Mientras tomo un sorbo de té en este invierno que parece una extensión del verano, pienso en lo gratificantes que resultaron las jornadas del II Taller Nacional de Fotografía de Naturaleza, celebrado del 21 al 26 de noviembre y que acogió a alrededor de una veintena de fotógrafos de varias provincias del país, quienes regalaron a la Ciénaga de Zapata, desde la visión de sus lentes, fotografías alucinantes e inspiradoras en diferentes categorías para rendir justo homenaje al Gran Humedal.
En un ambiente de total camaradería se visitaron sitios relevantes de las áreas protegidas de la Reserva de Biosfera, una oportunidad exclusiva gracias a la Empresa para la Conservación de la Ciénaga de Zapata y al Club Cubano de Foto-Naturaleza, quienes aunaron esfuerzos en aras de cumplir con los sueños de sus miembros de visitar el humedal mayor y mejor conservado del Caribe Insular, conocer sobre sus especies, paisajes, vida cultural y social, y en sus obras poder contribuir a la divulgación de los valores intrínsecos de estas maravillas que la naturaleza se ha esmerado tanto en crear.
Conferencias, charlas y debates en torno a temas puntuales de este mundo, así como la combinación con recorridos para llevar a la práctica lo aprendido, caracterizaron los agitados días del evento.
Una jornada especial resultó la permanencia en las Salinas de Brito, un sector del Parque Nacional de singular belleza paisajística, que por estos días constituye un santuario para las aves migratorias y otras que forman parte de nuestra fauna.
Enfocados todos en lograr las mejores fotos del amanecer, les sorprendió uno de esos días en que ni tan siquiera las nubes pueden opacar la luz y los reflejos en las marismas cargadas de vida.
El evento finalizó, pero quedaron establecidas las bases para futuras colaboraciones, proyectos que vendrán a reforzar las labores de conservación del patrimonio natural, histórico y cultural cenaguero.
En los últimos minutos y durante el lanzamiento del libro: Naturaleza en Cuba, del autor Sandy León de Armas, se llegó al compromiso de crear un banco de imágenes que quedará como archivos para ser usado en la divulgación del destino Ciénaga de Zapata y, desde luego, las puertas quedarán abiertas para futuros encuentros de este tipo.
Terminó el té con la certeza que pronto los amigos fotógrafos volverán a caminar estas tierras y en cada lente quedará una imagen digna de admirar. (ALH)
Por Lic. Yoandy Bonachea Luis/Periódico Girón