24 de Febrero, una fecha gloriosa

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Cuando el 24 de febrero de 1895, fecha gloriosa de la historia Patria,  estalla al fin en Cuba la Guerra Necesaria, el ideal martiano profusamente defendido en la vorágine de los preparativos, aspiraba con la independencia de Cuba, impedir la expansión de los Estados Unidos sobre nuestras tierras de América.

La conciliación de todas las fuerzas participantes logradas con el batallar incansable del Apóstol y su capacidad para aunar la voluntad de dos generaciones de cubanos, tenían su orientación principal en las bases y los estatutos del Partido Revolucionario Cubano.

Fundado el 10 de febrero de 1892, el órgano partidista, primero de su tipo en la América Latina, definía como sus principales objetivos alcanzar la independencia de Cuba del yugo español y coadyuvar a la de Puerto Rico, edificar una Patria con todos y para el bien de todos y frenar la fiebre geopolítica del gigantesco vecino del norte a expensa de nuestros pueblos.

El trabajo fue arduo, a fin de eliminar viejos resquemores y alcanzar con la unidad inquebrantable de sus mejores hijos las condiciones necesarias para reiniciar la guerra de independencia.

Grandes sacrificios fueron realizados para sufragar los gastos requeridos para la adquisición de armamentos, provisiones y la necesaria incorporación de los principales líderes militares que llenaron de gloria los campos cubanos en las anteriores contiendas. Era preciso evitar los errores que impidieron en aquellas el triunfo definitivo de las armas cubanas.

Alcanzada la organización requerida y una vez maduradas en la isla así como en la emigración  las ansias de independencia, había llegado el momento definitivo para el inicio de la Guerra Necesaria.

Tras el fracaso de la Fernandina, que frustró una parte importante de los preparativos, no había tiempo que perder ante un enemigo avisado. El 29 de enero de 1895 en Nueva York, Martí firma la orden de levantamiento, la que deberá ocurrir en todo el país en igual fecha nunca antes de  la segunda quincena de febrero, según la indicación llegada en un tabaco- según apuntan distintas fuentes historiográficas­-a las manos del Delegado del PRC en la isla, Juan Gualberto Gómez, establecido en La Habana.

Responsabilizado Juan Gualberto con la organización del alzamiento en occidente y el aviso correspondiente al resto del país, fija la fecha para el 24 de febrero y se entrega de inmediato a ultimar los preparativos del histórico acontecimiento.

El grito de Cuba Libre se escuchó de nuevo en más de treinta localidades del país.

Juan Gualberto Gómez, López Coloma y otros insurrectos partieron a la localidad de Ibarra en Matanzas para protagonizar el alzamiento en esta parte de la isla. Pero las fuerzas españolas habían penetrado los preparativos, y detenido a Julio Sanguily en raras condiciones antes de que este saliera de su casa. El legendario Rey de los Campos de Cuba, Manuel García, fue sorprendido y asesinado en las cercanías de Ceiba Mocha, cuando se disponía a incorporarse al alzamiento de Ibarra. Juan Gualberto y López Coloma fueron cercados por las tropas españolas en las ruinas del central La Ignacia, y se frustró el levantamiento en esta localidad.

En Jagüey Grande, al sur de la provincia de Matanzas, Martín Marrero al frente de un grupo de revolucionarios se alzó el propio 24 de febrero. Dos días después en Palmar Bonito las armas mambises se cruzaron con las españolas ocasionándole varias bajas. El 27 de febrero Martín Marrero se internó en la Ciénaga de Zapata en espera de anunciadas indicaciones que nunca llegaron.

El levantamiento matancero que concluiría con el fusilamiento de López Coloma y la deportación a Ceuta de Juan Gualberto Gómez, a pesar del fracaso identificó la voluntad de su pueblo de luchar por alcanzar la libertad y la soberanía de la Patria.

Los alzamientos en las provincias orientales  llegaron a consolidarse y el ejército mambí a las órdenes de Martí, Gómez y Maceo junto a otros bravos combatientes escribieron muchas de las páginas más gloriosas de la historia Patria.

Hoy el pueblo cubano enfrenta las difíciles condiciones que le impone el mismo enemigo que en 1898 le arrebatara la victoria.  A 129 años del reinicio de las luchas por la independencia nuestro pueblo mantiene en pie su espíritu de lucha, defendiendo la definitiva independencia alcanzada con el triunfo revolucionario de enero de 1959. (ALH)

Acerca Ángel Rodríguez Pérez

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