El matancero Luis Estévez y Romero hizo aportes a la historiografía cubana en las obras que publicó.

Nacido en Matanzas el 20 de octubre de 1849, Luis Estévez y Romero, tuvo que superar fuertes obstáculos desde la infancia. Huérfano de padre y procedente de una familia humilde, estudió en el Colegio La Empresa y después impartió clases allí mismo. Se graduó de Bachiller en Artes en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas en 1866. Formó parte de la Sección de Ciencias del Liceo de Matanzas, que le eligió socio agregado el 27 de julio de 1865 y vicesecretario en diciembre del mismo año. Colaboró en la revista El Liceo con traducciones y artículos científicos. Estos fueron “Valva de un pecten”, que publicó en noviembre de 1865, y “Apuntes entomológicos”, en marzo de 1866, entre otros.

El joven naturalista Luis Estévez y Romero

Motivado por su juvenil interés científico, comenzó a estudiar medicina en la Universidad de La Habana, pero no la culminó. Más tarde inició la carrera de derecho y el 29 de junio de 1879 alcanzó el grado de Doctor en Derecho Civil y Canónico. La tesis que presentó se tituló ¿Cuál de las legislaciones actuales satisface mejor las exigencias de la justicia respecto a lo que debe ser la condición de la mujer, así en el orden social como en el de la familia? (1879). Sobre derecho también publicó los libros El derecho constitucional vigente en Europa y América (1900) y Reformas de nuestra legislación civil (1904).

Retrato al óleo de Luis Estévez y Romero, por el pintor matancero Esteban Valderrama. Archivo del autor.

Luis Estévez y Romero conoció a la villareña Marta Abreu en 1868, con quien contrajo matrimonio y pasó a residir en Santa Clara. En esta ciudad, que le declaró hijo adoptivo en 1885, participó de forma activa en la intensa labor filantrópica desarrollada por su esposa. Al estallar la guerra en 1895 ambos se exiliaron en Francia, desde donde colaboraron sin reservas con la causa independentista. Retornaron a Cuba en 1899 y Estévez fue elegido presidente del Partido Nacional Cubano. Electo vicepresidente de la República en las elecciones de 1901, ejerció el cargo durante el primer gobierno de Tomás Estrada Palma. Renunció el 31 de marzo de 1905 y regresó a Francia con su familia. Se suicidó en París el 4 de febrero de 1909, un mes después de la muerte de su esposa.

La obra mayor

Las tres obras históricas que publicó Luis Estévez y Romero, fueron Desde el Zanjón hasta Baire. Datos para la historia política de Cuba (1899), Ojeada sobre la dominación española en Europa (1900), ambas publicadas en La Habana, y Tiempos pasados (1906), que vio la luz en París. Estuvieron marcadas por dos aspectos básicos, primero la crítica acérrima a la dominación colonial española sobre Cuba. Y, en segundo lugar, la defensa irrestricta del derecho de los cubanos a luchar por su independencia.

Portada del libro Desde el Zanjón hasta Baire (1899). Archivo del autor.

Desde el Zanjón hasta Baire fue la obra histórica más conocida de Luis Estévez y Romero. En su primera edición contó con un prólogo de Raimundo Cabrera. Gran amigo del autor, al igual que este, había transitado del autonomismo a la defensa del separatismo. Tuvo una segunda edición en 1974, en dos tomos, a propósito del centenario de las guerras de independencia, esta vez con prólogo de la historiadora Mildred de la Torre. Es significativo que Luis Estévez y Romero inició su libro exponiendo dos frases de José Martí. En la portada apareció: “Es criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; pero también quien deja de promover la guerra inevitable”. En la página de la dedicatoria, donde Estévez escribió: “A la concordia entre todos los cubanos”, incluyó otra frase martiana: “La lucha que se empeña para acabar una discusión no debe levantar otras”.

La introducción, que tituló “Dos palabras”, permitió a Luis Estévez y Romero exponer de forma breve las intenciones del texto. Como buen abogado, las resumió en cinco proposiciones: España nunca quiso cambiar el régimen colonial establecido, el Partido Autonomista trabajó por evitar una nueva guerra, estos inútiles esfuerzos chocaron contra los agravios que hizo el gobierno español a los cubanos, la guerra era necesaria y los independentistas tuvieron razón al sostener que nunca concedería a Cuba ni libertad ni justicia. Destacó, al final, que no hacía la historia del período, sino un bosquejo para que más tarde alguien escribiera con profundidad sobre el tema.

