En 1905 se celebró el Primer Congreso Médico Nacional y Matanzas tuvo una presencia relevante en sus sesiones.
Desde 1904 comenzó a organizarse la celebración del Primer Congreso Médico Nacional. No era el primer evento de este tipo realizado en el país, pues en 1890 sesionó el Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba, pero si el primero efectuado después de la proclamación de la República en 1901. Es por esta razón que se le llamó “nacional”. En los días previos a su inauguración estaban inscritos 750 profesionales de las ciencias médicas y afines.
En este importante encuentro científico, además de que participaron destacados médicos matanceros, la ciudad de Matanzas tuvo una presencia singular. Como parte del Primer Congreso Médico Nacional se planificó una visita a la Atenas de Cuba. Esta fue la actividad de cierre del evento.
Organización

La presidencia del Primer Congreso Médico Nacional de Cuba recayó en el doctor Joaquín Albarrán. Como primer vicepresidente se escogió al doctor Juan Guiteras, matancero, y como secretario al doctor José A. Presno. El tesorero fue el doctor Antonio González Curquejo. Para primer vicesecretario fue electo el doctor Alberto Díaz Albertini y como su segundo el matancero doctor Jorge L. Dehogues.
El 27 de diciembre de 1904 el Comité Ejecutivo del Congreso designó los temas fundamentales a tratar y quiénes serían los encargados de exponerlos. Estos fueron:
Profilaxis de la fiebre amarilla en Cuba, por Antonio Díaz Albertini, Juan Guiteras (matancero) y Emilio Martínez.
Etiología y profilaxis del paludismo en Cuba por Isidoro Agostini (Santiago de Cuba), Arístides Agramonte y Tomás Coronado (matancero).
Parasitología en Cuba, por Mario Lebredo, J. H. de Pazos (San Antonio de los Baños) y Leonel Plasencia (matancero).
La lucha antituberculosa en Cuba, por Joaquín Jacobsen, Luis Ortega y Luis Perna de Salomó (Cienfuegos).
Estadística sanitaria de Cuba, por Manuel Delfín, Vicente La Guardia y Jorge Le-Roy.
Hidrología médica de Cuba, por Plácido Biosca, José M. Pardiñas (Madruga) y Alfredo Martínez.
Ese mismo día se nombró a los siguientes presidentes de honor del Congreso:
Dr. Enrique López, “como iniciador de los Congresos Médicos de Cuba”.
Dr. Francisco de Zayas, matancero que presidió el Congreso Médico Regional de 1890.
Dr. Juan Santos Fernández, matancero que presidía la Academia de Ciencias y representaba también a la prensa médica.
Dr. Gabriel Casuso, matancero que en ese momento era decano de la Facultad de Medicina.
Los doctores Antonio M. Rubio, Francisco Cabrera Saavedra, Félix de Vera, Florentino Roura y Urbano Guimerá, eran los representantes del Cuerpo Médico de las provincias de Pinar del Río, Habana, Matanzas, Camagüey y Santiago de Cuba, respectivamente.
Meses antes de la inauguración, la revista Archivos de la Policlínica expresó que confiaba en los resultados del evento:
“Puede predecirse un éxito para el próximo Congreso Médico que ha de reunirse en la Habana en mayo. El apoyo creciente que estas fiestas de la inteligencia han tenido en Cuba desde que se inauguraron en 1890, prueban que nuestra cultura está a la altura de ese empeño. De esperar es, que no sólo quede el recuerdo de una reunión de médicos, sino que sus resultados científicos sean útiles en la práctica diaria de la medicina”.
La sesión solemne de apertura del Congreso se realizó el sábado 20 de mayo de 1905, en el paraninfo de la Academia de Ciencias, a las ocho y media de la noche. Las sesiones científicas se desarrollaron los días 21, 22 y 23, en el mismo lugar. Según el Reglamento del Congreso, se trabajó dos sesiones diarias, de dos horas de duración cada una: de 8 a 10 de la mañana y de 3 a 5 de la tarde.
El programa contempló varias actividades alternativas. Estas fueron un baile en el Ateneo de La Habana la noche del 20. El 21, a las 11.00 am, se realizó una recepción y lunch en la Quinta Covadonga, del Centro Asturiano. Ese mismo día visitaron varios hospitales habaneros y en la noche disfrutaron de una función de opereta italiana en el Teatro Nacional, regalo del Ayuntamiento de la Habana a los congresistas.
