura rusa, y recalcó que lo más importante en todo ese entramado defensivo es salvaguardar la vida de las personas. Para ello, puntualizó que la nación euroasiática debe incrementar “rápida y significativamente” la producción de los medios de defensa aérea más utilizados en el campo de batalla, con el fin de garantizar una cobertura más amplia y eficaz ante las amenazas externas.
Putin se refirió a las nuevas propuestas presentadas por Ucrania en relación con la zona donde se desarrolla la operación militar especial. Según explicó el mandatario, dichas iniciativas plantean limitar la acción militar a solo cuatro territorios: la región de Jersón, la región de Zaporozhie y las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, con el consecuente cese de las hostilidades en todos los demás territorios.
El presidente ruso mencionó que Moscú está estudiando «cuidadosamente» cada una de estas propuestas ucranianas, aunque fue tajante al enfatizar que «salvar al régimen de Kiev no forma parte de nuestros planes», dejando claro que el objetivo estratégico de Rusia no pasa por una estabilización del actual Gobierno ucraniano.
Sobre la marcha de las operaciones militares, Putin dio a conocer que las Fuerzas Armadas rusas han logrado romper la línea de defensa de tres niveles establecida por el ejército ucraniano en la zona del grupo Centro, un avance que calificó como significativo dentro del esquema operativo actual.
Asimismo, anunció que la principal tarea de Rusia en esta etapa es la liberación definitiva del Donbás, la región del este de Ucrania que ha sido epicentro del conflicto desde 2014 y que Moscú considera parte fundamental de sus reivindicaciones territoriales y de seguridad. En ese contexto, el presidente ruso expresó que a las tropas rusas les quedan alrededor de 10,5 kilómetros hasta llegar a la región de Sumy, en el norte de Ucrania, lo que indica un posible avance hacia nuevas posiciones en esa zona fronteriza.
En el plano diplomático, Putin recordó el encuentro que sostuvo con su par estadounidense, Donald Trump, en Alaska, con el objetivo de buscar una solución al conflicto en Ucrania. El mandatario ruso relató que en esa ocasión “nos ofrecieron una solución de compromiso. No la consideramos de inmediato. Pero, al llegar a Anchorage, dijimos: Sí, aceptamos”. Sin embargo, reconoció que si bien no se había logrado un acuerdo definitivo en aquella reunión, sí se habían analizado posibles estrategias y vías de entendimiento para concluir el tema ucraniano, lo que dejó entreabierta la puerta a futuros contactos.
Finalmente, Putin se refirió a las perspectivas de retomar el diálogo con Estados Unidos sobre Ucrania, y señaló que este podría reanudarse cuando concluyan las mayores tensiones entre Washington e Irán, un conflicto paralelo que, a su juicio, condiciona la agenda diplomática de la Casa Blanca.
Además, dejó abierta la posibilidad de que las negociaciones sobre Kiev se celebren en Bielorrusia, siempre que el proceso avance y se den las condiciones adecuadas, lo que convertiría a ese país en una nueva sede para eventuales conversaciones de paz o de alto el fuego. (ALH)