En el “Prologo”, Raimundo Cabrera califico el libro como “laborioso”, por la acumulación de datos y evidencias que demostraban

“…el tenaz esfuerzo de la colonia para alcanzar su gobierno propio, por medios razonables y pacíficos, frente a la obcecación de la Madre Patria y de sus estadistas, y, en suman cuanto para la justificación de la última revolución cubana ocurrió en los diez y siete años que la precedieron”.

No desconoció Raimundo Cabrera el momento histórico en que se publicó Desde el Zanjón hasta Baire. Ocupada Cuba militarmente por Estados Unidos, el propósito urgente era hacerla lo más breve posible. Para ello, consideró, era necesario el aporte de todos los cubanos, más allá de los errores políticos cometidos. Esta era la principal “norma patriótica” del momento. A esta intención se refirió cuando escribió:

“Si el libro del Dr. Estévez, que inicia ya este movimiento de aproximación y conciliación, logra mover las voluntades de todos en tan patriótico derrotero, será ese, después de sus muchos méritos, el más lisonjero de sus éxitos”.

Tras las palabras de Raimundo Cabrera, Luis Estévez y Romero insertó en su libro las opiniones de siete políticos españoles, de diferentes signos ideológicos. Fueron escogidas para apuntalar la tesis central del libro: la incapacidad de España de atender las necesidades de Cuba y la necesidad de la guerra para solucionar esa contradicción. Desde el Zanjón hasta Baire estuvo conformado por 48 capítulos. Tuvo un orden cronológico y se inició con el contenido del Pacto del Zanjón, que se firmó el 10 de febrero de 1878. En toda la obra se utilizan variadas fuentes bibliográficas: discursos, libros, informes, proclamas y artículos. Entre estos últimos, de revistas y periódicos de España y Cuba, principalmente.

Portada del primer tomo del libro Desde el Zanjón hasta Baire (1974). Archivo del autor.

Ofreció Luis Estévez y Romero una panorámica, mediante diversas fuentes documentales, de la evolución del Partido Liberal Autonomista desde su fundación. Los rejuegos de la política, los esfuerzos por lograr medidas favorables a Cuba, el desdén con que era tratados sus representantes, entre otros temas, proliferan en el libro. Todos aderezados por comentarios y notas del autor, en las que hace evidente su apuesta definitiva por la independencia.

Hay que destacar la valoración, en el capítulo XLIII, de la fundación del Partido Revolucionario Cubano, aunque dio como fecha de este hecho el 6 de enero de 1892. Lo consideró con justeza “…algo de trascendencia suma, algo que siendo pequeña causa había de producir con el tiempo grandiosos efectos”. Reconoció que José Martí había sido “…el apóstol de la causa santa…” y que fueron los cubanos pobres el principal sostén económico en la tarea de organizar la nueva contienda.

Contó este libro además con un extenso “Apéndice”, formado por 13 documentos de diversa índole. Sobresalen un artículo de Enrique José Varona sobre el bandolerismo y la estadística electoral de 1890. Le siguió un “Epílogo”, en el que Estévez y Romero expuso las opiniones de políticos españoles que durante años se opusieron a la autonomía de Cuba y que, gracias al avance del Ejército Libertador, cambiaron de opinión en 1898. En el párrafo final de esta parte escribió el historiador matancero:

“Como siempre en todas sus grandes crisis, España llega tarde. En vano se aplica actualmente la autonomía a Cuba; en vano ser hoy autonomista es sinónimo de ser buen español; en vano se da ahora a los cubanos lo que durante 17 años estuvieron suplicando, muchas veces en forma ofensiva a su dignidad; en vano se solicita que Cuba quiera ser de España, como dijo el Sr Maura; ya es demasiado tarde para volver hacia atrás y detener el carro revolucionario que, a través de lagos de sangre, de huesos de mártires esparcidos a todos vientos, y de escombros siempre humeantes, sigue su marcha triunfal hacia la tierra prometida de los cubanos, su Cuba libre e independiente”.

