Hay trayectorias profesionales que se cuentan a través de los años, los títulos y los reconocimientos. La de la profesora Clara Laucirica Hernández se comprende mejor a través de las huellas que ha dejado en quienes han aprendido de ella, en los pacientes que han encontrado acompañamiento y esperanza, y en una Medicina que ella ha defendido desde el conocimiento, la ética y la sensibilidad humana.
Graduada de Doctor en Medicina en 1974, encontró en la Medicina Interna un camino de permanente aprendizaje y entrega. Alcanzó los títulos de especialista de Primer Grado en 1981 y de Segundo Grado en 1992, y desde entonces su vida profesional ha estado profundamente vinculada a la formación de generaciones de médicos. Como Profesora Principal de Medicina Interna de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, Jefa del Grupo Provincial de la especialidad y miembro de diferentes tribunales y comités académicos, ha acompañado durante décadas el crecimiento de estudiantes, residentes y profesionales que reconocen en ella a una maestra de la profesión.
Su vocación también la condujo hacia la Bioética y los Cuidados Paliativos, espacios donde la ciencia encuentra una expresión particularmente profunda de su compromiso con la dignidad de las personas. Su formación como Diplomada en Bioética por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Bioética por la Universidad de Murcia y experta en Cuidados Paliativos por la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, se ha unido a una extensa labor en comités de ética médica y de investigación, así como a su participación en espacios nacionales e internacionales dedicados a estas disciplinas. Desde Matanzas ha contribuido durante años a promover una mirada de la Medicina en la que el conocimiento científico, la responsabilidad profesional y el respeto por cada paciente forman parte de una misma vocación.
Esa dedicación encontró una expresión especialmente significativa en el proyecto de investigación “Cuidados Paliativos en Matanzas. Una necesidad no satisfecha”, cuyo desarrollo culminó con la inauguración de una Sala de Cuidados Paliativos en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente “Faustino Pérez”. La obra civil fue inaugurada en julio de 2024 y la unidad comenzó su labor el 24 de marzo de 2025, convirtiéndose en un espacio dedicado a brindar atención especializada y humana a quienes necesitan cuidados paliativos, con una visión de trabajo articulado junto a la Atención Primaria de Salud. A ello se suma, desde enero de 2025, un proyecto de formación desarrollado junto a la Sociedad Andaluza de Investigación en Bioética, que ha permitido preparar profesionales expertos en Cuidados Paliativos con certificación de la Universidad CEU-San Pablo de Madrid.
En su camino aparecen numerosas distinciones: la Medalla de la Alfabetización, las medallas “Manuel Fajardo”, “Jesús Menéndez” y “José Tey”, la Distinción por la Educación Cubana, la Orden Frank País de Segundo Grado, el Premio al Mérito Científico y múltiples reconocimientos por su labor docente, investigativa y asistencial. Cada reconocimiento representa una página de una historia mucho más amplia, construida durante más de cinco décadas de servicio a la salud y a la educación médica.
También están los escenarios internacionales de la Bioética, desde Roma, Sevilla, Córdoba, Madrid y Segovia hasta Puerto Rico y México; las investigaciones, las publicaciones, el arbitraje de revistas científicas y la participación en congresos y comités académicos. Está, igualmente, su permanente disposición a compartir conocimientos y a seguir aprendiendo, una cualidad que distingue a quienes entienden la enseñanza como una responsabilidad que nunca termina.
Hoy, cuando se mira el recorrido de la profesora Clara Laucirica Hernández, resulta imposible separar a la especialista de la maestra, a la investigadora de la mujer comprometida con la ética y a la profesional de la persona que ha elegido acompañar a otros en momentos especialmente sensibles de la vida. Su legado permanece en las aulas, en los servicios hospitalarios, en la investigación, en la Bioética, en los Cuidados Paliativos y, sobre todo, en las generaciones de profesionales que han aprendido de su palabra, de su ejemplo y de su manera de entender la Medicina.
Clara Laucirica Hernández pertenece a esa estirpe de maestros cuya obra continúa creciendo mucho después de cada clase. Su nombre forma parte de la historia de la Medicina Interna en Matanzas y de una manera de ejercer la profesión en la que enseñar, investigar, cuidar y acompañar son expresiones de una misma palabra: humanidad.
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