El conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz provocaron un shock energético que resquebraja la recuperación económica mundial, según el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El BM recortó su pronóstico de crecimiento global para 2026 al 2,5 %, la expansión más débil fuera de recesión en casi dos décadas, afectando a dos tercios de las economías del planeta.
El FMI, que en abril proyectó un escenario adverso con petróleo a 100 dólares, observa una caída de precios tras el alto al fuego y la reapertura del estrecho, aunque advierte que la normalización no será inmediata.
Las cadenas de suministro y los precios de los fletes tardarán en adaptarse, y la volatilidad del mercado persiste, según la portavoz del organismo, Julie Kozack.
El impacto más severo recae sobre los países en desarrollo, con 61 economías vulnerables que dependen de importaciones de petróleo y cereales.
Estas naciones podrían enfrentar un incremento de 20 mil millones de dólares anuales en gastos de importación, lo que supone una presión insoportable sobre las finanzas públicas y los hogares.
El encarecimiento de la energía se traslada directamente a los alimentos, que agrava la inseguridad alimentaria, y un aumento del 5 % en los precios reales de los alimentos eleva en un 15 % el riesgo de desnutrición aguda en niños pobres. (ALH)
Con información de Prensa Latina
Líz Lenay Guerrero Pérez/Estudiante de Periodismo
