Cuatro insignes médicos matanceros son recordados en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

La historia de la ciencia en Matanzas es un tema de investigación apasionante. Indagar en los hechos, personalidades y lugares que la distinguen permite descubrir, asiduamente, nuevas aristas a tener en cuenta. Una de ellas es valorar el nivel de reconocimiento, tanto nacional como internacional, que han tenido las mujeres y hombres de ciencia hijos de la provincia yumurina.

Así sucede al leer el artículo “El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana”, que publicó la Revista Habanera de Ciencias Médicas, en su cuarto número del año 2013. Las autoras de este texto, Gabriela Alonso Bermúdez y Migdalia Torres Pérez, reflejan con profundidad la estrecha relación entre ciencia, medicina y patrimonio.

Un Aula Magna

Vista general del Aula Magna. Tomado de Revista Habanera de Ciencias Médicas (2013).

El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana se creó en el año 2002, con motivo de una visita que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz realizó a la institución. El motivo era el aniversario 40 de la fundación del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón. Esta Aula Magna se ubica en el segundo piso del edificio construido, entre 1946 y 1958, como Colegio Sagrado Corazón, en Playa, La Habana.

A lo largo del tiempo el inmueble del Aula Magna ha sufrido cambios constructivos. Tiene forma rectangular y en la entrada aparece, en ambas puertas, el símbolo del Sagrado Corazón. Posee cuatro salidas laterales con amplios ventanales. Las paredes poseen decoraciones con maderas preciosas. Los pisos son de mármol de color rosado. En correspondencia con su función inicial se pueden apreciar en ella amplios y hermosos vitrales con alegorías religiosas.

Mesa Presidencial en el Aula Magna. Tomado de Revista Habanera de Ciencias Médicas (2013).

En el Aula Magna están ubicadas 430 butacas de madera tapizadas en color rojo. La mesa presidencial es una réplica de la mesa del Aula Magna de la Universidad de La Habana. Al fondo de la presidencia y a ambos lados de la mampara central, se ubican banderas de naciones latinoamericanas, donde está situado el escudo nacional.

Presiden el amplio salón la imagen de Ernesto «Che» Guevara a la izquierda. En el centro, una reproducción del óleo que el pintor cubano Manuel Mesa dedicó al fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre de 1871. A la derecha está Carlos Juan Finlay. En las paredes de ambos lados, los intercolumnios estaban decorados originalmente con escenas del Vía Crucis. Estas fueron sustituidas por retratos de destacadas personalidades de la historia de la medicina cubana.

Los matanceros

Entre las personalidades que se recuerdan en el Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana se cuentan cuatro matanceros. Ellos son:

Federico Sotolongo Guerra (1905-1997), médico que se destacó por sus investigaciones sobre parasitología y como luchador social. Se graduó en 1928, tras lo cual comenzó a ejercer como instructor de Clínica Médica. Participó en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes en 1923. Se le considera el primer médico que ingresó en el Partido Comunista de Cuba. Trabajó en la Quinta Covadonga, en el Centro Balear y en el Centro Benéfico Jurídico.

Fue profesor universitario y fundador en 1937 del Instituto de Medicina Tropical. Tuvo una activa vida política y social como miembro del Partido Socialista Popular. Tras el triunfo de la Revolución intensificó su labor investigativa y docente. Dirigió, entre 1964 y 1978, el Instituto de Medicina Tropical. También fue director de la Revista Cubana de Medicina Tropical. Recibió múltiples reconocimientos por su extensa obra como médico.

Vida y obra del médico Federico Sotolongo Guerra

Luis Díaz Soto (1905-1958), médico internacionalista, que sobresalió por su compromiso social y revolucionario. Se graduó como médico en 1905 y después trabajó en el Instituto Clínico de La Habana. Clínica Fortún-Souza y la Casa de Socorro de La Habana. Tuvo un papel destacado en la defensa de las reivindicaciones del gremio médico cubano. Fue fundador del Ala Izquierda Médica dentro de la Federación Médica de Cuba y se destacó en la huelga médica de 1934.

Participó de forma relevante como médico en la Guerra Civil-Española. Sobresalió como militante del Partido Comunista y el Partido Socialista Popular. Realizó una esmerada labor social y asistencial en el Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba, institución médica dedicada a la atención de obreros y campesinos. Falleció a los 53 años, víctima de una enfermedad cardíaca.

Medicina, internacionalismo y compromiso social en Luis Díaz Soto

Eusebio Hernández Pérez (1853-1934), médico y general mambí, considerado una personalidad de la ginecología en Cuba. Muy joven colaboró con los alzamientos mambises en Jagüey Grande. Inició la carrera de medicina en la Universidad Central de Madrid en 1874, pero se graduó años después, en 1887. Defensor de la independencia de Cuba, participó en varios planes conspirativos. Desembarcó en Cuba en 1896, estuvo en varios combates y desempeñó cargos en el gobierno de la República en Armas.

Durante la República se dedicó a su labor como médico y profesor, pero sobresalió por su defensa de las luchas estudiantiles y sociales. Fue electo en 1926 miembro de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana y de la Sociedad Obstétrica de Francia. En 1928 recibió la Orden Carlos Manuel de Céspedes y se le tributó un homenaje nacional.

Eusebio Hernández Pérez, médico y general

Mario Muñoz Monroy (1912-1953), médico matancero que participó en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Comenzó a estudiar medicina, en la Universidad de La Habana, en el curso 1934–1935. Debido a la inestabilidad política de a época, se graduó en 1942. Ejerció en Colón, ciudad donde había nacido. Se integró al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). Estuvo entre los que se opusieron al golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

Vista de la ubicación de los retratos de personalidades médicas en el Aula Magna. Tomado de Revista Habanera de Ciencias Médicas (2013).

Se destacó como aficionado de las radiocomunicaciones. Tuvo como misión principal en el asalto al Moncada prestar atención médica a los heridos en el combate. Por esta razón formó parte del grupo encargado de tomar el Hospital Civil General Saturnino Lora. Detenido tras el fracaso de la acción, fue asesinado por la espalda. Ese mismo día cumplía 41 años de edad.

El Aula Magna de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana rinde tributo a relevantes personalidades de la medicina en Cuba. De esta forma se reconoce la contribución realizada, tanto en el campo médico propiamente, como en la esfera social. Entre ellos están, para orgullo de los matanceros, cuatro relevantes médicos nacidos en esta tierra nuestra.

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