Para el día 22 se reservó una recepción y lunch en la Quinta La Purísima Concepción, de la Asociación de Dependientes. Tres horas más tarde, sobre las 2.30 pm los delegados fueron a saludar al presidente de la República en el Palacio Presidencial. El día cerro con una velada literario-musical en el Teatro Nacional. Al día siguiente, 23 de mayo, fueron recibidos en la Quinta La Benéfica, del Centro Gallego. Tras la clausura del Congreso asistieron a una velada literario-musical, ofrecida por la Asociación Médica de Socorros Mutuos de la Isla de Cuba en el Ateneo de la Habana. El miércoles 24 de mayo se realizó una visita a Matanzas, actividad que dio cierre al evento.
La excursión a Matanzas
El viaje a Matanzas se realizó el miércoles 24 de mayo de 1904. Consejo Provincial de la Habana acordó sufragar los gastos esta visita a la capital yumurina. La crónica que publicó el Diario de la Marina recogió los detalles de la excursión:
“Congreso Médico Nacional. Excursión a Matanzas. La serie brillante de fiestas que se han realizado con motivo del Congreso Médico, ha sido cerrada ayer, en Matanzas, con broche de oro. ¡Qué horas tan gratas pasamos en la hermosa ciudad los excursionistas! Cuánto agasajo y cuánto cumplimiento el de aquella cultísima sociedad”.
“A las ocho de la mañana llenaba el andén de Villanueva, una muchedumbre de Congresistas y de sus familiares, que se disponían a invadir el tren formado por nueve vagones, que había de conducirnos hasta Matanzas. Habría allí aproximadamente, unas seiscientas personas, estando perfectamente representado el elemento femenino. La belleza y la elegancia habanera, parecían haberse dado cita en Villanueva”.
“Al fin partió el tren y rápidas transcurrieron las horas, en medio de la mayor alegría. Llegamos a Matanzas, a las once menos cuarto de la mañana. En el paradero nos esperaba una comisión de médicos presidida por el doctor Félix de Vera, presidente del Congreso por la provincia de Matanzas. Las autoridades y una comisión de señoritas matanceras, nos aguardaban en la altura de Monserrate, sitio donde teníamos que dirigirnos los excursionistas para almorzar. Hicimos el viaje a la loma, desde el paradero, en coches, volantas y ómnibus, y ya en ese sitio comenzó verdaderamente la fiesta en medio del entusiasmo que producían las perspectivas admirables que se gozan desde la loma del Monserrate y los aires criollos que tocaba la música de los Bomberos de Matanzas”.
“La mayor democracia imperó en el acto, en el que ni siquiera hubo, con muy buen acuerdo, brindis. Los congresistas y sus familias se distribuyeron en hermoso desorden y solamente se reservó una mesa central para la Directiva del Congreso y para las autoridades de Matanzas”.

“El Gobernador de la Provincia ocupaba el centro, teniendo a su derecha al presidente del Congreso, Dr. Albarrán, al Dr. Félix de Vera, delegado del Comité Ejecutivo para organizar la fiesta y al presidente de la Colonia Española; a su izquierda se sentaron el Dr. Presno, secretario del Congreso, el alcalde de Matanzas y el presidente del Consejo Provincial”.
“El almuerzo a la criolla, servido por la casa del Sr. Zabala, mereció los honores de la desaparición en el estómago de los excursionistas. Este señor mereció plácemes de la concurrencia”.
“El final del almuerzo y como varias bellas señoritas manifestaran su deseo de bailar, el Presidente de la Colonia Española brindó los salones del Casino y en el acto fue aceptado el ofrecimiento. A los acordes de una orquesta comenzó el baile, tan pronto como descendieron del Monserrate los excursionistas. Al final, el presidente del Casino Español obsequió con champagne a la Directiva del Congreso Médico y a las autoridades de Matanzas”.
“El Gobernador, Sr. Lecuona, brindó por el Congreso Médico, porque en lo porvenir obtengan tanto éxito como el actual los Congresos Médicos de Cuba. El Dr. Albarrán, por Matanzas, y el Dr. Presno por el Dr. Vera, manifestando que la única víctima del Congreso había sido este señor, a quien él había retenido en Matanzas, impidiéndole asistir a las sesiones del Congreso, para organizar aquella fiesta en Matanzas que dejaba en el ánimo de todos, recuerdos tan imborrables. El Dr. Félix de Vera, dio las gracias por aquellos elogios tan sentidos y el Sr. Presidente de la Colonia Española agradeció en levantadas frases la visita que al Casino habían hecho los Congresistas”.
“Acercábanse las cuatro de la tarde, hora señalada para el regreso a la capital y la concurrencia comenzó a abandonar los salones del Casino para dirigirse en coches al paradero. El Gobernador ofreció su coche al Dr. Albarrán y el alcalde el suyo al Dr. Presno. Demoróse un poco la salida, porque constantemente iban llegando rezagados que estaban paseando por la población. A las 4 1/2 abandonábamos Matanzas, llevándonos de su breve estancia en ella, tan gratos recuerdos”.