Por último, en Desde el Zanjón hasta Baire apareció un “Post Scriptum”, en el que Luis Estévez y Romero declaró que ya tenía escrito el libro en diciembre de 1897. Destacó el fracaso de la autonomía decretada en 1898, algo que él había previsto, según señaló. Criticó duramente la política de Weyler, dirigida “…a la destrucción de un pueblo entero no combatiente, por el enorme delito de tener sangre cubana”. Reconoció que, en primer lugar, la guerra había concluido gracias “…al esfuerzo de los cubanos resistiendo durante tres años a todo el poder de España…”.

Ponderó, además, el papel que jugó la intervención militar estadounidense en el conflicto entre Cuba y España, con veladas referencias a sus buenas intenciones. No obstante, para Luis Estévez y Romero el verdadero protagonista de la lucha, merecedor de todos los honores, había sido el pueblo cubano. Así lo declaró al finalizar:

“¡Manes de nuestros héroes y de nuestros mártires! ¡La Nación que os quitó la vida tiene ya su merecida expiación, y vosotros bien ganada la gloria más que legítima de haber muerto injustamente por la más justa de las causas!”.

El libro Desde el Zanjón hasta Baire fue valorado positivamente por sus contemporáneos. Para el escritor Enrique Piñeyro era un “…utilísimo repertorio, muy imparcial e interesante”. Un matancero, el bibliógrafo Carlos M. Trelles, lo incluyó entre los 150 libros más notables escritos en Cuba. Sobre su autor, destacó que “Nadie ha relatado mejor la historia política de Cuba en el período comprendido entre 1878 y 1895, que el Dr. Luis Estévez (1849-1909) en su importante y bien documentado libro…”, al cual consideró una

“…acusación formidable en que pone de relieve la estrecha y torpe política de España al menospreciar al Partido Autonomista, o lo que es lo mismo, a la gran mayoría, entonces, de los hijos del país”.

El capítulo XLVII del libro Desde el Zanjón hasta Baire fue reproducido por Carmen Almodóvar en su útil Antología crítica de la historiografía cubana (época colonial) (1986). Para esta historiadora este fue el libro más relevante de Luis Estévez y Romero. Reconoció “…limitaciones de enfoque…”, pero consideró “…un material valioso, que ayuda al conocimiento de este importante período de la historia patria”. De forma similar, en el prólogo a la edición realizada en 1974, Mildred de la Torre lo consideró una “…apreciable obra…”.

Otros textos

El libro Ojeada sobre la dominación española en Europa (1900) fue otra importante obra histórica que publicó Luis Estévez y Romero. Dedicado “A la memoria de José Martí”, en este libro su autor se propuso como objeto

“…justificar con la Historia las guerras que los cubanos han hecho a España, pues, por la conducta de esta con los otros países que dominó en pasados siglos, se ve, de modo innegable, que jamás supo conquistarse el amor de sus súbditos ni hacerlos felices, porque su sistema de gobierno siempre fue inalterable, el despotismo y la expoliación”.

Portada del libro Ojeada sobre la dominación española en Europa. Archivo del autor

Lo declarado hermana este texto con Desde el Zanjón hasta Baire. Si en este la esencia era la política hacia Cuba, en Ojeada sobre la dominación española en Europa, se trataba de la política seguida por la nación hispana hacia otros territorios que compartían con la isla antillana un denominador común: habían sufrido la dominación del gobierno español. Para ello acudió Luis Estévez y Romero a texto s de otros autores, sobre todo historiadores, que reprodujo en los ocho acápites del libro. Estos fueron: “La dominación española en Nápoles”, que se dividió internamente en siete capítulos; “La dominación española en Sicilia” y “La dominación española en Milán”. Le siguieron “La dominación española en los Países Bajos”, “La dominación española en Bélgica” y “La dominación española en Portugal”. Por último, aparecen “Guerra de emancipación de Cataluña” y “Los moriscos bajo la dominación española”.

En el “Prefacio”, Luis Estévez y Romero destacó que se trataba de “extractos”, o más bien de reproducciones, “…las más de las veces literal, de páginas de otros autores…”. Cada una de las partes en que dividió el volumen consignó la fuente de donde eran tomados los textos. A veces se trató de un solo autor, como fue el caso de la obra de Francisco Manuel de Melo para el acápite sobre Cataluña. En otros, de fragmentos escogidos de diferentes escritores, a los que Estévez y Romero dio un orden lógico. Por ejemplo, así ocurrió con los Países Bajos, donde fueron citadas ocho fuentes, entre ellas la clásica Histoire de la fondation de la Republique des Provinces Unies (1864), del historiador estadounidense John Lothrop Motley (1814-1877).

La tercera obra histórica de Luis Estévez y Romero se tituló Tiempos pasados (1906). Consistió en una recopilación de doce artículos publicados por su autor en diversos periódicos durante la Guerra de Independencia y la primera ocupación militar estadounidense en Cuba. Todos se dedican a exaltar la lucha de los cubanos por su libertad, ratificar el derecho a la independencia y denunciar el injusto dominio colonial español.

Portada del libro Tiempos pasados. Archivo del autor.

En “Creta y Cuba. Manifiesto a las naciones de Europa”, Luis Estévez y Romero hizo un paralelo entre la resistencia de los cretenses al ocupante turco, con la guerra que libraban sus compatriotas. En él, denunció de manera firme las atrocidades cometidas por Valeriano Weyler y otros militares españoles. Otro artículo, “En justa defensa”, refutó con argumentos afirmaciones ofensivas hacia Cuba y los cubanos, dichas por Juan Varela, conocido político y escritor español. Le siguió “Las reformas”, donde criticó el proyecto reformista presentado por Antonio Cánovas del Castillo, hasta ese momento el principal adversario de algún cambio en la condición colonial de Cuba. Estos tres trabajos aparecieron en La República Cubana, periódico publicado en París.

A continuación, publicado en la revista Cuba y América, está “Los españoles no se arrepienten ni se enmiendan”. Aquí, Luis Estévez y Romero recopiló la opinión de personalidades célebres de la historia de España, en relación con el modo injusto en que se gobernaban las colonias americanas. En la misma revista apareció “Recuerdos históricos”, donde expuso fragmentos tomados del libro Estudios sobre la grandeza y decadencia de España, de Felipe Picatoste.

Tomados de Patria, periódico del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York, se incluyeron en Tiempos pasados varios artículos. Entre ellos “Los españoles en Cuba”, dirigido a destacar los privilegios de que gozaron en Cuba los nacidos en España por encima de los naturales del país. A este le siguió “Las repúblicas hispano-americanas y la República de Cuba”, también publicado en Patria. Contiene un recuento histórico, donde demostró las diferencias entre el contexto cubano y el de los países de América Latina cuando obtuvieron la independencia.

En “De oportunidad”, resaltó las dificultades que se tuvieron que vencer para llegar a consolidar un poder central después de la independencia de las trece colonias de América del Norte. En “Separatismo, anexionismo y autonomismo”, su ensayo más logrado, Luis Estévez y Romero analizó las características de estas corrientes políticas, para defender la independencia sin restricciones. Tuvo en cuenta tanto aspectos históricos como de actualidad, tras el fin de la guerra de independencia. La conclusión que defendió fue clara: “La anexión no es una solución cubana porque Cuba ya tiene su solución con la independencia”.

Luis Estévez y Romero. Archivo del autor.

Esta misma idea aparece en el trabajo que tituló “La Joint Resolution”. En él, con la lógica de un conocedor del derecho, argumentó por qué la célebre resolución del Congreso de los Estados Unidos garantizaba la independencia de Cuba. A su entender, más allá de expresiones de confianza en los propósitos bondadosos del gobierno de ese país, esta ley había derrotado de antemano la anexión. El mismo objetivo se percibe al leer el trabajo que cerró la compilación: “El último dardo”, escrito en París el 24 de julio de 1901. En él, volvió a cerrar filas contra la anexión, opción política que consideró derrotada.

Además de estos libros, Luis Estévez y Romero también publicó un artículo histórico, que tituló “Los puritanos” (1903), en la revista Cuba y América. Aquí comentó sobre el puritanismo y su origen Destacó la llegada a la América del Norte de la célebre expedición del May Flower en 1620. Lo más relevante fue la transcripción del “Pacto del May Flower”, considerado un antecedente de documentos como la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América.

Esta fue la obra histórica del matancero Luis Estévez y Romero. Por supuesto que tuvo limitaciones, pero reflejó el pensamiento de un hombre que defendió la independencia de Cuba con pasión. En este sentido entregó textos de combate, que dedicó a su sufrida patria, merecedora de un destino glorioso de libertad.

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